CRÍTICAS
NACIONAL
Una 'Tosca' navarra sin fisuras
Pamplona
Fundación Baluarte
Puccini: TOSCA
Vanessa Goikoetxea, Arturo Chacón-Cruz, Carlos Álvarez, David Lagares, Fernando Latorre, Manuel de Diego, Juan Laborería, Pepa Santamaría. Dirección musical: Iván López Reynoso. Dirección de escena: Mario Pontiggia. Auditorio Baluarte, 30 de enero de 2026.
El plato fuerte de la programación lírica de Fundación Baluarte, en colaboración con la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera (AGAO), ha sido este regreso triunfal de Tosca (ver previa en este enlace). Con buen criterio no se ha querido arriesgar con propuestas escénicas difícilmente entendibles para el gran público y, acertadamente, se optó por la conocida producción del Teatro Massimo de Palermo, una puesta en escena de enfoque clásico y monumental. La escenografía y el vestuario de Francesco Zito recrean con opulencia la Roma de 1800, incluyendo la cúpula de Sant’Andrea della Valle, el Palazzo Farnese y el Castel Sant’Angelo, los escenario que se citan en el libreto pucciniano, una propuesta escénica bajo la dirección de Mario Pontiggia. Los movimientos funcionaron con una precisión muy bien cuidada y ensayada.
El reparto fue importante y muy equilibrado, comenzando por la protagonista, la soprano vizcaína Vanessa Goikoetxea que planteó una Floria Tosca de carácter, arrolladora y plena de facultades, con una voz casi de lírico-spinto que se impuso sin problemas y que también supo matizar, como demostró en su «Vissi d’arte», justamente aplaudida. El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz también derrochó medios y compuso un Cavaradossi entregado en un papel que no le plantea ningún problema y en el que se permitió hacer alarde de facultades en «Vittoria! Vittoria!» del segundo acto, alargando el agudo al máximo; su gran aria, «E lucevan le stelle», respondió a lo esperado y fue uno de los momentos más bellos de la noche.
De Carlos Álvarez, que encarnó al despiadado Scarpia, poco se puede añadir a lo ya conocido de una trayectoria profesional sobresaliente y aplaudida por los escenarios de todo el mundo: el barítono malagueño sigue brillando por su voz homogénea, un fraseo impecable y muy bien medido y un color de voz admirable. Por poner algún pero, su proyección quedó lastrada en algún momento del segundo acto ante la potencia orquestal. Del resto de personajes, cabe destacar el justo histrionismo del Sacristán interpretado por Fernando Latorre y el Angelotti de David Lagares. El resto estuvo a la altura del reparto.
También modélica fue la dirección musical del maestro Ivan López Reynoso, muy matizada y con unos tiempos adecuados, sabiendo dar el esplendor al Te Deum pero también la intensidad justa al dramatismo del tercer acto. Excelentes tanto el coro de AGAO como el coro joven del Orfeón Pamplonés. El público, que agotó las localidades para las dos funciones programadas, supo reconocer con sus aplausos todos y cada uno de los momentos más conocidos y ovacionar largamente al término de la representación. * Alberto OSÁCAR, corresponsal en Pamplona de ÓPERA ACTUAL
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