Reportajes
El renacer de 'Yerma', de Heitor Villa-Lobos, estreno europeo escenificado en Tenerife
La Ópera de Tenerife inaugura su temporada el 14 de octubre con una nueva producción de la obra brasileña, con dirección de escena de Paco Azorín
Santa Cruz de Tenerife
La Ópera de Tenerife inaugura su temporada el 14 de octubre en el Auditorio de Santa Cruz con la ópera Yerma del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos, cuyo libreto es el texto íntegro del drama escrito por Federico García Lorca. Las cuatro representaciones anunciadas se presentan como el estreno escénico en Europa de la obra, dirigida en la parte musical por Luiz Fernando Malheiro y Pablo Urbina y en la escénica por Paco Azorín, con una propuesta que pone el acento en el medio ambiente. En el papel protagonista se alternarán las sopranos Berna Perles y María Miró tras la huella de Mirna Lacambra, que estrenó el personaje.
La tierra que habita la protagonista de Yerma, la propia, su carne, es terreno estéril y baldío. Federico García Lorca estrenó este drama rural que tiene a una mujer como centro en un desabrido y durísimo mundo de hombres, el 29 de diciembre de 1934. Cuando el compositor brasileño Heitor Villa-Lobos empezó a leer la obra de teatro lorquiana, se entusiasmó. Le pareció que allí había un libreto para una ópera, que no había que tocar una coma. Únicamente era cuestión de escribir la música. Y de eso se encargó, sin tener en cuenta el permiso que debía de solicitar para utilizar la obra íntegra como libreto a los herederos del poeta de Granada. El músico no pudo ver Yerma sobre un escenario, pues falleció años antes de su estreno. Mirna Lacambra, soprano y gestora de dilatada trayectoria, rememora cómo fue el estreno de la obra en la ciudad de Santa Fe, en Estados Unidos, en agosto de 1971 (el músico la escribió en 1956), en el que ella se calzó la piel de la protagonista: “Fue emocionante. Apasionante. Una experiencia maravillosa. Todo salió bien, aunque yo sufrí una caída durante los ensayos, me rompí la muñeca y tuve que estrenar con el brazo escayolado, pero la crítica fue muy positiva. Yo era una mujer casada que no tenía hijos y entendía muy bien la visión de la protagonista. Es una obra profundamente dramática en la que la intérprete, además de cantar, ha de actuar, y eso me gustaba especialmente”.
La cantante catalana ya había interpretado Tosca en el teatro estadounidense y el gerente pensó inmediatamente en ella para el papel principal de la ópera de Villa-Lobos. Lacambra cuenta que apenas lo pensó: dijo que sí inmediatamente y confiesa, inmersa en sus proyectos y con el ánimo de llegar a ver un nuevo teatro de ópera en Sabadell, a lo que ha dedicado ya más de 20 años, que es uno de los papeles que más satisfacciones le ha proporcionado a lo largo de su extensa carrera: “Ha sido, sin duda, un personaje muy especial para mí y, también, tremendamente difícil. Lo quise desde el primer momento y me entregué a él”.
© Santa Fe Opera La soprano Mirna Lacambra y el tenor John Wakefield en la 'première' de 'Yerma' de Villa-Lobos en agosto de 1971 en la San Fe Opera de Estados Unidos
Acontecimiento en Europa
Cuenta la artista que esa mujer le fue especial desde el primer momento, tan especial como cercana, “y traté de interpretarla lo mejor que supe y pude”. Cuando regresó del teatro de Santa Fe, el entonces empresario del Liceu se mostró muy dispuesto a montar la ópera en Barcelona; sin embargo, los problemas de derechos impidieron que se representara. De ahí que el hecho de que esta ópera inaugure el próximo 14 de octubre la nueva temporada operística del Auditorio de Tenerife y se convierta en estreno absoluto en Europa en versión escenificada es todo un acontecimiento, a lo que hay que añadir una nueva edición crítica de la partitura. Se trata de una coproducción entre el coliseo canario, el Teatro de La Zarzuela de Madrid y el Festival Amazonas de Ópera (Brasil); en estos dos últimos se podrá ver en 2027 y 2026, respectivamente.
