Opinión

Editorial 280: Programadores, agentes, artistas e instituciones: aunando esfuerzos

Las numerosas cancelaciones de última hora de grandes cantantes requieren de un mayor esfuerzo de todas las partes para regularizar el mercado

01 / 03 / 2025 - Por Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Fernando Sans Fernando Sans Rivière © ÓA

Se están volviendo habituales las críticas a algunos coliseos líricos por las cancelaciones de grandes cantantes previamente anunciados sin una causa del todo justificada. Los espectadores sufren cada vez con mayor asiduidad cambios sorpresivos –la mayoría de última hora– en repartos operísticos, y no solo en España. Se entiende que los artistas
pueden estar enfermos o sufrir problemas personales o familiares graves que les obliguen a cancelar sus compromisos a pocos días de un estreno o durante las funciones de un
título determinado. Pero esto se convierte en un problema cuando algunos agentes –normalmente, quienes llevan a los cantantes más afamados– aprovechan propuestas de coliseos o festivales sin enviar el contrato firmado hasta el último momento por si apareciera una propuesta de una institución más prestigiosa o que pague más que la anterior.
Nos consta que hay teatros que presentan sus temporadas anunciando artistas de renombre que tienen apalabrados y cuando se acerca el inicio de los ensayos todavía no  consiguen contar con los contratos firmados, con la inseguridad que ello conlleva para la producción. Incluso se da el caso de programadores que hablan con un artista y descubren, para su desesperación, que no han sido informados de ello por sus agentes o de directores artísticos que al comentar que tendrán a tal y cual cantante en su temporada descubren que otro teatro cuenta con el mismo artista en las mismas fechas…
En casos como estos, los programadores no puede hacer nada al respecto si no tienen un contrato en regla, pero lo más grave es que en ocasiones, incluso si se cuenta con ello,
tampoco se respeta aduciendo problemas de salud; el director artístico no se atreve a denunciar esta práctica ante el temor de que a su teatro se le cierren las puertas de agencias
internacionales con una cartera de artistas de prestigio.

"La posición de los directores artísticos es fundamental en este mercado, ya que son quienes manejan el dinero público y privado de las instituciones que representan

Es hora de que desde Ópera XXI, Opera Europa, OLA y Opera America se estudie dicha problemática, ya que si no se asume a nivel global esta situación que ya parece endémica no se solucionará, especialmente de cara a los programadores medianos que compiten con los más importantes. Al fin y al cabo son los directores artísticos los responsables frente a sus instituciones y al público para ofrecer lo que han decidido contratar. No pretendemos que esto se entienda como una práctica generalizada, ya que la mayoría de las agencias artísticas funciona con total profesionalidad, pero al ser una pieza vital en la relación entre cantantes y programadores es justo que se busquen contrapesos para que todo funcione con la normalidad que merece la industria de la cultura operística. Por supuesto, no todos los cantantes son iguales y los agentes deben lidiar con personalidades muy complejas, especialmente en un mundo tan difícil, competitivo y expuesto como el de los artistas. Tampoco hay que olvidar que la posición de los directores artísticos es fundamental en este mercado, ya que son quienes manejan el dinero público y privado de las instituciones que representan. Además son responsables de trabajar con los artistas y agentes incluyendo a los del país de donde surgen los recursos económicos y en el cual deben realizar la labor cultural encomendada como motor también de la creación de los profesionales necesarios para la industria, desde técnicos a compositores pasando por directores musicales y cantantes.
Para que exista una buena base de profesionales del país es fundamental seguir creando y apoyando proyectos como la Escuela de Ópera de Sabadell, con 28 ediciones; el Centre de Perfeccionament del Palau de Les Arts con 17 años; el proyecto Zarza de La Zarzuela en su 9ª edición; el Opera (E)studio de Tenerife reconvertido tras 8 ediciones en un título anual de ópera española; el Crescendo del Teatro Real con un lustro de andadura; y el más reciente Ópera Estudio de Málaga (OEM), del Teatro Cervantes.

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