La Arena de Verona levanta el telón con su nueva 'Traviata'

El Festival de ópera se inaugura el 12 de junio con una nueva 'Traviata' que presenta Stefano Trespidi, subdirector artístico de la Arena de Verona

05 / 06 / 2026 - Franco SODA / P. M.-H. Actualizado al 10/06 - Tiempo de lectura: 6 min

Stefano Trespidi © Arena di verona / ENNEVI
Fondazione Arena di Verona © Fondazione Arena di Verona / ENNEVI
Imagen virtual de la impresionante escenografía diseñada para 'La Traviata'

El subdirector artístico de la Arena de Verona y director de Producción Artística y de Relaciones Internacionales de la Fundación Arena, Stefano Trespidi, presenta a los lectores de ÓPERA ACTUAL detalles de la nueva producción de La Traviata que el 12 de junio inaugurará el certamen. El viernes pasado la mítica Arena tuvo un preámbulo al acoger el espectáculo Campioni del mondo 2026, Italia loves Unesco, un evento especial que reconoce el inmenso aporte a todo el mundo e la cultura italiana.

El Festival operístico de la Arena de Verona (Italia) 2026 que se desarrollará en el recinto monumental romano de esa ciudad entre el 12 de junio y el 12 de septiembre, inaugurará su 103ª edición con una nueva producción de La Traviata firmada por Paul Curran que sitúa la acción de una de las óperas más queridas de Verdi a principios del siglo XX en París, a los pies de la colina de Montmartre, donde se ubica el cabaret Moulin Rouge.

El Festival lírico más popular del planeta tuvo el pasado viernes 5 un festivo preámbulo con el espectáculo Campioni del mondo 2026, Italia loves Unesco que celebró el reconocimiento de la canción napolitana, la ópera (el canto lírico italiano) y la cocina italiana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Esta nueva Traviata inaugural mostrará una estética diferente, con marcados acentos cinematográficos. Martina Russomanno, Gilda Fiume, la polifacética Vasilisa Berzhanskaya y Rosa Feola se alternarán como Violetta, junto a los tenores Yusif Eyvazov, Galeano Salas, Francesco Meli, René Barbera y Adam Smith, que darán vida a Alfredo. Como Germont père estarán Amartuvshin Enkhbat, Mihai Damian, Youngjun Park, Ludovic Tézier y Luca Salsi, con Michele Spotti y Francesco Ivan Ciampa alternándose en el podio. En el nuevo montaje nuevamente se contará con el barítono barcelonés Jan Antem como Marchese d’Obigny (JUN / 12, 13, 20, 27; JUL / 05, 09, 16, 31; AGO / 06, 22, 29; SEP / 05, 12).

El barcelonés Jan Antem regresa a la Arena por partida doble, en la nueva producción de 'La Traviata' inaugural y en la reposición de 'La Bohème'

Como es habitual se repondrán dos producciones de Aida, la nueva de Stefano Poda y la histórica de Franco Zeffirelli, de quien también se verá su producción de Turandot, así como el Nabucco firmado escénicamente por Stefano Poda y La Bohème con dirección de escena de Alfonso Signorini (ver detalles en el calendario del especial Verano Lírico 2026, en este enlace). Esta última (JUL / 03, 11, 17, 25) cuenta con una escenografía entre clásica y monumental del jerezano Juan Guillermo Nova. El reparto de la obra de Puccini brillará con Eleonora Buratto como Mimì, acompañada del Rodolfo de Yusif Eyvazov, la Musetta de Francesca Pia Vitale y el Marcello de Mihai Damian. Jan Antem participa también en el rol de Schaunard en este montaje con dirección musical de Francesco Lanzillotta.

Pero, sin duda, será esa Traviata inaugural la que acapare todas las miradas del certamen. Y en exclusiva para los lectores de ÓPERA ACTUAL, el subdirector artístico del Festival, Stefano Trespidi, revela aspectos de un montaje que se anuncia como espectacular. Con una formación ecléctica, desde la jurisprudencia hasta el derecho administrativo, Trespidi comenzó a trabajar en la Arena como figurante, “con 18 años y un mes”, según recuerda. Todo parecía indicar que acabaría frecuentando los tribunales, pero su paso por la Arena definió su pasión por la ópera. En ello fue decisivo el encuentro, en 1995, con el mítico Franco Zeffirelli, cuando dirigía Carmen en el inmenso escenario veronés. “Ver a aquel hombre trabajar con esa energía carismática fue para mí un momento decisivo. Me cambió la vida”. Desde entonces comenzó a construir su propio recorrido en el ámbito de la dirección teatral. Después llegó el curso de dirección en La Scala. “Durante cinco años le escribí al maestro Zeffirelli para trabajar como asistente voluntario. Finalmente, en 2001, lo conseguí con Aida en Busseto antes de mi primer contrato como asistente de dirección en la Arena de Verona”.

Este año el Festival se inaugura con La Traviata. Sí, esta nueva Traviata cuenta con la dirección de escena del escocés Paul Curran y está ambientada a comienzos del siglo XX, con una referencia muy clara al Moulin Rouge y a ese universo parisino que se había recreado para la película musical Moulin Rouge!, dirigida por Baz Luhrmann. Será un espectáculo extraordinario, realmente hermoso, cuyo estreno es el 12 de junio y permanecerá en cartelera durante tres meses, regresando esporádicamente  hasta el 12  de septiembre, y con muy interesantes repartos.

¿Cómo ve a Violetta Valéry? ¿Como una mujer dueña de su destino o como víctima de una sociedad clasista y mojigata sofocada por las convenciones? No es en absoluto una víctima. Todos somos víctimas y verdugos. También Violetta lo es, paradójicamente, en sentido positivo. El sacrificio de su amor por un bien superior acaba siendo siempre algo positivo.

¿Cómo se evita que un título tan representado se diferencie de puestas en escena anteriores? Esa es la gran dificultad. Hace falta una idea que, de algún modo, destaque el aspecto novedoso del espectáculo. Hoy es muy difícil hacer algo nuevo con títulos tan populares como este. Pero creo que en Verona con esta producción tan espectacular lo conseguiremos nuevamente.

¿Qué tipo de espectáculo espera el público de la Arena? Nos hemos dado cuenta en estos años de que, con más de 410.000 espectadores y 102 ediciones a nuestras espaldas, no existe una fórmula adecuada para todos. Por eso proponemos producciones con enfoques distintos, para que cada uno pueda encontrar el espectáculo que más conecte con su sensibilidad.

Ha colaborado con Zeffirelli, Pier Luigi Pizzi, Graham Vick o Hugo de Ana. Todos directores considerados tradicionalistas. ¿Cuál es su enfoque de la dirección escénica? Para mí, la diatriba entre dirección tradicional y moderna está superada. No tengo nada en contra de las producciones que no respeten literalmente escenografías o vestuarios del libreto. Al contrario: dado que el teatro y la ópera deben interpelar a la contemporaneidad, veo con buenos ojos espectáculos ambientados en el presente o en épocas más cercanas. La verdadera diferencia está entre espectáculos inteligentes y no inteligentes.

¿Qué aprendió de este abanico de directores? La atención maniática, obsesiva, a cada elemento del espectáculo: desde la escenografía hasta el vestuario, la utilería o los movimientos de solistas y masas corales. Y comprender algo que estos grandes artistas tenían en común: vivir el trabajo como expresión de uno mismo, de las propias emociones y motivaciones más profundas. No como un simple trabajo, sino como una forma de expresión.

¿Cuál es el legado de Zeffirelli? Crear espectáculos profundamente envolventes con grandes masas, grandes grupos y grandes números. Comprendí que, involucrando a tantas personas, se generan dinámicas emocionales tan amplificadas que traspasan del escenario a la platea.

¿Y el de Pizzi y Vick? De Pizzi, sin duda, su enorme limpieza y rigor estético. La gran atención —diría incluso amor— por lo clásico: escenografías esenciales, profundas y respetuosas con la historia. Y, por supuesto, su incomparable gusto estético. Vick miraba más hacia las dinámicas sociales, atento a representar todas las tensiones que atraviesan la vida cotidiana. Fui su asistente en La traviata (Verona, 2007), producción que después se llevó a Birmingham, donde el maestro realizaba un espectáculo cada año. Era una iniciativa muy interesante basada únicamente en el voluntariado. Las entradas costaban muy poco. Era un proyecto de divulgación en una ciudad fundamentalmente obrera, incluso dura. Su atención a la contemporaneidad y a las dinámicas sociales fue algo que me fascinó.

¿Cuál es la regla de oro entre partitura, libreto y dirección escénica? La dirección y el espectáculo deben nacer de la música. Nunca puede existir disonancia. La música guía.

¿Qué piensa del concepto Regietheater? Evidentemente estoy influido por el hecho de que en Italia el Regietheater tiene una connotación negativa. Se identifica con ciertos espectáculos frecuentes en Alemania caracterizados por direcciones provocadoras y a veces gratuitas respecto al libreto. Pero no soy un experto en teatro alemán.

¿La inteligencia artificial, la realidad aumentada y el vídeo son el diablo o el agua bendita para la dirección escénica? No, la modernidad y la tecnología son herramientas, pero todo depende del uso que se haga de ellas. Una azada puede servir para cultivar o para matar a un hombre. Todo depende del uso. Lo fundamental es no delegar el diseño creativo en la inteligencia artificial. Hay jóvenes directores que quieren hacer una obra ambientada en la Segunda Guerra Mundial y la IA les crea un boceto: ese es un uso distorsionado. En cambio, si existe una idea muy precisa nacida de la música y una dramaturgia clara, la IA puede reducir enormemente los tiempos. Recuerdo cuánto dibujaba Zeffirelli para sus producciones… Hoy quizá ni siquiera sería posible, porque todo va muy deprisa: los teatros exigen proyectos acabados en dos meses. Pero siempre debe ser el hombre quien guíe a la inteligencia artificial, y no al revés.– ÓA

.wt-cli-cookie-bar-container { display: none !important; } #etiquetas_noticias_relacionadas, #pf-src-icon, #cabecera_noticia { display: none !important; } #pf-content #pf-header-img { max-height: 100px !important; margin-bottom: 40px !important; } #pf-content img { width: 100% !important; height: auto !important; } #printfriendly img { width: 100% !important; height: auto !important; }