Para José Luis Rivero, director artístico del Auditorio de Tenerife, el curso lírico tinerfeño se articulará de nuevo desde los criterios en los que han estado trabajando: “No me interesa programar un título tras otro sin más, sino dotar a la temporada de una coherencia y un discurso. Lo primero que has de saber es qué quieres contarle al público y en nuestro caso, tenemos claro que es un diálogo universal y abierto a todos los territorios. Además, mostrar al espectador la ópera hecha en español es muy importante. Tenemos un repertorio de calidad, con un discurso propio que nos posiciona en Europa y nos une al tiempo con la gran comunidad hispanohablante de Latinoamérica, que tiene bastante que ver con Canarias. Somos emocionalmente latinoamericanos”, asegura. Destaca Rivero sobre la Yerma de Villa-Lobos que el brasileño decidió componer directamente sobre el texto de la propia obra teatral, “lo que hace que la partitura sea de una intensidad dramática muy lorquiana. El espíritu del poeta está presente en la música, que utiliza mucho una percusión muy brasileña, muy colorida, lo que no impide su complejidad. Desde luego, es un desafío tanto para los cantantes como para los músicos y, fundamentalmente, para Yerma, un personaje siempre en tensión, que resuelve muy bien el compositor con armonías libres”, explica. En esto último coincide Lacambra, para quien fue un reto meterse en la piel de esa mujer parida por Lorca y que confiesa que está deseando ver en el escenario tinerfeño, donde se alternarán para las cuatro representaciones dos sopranos, Berna Perles y María Miró, con quienes estarán Alejandro Roy (Juan), Javier Castañeda (Víctor), Anna Gomá (María) y María José Montiel (Dolores). Al frente de la orquesta, los maestros Luiz Fernando Malheiro (los días 14, 16 y 18) y Pablo Urbina (día 17).
© Teatro Español Federico García Lorca con Margarita Xirgu tras el estreno de la versión teatral de 'Yerma' en Madrid (1934)
Alto voltaje poético
La dirección de escena lleva la firma de Paco Azorín, que comparte la idea de Rivero de que “la ópera respira Lorca por los cuatro costados. Tiras de cualquier frase y te encuentras con un manantial que no se acaba nunca”. Su lectura de la obra es totalmente contemporánea, en clave actual. “Una ópera sobre la Tierra que tiene al medio ambiente como protagonista. Un planeta yermo por culpa de la acción del hombre y en el que el marido de Yerma, que es el antagonista, representa el capitalismo destructor”, asegura Azorín, quien define el espacio escénico que ha concebido como “de alto voltaje poético y en el que habrá mucha agua, que es lo que representa la vida”. Agua que viene y va, que inunda y que desaparece según transcurra la obra “en lo que es una lectura muy política, en el sentido de que lo que se cuenta y transcurre sobre el escenario interese a la polis”. Esta Yerma “es mucho más que una mujer que no puede ser madre. Se siente sola, se queda aislada y en esa soledad no puede ser madre en un mundo absolutamente tecnologizado”, explica Azorín.
La acción arranca en un escenario que es primero una gran acequia, elemento recurrente en la producción de Lorca, en el que la vida se siente y se ve. Los personajes se mojan, se bañan, disfrutan. Sin embargo, el agua va desapareciendo y la tierra fecunda muta en tierra baldía, para dar paso a un enorme vertedero del que asoman neumáticos clavados en la tierra. “La idea es que el público se sobrecoja y se quede pensando”, cuenta el director de escena, quien lleva un año inmerso en un trabajo que define como “apasionante y delicioso. Tener este libreto entre las manos es como jugar al tenis con un gran tenista al que lo que le das él te lo multiplica por tres”.
Cuenta Paco Azorín que, aunque su carrera ha estado centrada en el gran repertorio, lo que verdaderamente le gusta es la ópera contemporánea, “y, en este caso, estamos casi ante un estreno. No se puede pedir más. Es fundamental destacar la valentía de los coproductores y del teatro que la programa precisamente para inaugurar su temporada con una obra de repertorio cantado en español, o directamente español. El público tiene que ir al teatro a conocer obras nuevas, no simplemente a reconocer”, destaca. Azorín subraya, además, la gran complejidad del papel de Yerma, “que está permanentemente en escena. Es un auténtico tour de force para cualquier soprano. La dificultad vocal es enorme”.
José Luis Rivero, por su parte, pone en valor un dato, y es que “la ópera, como género, está viviendo un momento importantísimo y tenemos que saber reconocerlo y aprovecharlo. Además, la ópera de cámara va ganando importancia, cada vez se coproduce más, y el caso de Yerma es un ejemplo. Tenemos que dar oportunidad para que los compositores se vean representados y se escuchen. Tenemos que buscar los formatos posibles para asumir ese papel por parte de los teatros y de las temporadas. Y, sobre todo, poner en valor nuestra mejor literatura llevada a la música, en este caso, por un compositor inmenso como es Heitor Villa-Lobos”.- ÓA





