Dos joyas verdianas bajo la batuta de Lanzillotta

Piacenza

12 / 11 / 2025 - Mauro MARIANI - Tiempo de lectura: 4 min

verdi piacenza Ernesto Patti como Conde di Luna de 'Trovatore' © Teatro Municipale / Gianni CRAVEDI
verdi piacenza La producción de 'Il Trovatore' de Roberto Catalano © Teatro Municipale / Lucca ATTILLI
Rigoletto Piacenza Ernesto Patti como Rigoletto © Teatro Municipale / Gianni CRAVEDI

Teatro Municipale

Verdi: RIGOLETTO / IL TROVATORE

Maria Novella Malfatti, Irene Savignano / Teresa Romano, Francesco Meli, Ernesto Petti, Adolfo Corrado. Dirección musical: Francesco Lanzillotta. Dirección de escena: Roberto Catalano. 5 y 7 de noviembre de 2025.

Piacenza disputa con Parma el honor de haber dado a luz a Verdi, quien en realidad no nació en ninguna de estas dos ciudades, sino en un pequeño pueblo entre ambas, y las dos veneran a Verdi: Parma le dedica cada año un festival, y Piacenza este año representó Rigoletto, Il Trovatore y La Traviata una tras otra con solo un día de intervalo, confiándolas al mismo director musical, al mismo director escénico y a los mismos cantantes. Esa era la idea inicial, ya que los problemas de salud de algunos intérpretes impidieron llevarla a cabo al completo. El papel de Rigoletto fue interpretado por Luca Salsi en la primera función y por Ernesto Petti en la segunda; el personaje de Gilda lo cantó la española Ruth Iniesta en el estreno, mientras que la soprano prevista originalmente en la segunda. Esta crítica se refiere precisamente a las segundas representaciones tanto de Rigoletto como de Trovatore.

En ambas defendió a la protagonista la soprano Maria Novella Malfatti, una joven cantante muy interesante; su timbre no es particularmente seductor, y por eso en Rigoletto el aria de entrada de Gilda perdió un poco de su delicada y soñadora belleza, pero en los momentos dramáticos del segundo y, sobre todo, del tercer acto, su interpretación fue convincente y conmovedora. Su Leonora, en cambio se llevó un excelente de la primera a la última nota, combinando la pureza de la línea melódica —que muchas otras sopranos suelen contaminar con excesos veristas— con la fuerza dramática. Su interpretación fue in crescendo y alcanzó su punto culminante en el cuarto acto, cuando Leonora se encuentra por última vez con su Manrico, interpretado por Francesco Meli, de ejemplar prestación tanto en este papel como en el del Duca de Rigoletto. Hoy se suele catalogar al primero como tenor dramático y al segundo como lírico-ligero, encasillándolos en categorías que no existían en tiempos de Verdi, cuando un mismo tenor podía interpretar a ambos personajes, y de manera similar una soprano podía mantener en repertorio a Gilda, Leonora y Violetta.

El Duca de Meli no es un joven frívolo, sino un hombre adulto de comportamiento tal vez inmoral, pero sin duda sincero; su elegancia estilística y su perfecto control vocal son admirables, aunque en Il Trovatore se vieron empañados por un par de notas sostenidas excesivamente, que rompían la melodía e interrumpían la tensión dramática. Si se olvidan esas breves ostentaciones fuera de lugar, su Manrico se escuchó con un estilo controlado y elegante, como corresponde, pues el trovador es ante todo un poeta antes que un guerrero, y su amor está inmerso en atmósferas poéticas y románticas.

Rigoletto y el Conde de Luna fueron interpretados por Ernesto Petti, quien utilizó su voz sólida, segura y bien timbrada no para lograr efectos fáciles, sino para ofrecer una interpretación matizada de los personajes, retratando magistralmente tanto el carácter oscuro, altivo y violento del Conde como el amor paternal y el dolor de Rigoletto. Sin duda, habría complacido a Verdi, que quiso resaltar la humanidad que se oculta bajo el aspecto deforme del bufón jorobado.

"El verdadero protagonista de ambas óperas fue el director musical Francesco Lanzillotta, quien se está consolidando cada vez más como uno de los mejores directores italianos de la actualidad"

La Azucena de Teresa Romano apareció casi deshumanizada por el dolor extremo ante la muerte de su madre y de su hijo: vocal e interpretativamente es soberbia, y evitó las exageraciones que a menudo convierten en caricatura a este personaje fundamental del oscuro drama de Il Trovatore (Verdi consideraba a Azucena la verdadera protagonista e, incluso, en algún momento pensó en titular la ópera La gitana). Muy bien también los jóvenes Irene Savignano como Maddalena en Rigoletto y Adolfo Corrado como Sparafucile en Rigoletto y Ferrando en Il Trovatore.

En todo caso, verdadero protagonista de ambas veladas fue el maestro Francesco Lanzillotta, quien se está consolidando cada vez más como uno de los mejores directores italianos de la actualidad. A pesar de los pocos ensayos disponibles, logró que la Orquesta Sinfónica de Milán prestara gran atención tanto a las atmósferas como a los detalles más mínimos, revelando cómo Verdi, con una orquestación aparentemente simple (en comparación con la de los compositores franceses y alemanes de la misma época), crea ambientes sonoros dignos de Shakespeare, poderosamente dramáticos y al mismo tiempo llenos de matices extraordinariamente sutiles.

Evitando interpretaciones rebuscadas, el regista Roberto Catalano llevó a escena de manera sobria, eficaz y poderosa las historias narradas por la música; así, sin necesidad de distraerse tratando de explicar qué pretendía decir con su dirección escénica, fue posible apreciar toda la extraordinaria fuerza dramática de estas dos obras maestras.  * Mauro MARIANI, crítico de ÓPERA ACTUAL

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }