Reportajes

Ópera y Coronavirus. Crónica de una hecatombe (II)

La prolongación de la crisis sanitaria no ha hecho más que agravar la situación de artistas, programadores y de todo el sector

01 / 05 / 2020 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 6 min

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Montaje de 'Anna Bolena' firmado por Stefano Mazzonis di Pralafera que debería haberse visto en la temporada de ABAO Bilbao Opera © Opéra Royal de Wallonie-Liège
'Carmen', en la producción de Matthias Hartmann, que en junio debería haber regresado a la Ópera de Zúrich © Opernhaus-Zürich

La prolongación de la crisis provocada por la pandemia no ha hecho más que agravar la situación de los teatros y artistas líricos españoles e internacionales, situación a la que durante las últimas semanas se han ido añadiendo los festivales de verano. La sucesiva cancelación de actuaciones, en medio de la incertidumbre ante el futuro, lleva a los programadores y a los profesionales del sector a estar pendientes de las medidas del Gobierno destinadas a controlar al coronavirus.

El ámbito de la Cultura ha sido uno de los más castigados por la precariedad laboral de parte importante, un colectivo que gracias a esta crisis se ha hecho evidente. Las salas de teatro, ópera y conciertos fueron las primeras que tuvieron que cerrar a raíz de la crisis, y serán de las últimas en reanudar su actividad, y con limitaciones, si las medidas de contención se extienden, lo que no hace más que agravar la situación. Mientras tanto, en internet sigue ofreciéndose ópera on demand y galas benéficas en streaming desde varios teatros internacionales, oferta a la que se sumó, en abril, el programa ABAO en Casa, con óperas, conciertos, ópera infantil y conferencias. También merece subrayarse, aunque no es propiamente lírica, la iniciativa Cultura de Salón de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo, que incluye actuaciones de la Oviedo Filarmonía, pases de cine con bandas sonoras encargadas especialmente a músicos asturianos, a las que se unen las Tertulias del Campoamor desde casa de escritores o conciertos en directo en streaming de artistas de diferentes tendencias.

"El confinamiento, el cierre de teatros y auditorios y la cancelación de miles de proyectos artísticos deja sin trabajo a un colectivo que en España movió en 2019 unos 40.000 millones de euros"

Pero estos brotes verdes no ocultan el malestar que los profesionales de la Cultura han puesto de manifiesto ante las erráticas actitudes del ministro español del ramo, José Manuel Rodríguez Uribes, a quien le respondieron con quejas, cartas abiertas y hasta un apagón cultural en redes después de que en su primera comparecencia pública respondiera con cero empatía al petitorio que se le había entregado por parte de las entidades que agrupan al sector, incluyendo a Ópera XXI y a la Asociación Española de Festivales. Las semanas de confinamiento, el cierre de la actividad en teatros y auditorios y la cancelación de miles de proyectos artísticos sigue dejando sin trabajo a un colectivo que en España movió en 2019 unos 40.000 millones de euros.

El pasado año, la aportación al PIB español del sector de la Cultura subió hasta el 3,2 por cien, dando empleo al 3,6 por ciento de los trabajadores del país, más de 700.000 personas. La gran mayoría de ellos, y de ahí la precariedad que ahora se ha hecho visible, dependientes de ingresos intermitentes que responden a contratos puntuales; de aquí la gravedad de su situación, no pudiendo acogerse a las ayudas generadas para el resto de trabajadores–, siendo casi todos autónomos. La desprotección que padece este frágil colectivo lo ha sumido en un estado de precariedad y no cuenta con los marcos jurídicos que lo defienda. Muchos de ellos (cantantes, actores, bailarines, directores de orquesta y de escena, diseñadores, técnicos) tenían salvado el año con unos pocos contratos que ahora, por la pandemia y sus efectos, han desaparecido.

Luz de esperanza

Ante la presión social –incluyen­do un huelga virtual–, el 17 de abril la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se reunió vía telemática con el ministro de Cultura y con representantes de asociaciones de artistas, entre ellos el barítono Luis Cansino en representación del flamante Sindicato de Artistas Líricos de España (ALE). Creado tan solo en marzo pasado, intenta velar por los derechos de unos profesionales que comparten problemas con los de otros países de Europa, como en Francia, donde también se ha creado un grupo similar, el colectivo UNiSSON con el que se han pedido ayudas al Estado y que firman, entre otros, Ludovic Tézier, Roberto Alagna y Philippe Jaroussky, sus organizadores.

Luis Caniso, del Sindicato ALE: “Se concluyó que en el Consejo de Ministros del 28 de abril se aprobarían una serie de medidas destinadas a nuestro colectivo”

Luis Cansino se mostró “esperanzado” después de la cita con ambos ministros, aunque al cierre de esta edición no se habían adoptado medidas concretas. “Se concluyó que en el Consejo de Ministros del 28 de abril se aprobarían una serie de medidas destinadas a nuestro colectivo”, explicó Cansino a ÓPERA ACTUAL. “También nos dijeron que antes nos presentarían un borrador con propuestas específicas para negociar. En todo caso, era imposible esperar resultados concretos de una reunión de una hora en la que se atendió a 30 asociaciones. Pero valoro el hecho de que esta es la primera vez que el máximo responsable de la cartera de Hacienda se reúne con el mundo de la Cultura. La ministra Montero y el ministro Rodríguez Uribes se mostraron muy comprensivos. Cuando se les recordó que la Cultura era la cuarta industria del país, ella nos dijo que incluso si el sector no creara riqueza sería una obligación cuidarla. La idea sería implementar ayudas en cuanto a liquidez y de abordarlas teniendo en cuenta las particularidades del colectivo”.

Mientras, en otros lugares del mundo, algunos coliseos como la Ópera Real de Suecia o el Met de Nueva York decidían dar por finalizada la temporada, los teatros italianos, franceses y españoles continúan con la esperanza de salvar, al menos, las producciones programadas a finales de julio, dependiendo de lo que ordene cada gobierno. En Alemania el panorama como mínimo se clarificó: el 15 de abril el Gobierno federal acordó prohibir hasta el 31 de agosto todos los eventos masivos, incluidos conciertos y representaciones operísticas, una decisión que puede ampliarse dependiendo de la evolución de los contagios.

El Festival de Aix-en-Provence, en el sur de Francia

Después del temprano anuncio, en marzo, de la cancelación del Festival de Bayreuth, el resto de eventos de este género ha comenzado a cancelar sus ediciones 2020 siguiendo las directrices de confinamiento y relativa apertura de sus respectivos gobiernos. En Austria, el Festival de Salzburgo, previsto para la segunda quincena de julio y todo agosto, sigue todavía en pie en un país que a mediados de abril comenzó a revertir la cuarentena. En Francia, obedeciendo al anuncio del presidente Emmanuel Macron de prohibir eventos masivos hasta mediados de julio, cancelaban su programación los festivales de Aix-en-Provence y Orange, pero al cierre de esta edición se mantenía el Festival de Radio France de Montpellier, que se extiende hasta el 30 de julio y que en esta edición incluirá tres óperas en versión de concierto –detalle que evita realizar semanas previas de ensayos–, Fedora de Giordano, con Sonya Yoncheva; Daphnis et Alcimadure, una ópera en occitano de Jean-Joseph de Mondonville; y la poco programada Bacchus de Massenet.
Como en Italia, y por el momento, los festivales de verano en España están a la espera de saber si se prolonga el estado de alarma, lo que afectaría el plan de ensayos de varios de ellos. Además de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, se han cancelado otras propuestas del mes de mayo, mientras que Antonio Moral, director del Festival de Música y Danza de Granada, apuesta por hacer el evento “incluso en septiembre”. Los organizadores de los festivales de Santander, Castell de Peralada, San Lorenzo de El Escorial o de la Quincena Musical de San Sebastián esperan a ver qué medida adopta Sanidad.

¿Aforo reducido?

Lo que sí es casi seguro es que, de realizarse, van a tener que modificar su aforo, como explicaba a la prensa el director del Festival Grec de Barcelona, Cesc Casadesús, evento que se ha desplazado hasta el mes agosto modificando el calendario y adecuando la programación. El Festival de Teatro Clásico de Mérida se mantiene, pero el límite para aclarar la convocatoria será el 15 de mayo, al igual que el Festival de Almagro, que reduce la presencia internacional. Como cuenta con escenarios flexibles, quiere adaptar la programación y limitar la ocupación para llevarlo a cabo.
La reducción de aforo no convence a todos. En Cataluña, diversas asociaciones han manifestado que no podrán abrir sus escenarios si tienen que hacerlo con un tercio de público, como se intentó antes del confinamiento. Así lo han expresado al Gobierno español y la Generalitat catalana la Asociación de Empresas de Teatro de Cataluña (Adetca), la Academia Catalana de la Música, la Asociación de Promotores Musicales y la Asociación de Salas de Concierto. “Será una ruina, porque querrá decir que se levanta la actividad con todos los costes que conlleva, pero con solo un tercio de los ingresos”, señaló al diario Ara la presidenta de la Adetca, Isabel Vidal. Se piensa que si se restringen los aforos de los teatros se los estigmatizará, lo que puede implicar una reacción negativa del público.– ÓA

ITALIA EN LA INCERTIDUMBRE

La pregunta sobrevuela en el ambiente: ¿cuándo volverán a abrir los teatros de ópera italianos? Todavía no es posible dar una respuesta, ni siquiera aproximada, aunque el primer ministro anunciaba que los teatros podrían reabrirse a finales de año. Un decreto del Gobierno italiano establece la interrupción de las actividades no esenciales hasta el 4 de mayo, pero los teatros deberán permanecer cerrados incluso después de esa fecha. Por lo tanto, los espectáculos programados para mayo y junio serán cancelados. ¿Y luego qué pasará?
El superintendente de la Ópera de Roma ha dejado claro, aunque no lo haya dicho explícitamente, que sigue a la espera de las decisiones oficiales del Ministerio de Cultura y que la temporada de verano de la ópera romana que se traslada cada año a las Termas de Caracalla en forma de festival, ya no se realizará. Desde La Scala en Milán dicen que consideran muy poco probable que el teatro pueda reabrirse antes de las vacaciones de verano y que, por lo tanto, la actividad comenzaría en septiembre. Lo mismo ocurre con otros teatros italianos, que han acogido a sus empleados a regulaciones de empleo, un período de inactividad forzada durante el cual los salarios son pagados directamente por el Estado, aunque solo en un porcentaje. En cuanto a los festivales de verano, hay pocas esperanzas para aquellos que deberían tener lugar a fines de la primavera, como el Maggio Musicale en Florencia. La Arena de Verona en estos días anunciará si será posible inaugurar en la fecha programada del 13 de junio o si se aplazará. El Festival Rossini de Pésaro debería comenzar el 8 de agosto, pero solo a principios de julio se sabrá si puede llevarse a cabo; como alternativa se piensa en un festival reducido y limitado a conciertos al aire libre.
En general, todos los festivales están en la misma incertidumbre. Un problema aparentemente menor pero insuperable para una representación operística es que, por ley, público y artistas tendrían que cumplir con las medidas de seguridad establecidas durante mucho tiempo, es decir, usar guantes y mascarillas y mantenerse la distancia de protección de al menos a un metro y medio de distancia. Pero es impensable que los músicos de un foso toquen con guantes y que todo un coro y los solistas de una ópera canten con mascarillas y manteniendo las distancias de seguridad. La esperanza más optimista es que la epidemia termine con el calor y que pasado el verano la vida operística recupere cierta normalidad. * Mauro MARIANI

GRAN BRETAÑA Y SU ECOLOGÍA CULTURAL

El 16 de marzo la Royal Opera House anunciaba que cerraba las puertas al público hasta nuevo aviso. Fue el mismo día en el que Boris Johnson, renunciando a su intento inicial de mantener el famoso business as usual, llamó a la población a evitar las actividades de socialización aplicando las medidas de restricción que ya se practicaban en el resto de Europa. Otras compañías de ópera del país, como la English National Opera u Opera North, fueron anunciando sucesivas cancelaciones. Uno de los muchos eventos afectados por esta oleada fue la ceremonia de entrega de los International Opera Awards, que debía tener lugar en Londres el 4 de mayo y que ha sido aplazada al 21 de septiembre. Muchos teatros acompañaron estos anuncios con propuestas de contenido gratuito online y en plataformas virtuales, y apelaron a la población a hacer donaciones para sostener su actividad. Además de las medidas propuestas por el gobierno para ayudar a los empleados y autónomos afectados, para paliar el catastrófico impacto que previsiblemente tendrá la crisis en el rico entramado cultural británico, el Arts Council anunció el 31 de marzo un paquete de ayudas de 160 millones de libras como presupuesto de emergencia para proteger la “ecología cultural” del país. A pesar de la actual situación de crisis, el bloqueo está dando lugar a nuevas iniciativas, desde un nuevo programa educativo introducido por la Royal Opera House que propone actividades para hacer en casa con los niños, hasta ideas para contribuir al abastecimiento de material sanitario. La Scottish Opera, por ejemplo, ha recibido fondos de sus donantes para que el departamento de vestuario confeccione batas médicas y el pasado 9 de abril informaba de la compra de 1.000 metros de tela para crear 700 unidades que se donarán a la sanidad pública. Recientemente, ha anunciado también que, junto con otras instituciones, van a hacer viseras para personal sanitario. * Irene PUJOL TORRAS

FRANCIA Y SUS ALTERNATIVAS

A finales del mes de febrero en Francia nada parecía que se había de alterar en la programación de la temporada. Algunos teatros presentaron el curso 2020-21 como de costumbre. Luego fueron anunciándose las cancelaciones y hoy las temporadas están paralizadas en todo el país. Cada título cancelado ha representado una pérdida irrecuperable y es de esperar que se puedan recuperar algunas de las producciones previstas, como la Tetralogía wagneriana de Calixto Bieito que en abril comenzaba a rodar en la Opéra National de París. Muchos teatros, han reaccionado ofreciendo por internet montajes ya conocidos o incluso no difundidos previamente, como ninguno ha hecho público, por el momento, despidos de empleados. En principio el país empezará la salida del confinamiento a partir del 11 de mayo. Así lo afirmó el presidente Emmanuel Macron, mientras el primer ministro, Edouard Philippe, en una emisión televisiva de más de cuatro horas, expuso la situación de la plaga en Francia en sus aspectos sanitarios y económicos informando sobre las opciones tomadas para empezar a desbloquear el país. Actualmente el Gobierno, además de ocuparse de Sanidad –Macron anunció que dejaba de lado los demás asuntos–, ha tomado medidas importantes, dedicando 110.000 millones de euros para sostener la economía del país. Con ello se retardarán las recaudaciones de impuestos de las empresas y se incentiva la adopción masiva del trabajo a tiempo parcial, garantizando el 80 por cien del sueldo para los asalariados. Se dice que el PIB retrocederá en un 8 por ciento, una recesión que solamente se vio en 1945, cuando el país dejaba atrás la Segunda Guerra Mundial. * Jaume ESTAPÀ

ALEMANIA, CON LA ÓPERA EN HIBERNACIÓN

Fueron los primeros en echar el candado y serán los últimos en abrirlo. La cultura en la ciudad-estado de Berlín afronta una cuarentena sin final a la vista y no habrá dramaturgo capaz de reescribir el libreto del drama de la Covid-19 si no es con la pluma del Estado. Unos 15 millones de euros pierden al mes los teatros berlineses, incluido sus tres coliseos, a causa del coronavirus. Es un suma y sigue inasumible si no es con ayuda estatal y nadie sabe la profundidad del pozo en el que se ha caído ni cómo se financiarán las nuevas producciones. La Staatsoper Unter den Linden, la Deutsche Oper y la Komische Oper mantienen el contacto con su púbico con transmisiones online, pero desde el confinamiento. Todas las representaciones y estrenos previstos a partir de marzo, cuando la vida social y pública entró en hibernación, han sido cancelados y con ellos los títulos anunciados hasta el final de una temporada que todos dan por acabada. Lo que ahora empieza es una operación de reembolso de las entradas vendidas hasta el 3 de mayo, con la opción, en el caso de la Staatsoper, de intercambiarlas por un bono para una representación futura o, simplemente, de donar el importe al programa de formación de jóvenes músicos. Y por precaución, la venta para la temporada 2020-21, que debía comenzar a finales de abril, se ha retrasado sin fecha. Tras el estreno en streaming e in extremis de Idomeneo, en la Staatsoper cayeron Jovanchina y Così fan tutte.
Como ya adelantó ÓPERA ACTUAL, la situación en la Deutsche Oper, sin taquilla no hay ingresos, y el teatro da trabajo a más de 600 personas. Los títulos que no verán su estreno son Dama de Picas y Madama Butterfly. Sin ninguna producción que preparar, los empleados de talleres se están dedicando a fabricar mascarillas gratuitas para hospicios y residencias de ancianos.
La Komische Oper, con una plantilla de 450 trabajadores, no es una excepción, salvo por el positivismo de su intendente, Barrie Koskie, convencido de que la hecatombe se superará y el show, con más creatividad que nunca, continuará. * Cocó RODEMANN

AUSTRIA, CON SALZBURGO A LA ESPERA

En Austria continúa la incertidumbre acerca de qué ocurrirá en la recta final de la temporada de la Wiener Staatsoper o, quizás de mayor impacto, con la celebración de la edición del centenario del Festival de Salzburgo que tenía lugar este próximo verano. Así como el Gobierno austríaco ha decretado desde abril un desconfinamiento gradual con la reanudación de la actividad económica, para mediados de mayo está previsto que se reabran los museos, manteniendo las medidas de seguridad y de distanciamiento. Sin embargo, hasta el 31 de agosto los grandes eventos culturales y deportivos estarán prohibidos, a excepción del Festival de Salzburgo, que está estudiando su viabilidad. Fuentes del evento anunciaron que el 30 de mayo será la fecha límite para anunciar si se mantiene o se cancela definitivamente la principal cita del verano operístico internacional. * Albert GARRIGA

RUSIA TOMA MEDIDAS

Rusia se encuentra en un momento de incertidumbre, enfrentada al incremento imparable de contagios por la Covid-19 y con los teatros cerrados desde el 16 de marzo. El estado de emergencia se proclamó el 3 de abril, prohibiendo las actividades no esenciales mientras los trabajadores disfrutaron de vacaciones pagadas hasta el 30 de abril. Entre ellos, los artistas y empleados de más de 35 teatros líricos. La vida operística se trasladó entonces al espacio virtual; el Mariinsky, en su canal mariinsky.tv, logró en un mes más de 25 millones de espectadores, un coliseo que se encuentra en una situación delicada debido a recortes presupuestarios municipales previos a la pandemia. Varios teatros, desde el Bolshoi a la Ural Opera de Ekaterimburgo, mantienen la cartelera en mayo; otros, como el Mariinsky, aplazan la reapertura indefinidamente y la Novaya Opera de Moscú se despidió hasta septiembre. La situación económica pone a los teatros al borde del abismo. Vladimir Urin, director del ­Bolshoi, afirmó que el teatro está perdiendo “muchísimo dinero. Si no podemos reabrir en septiembre, el teatro colapsará”. Dmitri Bertman, del Helikon de Moscú recordó que, durante la guerra (1941-45), “los teatros funcionaban aunque a veces había que desalojarlos; ahora están cerrados”. El 20 de abril, en una carta abierta, Aleksandr Kalyagin, presidente de Unión de Artistas, exigió al Gobierno medidas urgentes para salvar la vida cultural del país. El Ministerio de Cultura está barajando diversas propuestas, desde una nueva ley que permita devolver el importe de las entradas durante un año, hasta la introducción de una enmienda en la Constitución que podría obligar al Estado a apoyar y proteger la Cultura. * Elena KOLESNIKOVA

SUIZA REABRE EN JUNIO

En Suiza el gobierno federal decretó un desconfinamiento gradual en tres frases, desde el 27 de abril hasta el 8 de junio, fecha en la que se abrirían museos, cines, teatros y auditorios. Sin embargo, el 29 de abril se aclaró que solo se podrían llevar a cabo aquellos espectáculos que mantuvieran un aforo inferior a mil localidades incluyendo, en el caso de la ópera y el ballet, con los miembros de la orquesta y del equipo artístico dentro de esa cifra, lo que ha hecho que la Opernhaus de Zúrich se vea obligada a cancelar su oferta hasta el final de la temporada. La compañía suiza también ha anunciado que pospondrá la venta de abonos y entradas hasta principios de junio, cuando se sabrán las condiciones para la realización de espectáculos en septiembre. El Grand Théâtre de Genève, que dirige desde septiembre Aviel Cahn y que acaba de presentar su temporada, anunciará su decisión la primera semana de este mes. * Albert GARRIGA

ÓPERA 'MADE IN USA'

Así como la Metropolitan Opera de Nueva York y el resto de los teatros de Estados Unidos cesaron su actividad en marzo –el Met anunció que daba por finalizada la temporada–, la Washington National Opera (WNO), con sede en el Kennedy Center y siguiendo las instrucciones de la alcaldesa Muriel Bowser, acataba la orden de suspensión de todo tipo de eventos artísticos hasta el 22 de mayo. La WNO canceló funciones de Don Giovanni, Blue y Porgy and Bess, dando también por concluida la temporada. El futuro se presenta incierto para una institución cuya financiación depende en un 80 por cien de la venta en taquillas y subvención privada. En unas controvertidas declaraciones, la presidenta del Kennedy Center, Deborah Rutter, manifestó tras haber recibido un fondo de estímulo de 25 millones de dólares que no habrá recursos financieros a partir de julio. Como medidas inmediatas, desde el 6 de abril y hasta el 10 mayo, el Kennedy Center ha suspendido el salario de manera temporal al 60 por ciento de su plantilla administrativa, sumando esta decisión al despido de otros 725 empleados desde marzo. La situación es incierta respecto a la plantilla de la orquesta de la ópera, a la espera de llegar a un convenio que podría ser similar al acordado el 7 de abril por la Orquesta Sinfónica Nacional tras aceptar los músicos un recorte del 35 por ciento de sus salarios hasta septiembre. Para paliar la sequía cultural, la WNO se ha sumado a iniciativas globalizadas como difundir de manera gratuita contenidos por internet. Los empleados del taller de vestuario colaboran trabajando en la producción de mascarillas para los servicios sanitarios de los hospitales locales. * Esperanza BERROCAL

CHILE CON MASCARILLA

En Chile el Gobierno ha destinado fondos para la Cultura, pero para artistas desprotegidos, no para los teatros. Tampoco ha habido despidos en el principal escenario lírico del país, el Teatro Municipal de Santiago, que ha debido suspender todas las actividades hasta el 31 de mayo, incluyendo, además de ballets y conciertos, la ópera La flauta mágica. El Teatro creó una bono virtual para quienes poseían entradas para estos espectáculos, con el monto equivalente al precio de sus entradas que podrán utilizar cuando se reprogramen los espectáculos suspendidos o para comprar cualquier otro título de la temporada. El problema es que el resto del curso también está en suspenso, como en todas partes, porque no se sabe cuándo los teatros podrán abrir nuevamente. El nuevo director titular de la Filarmónica de Santiago, Roberto Rizzi-Brignoli, fue muy claro al señalar que “para reabrir el virus tiene que estar en cero; la Filarmónica no puede tocar con sus músicos a un metro de distancia, y si bien los violines pueden usar mascarilla, los trombones, no”. En este marco, el teatro implementó la plataforma Municipal Delivery, plataforma virtual que viene ofreciendo títulos operísticos como El Cristo de Elqui (Farías), El barbero de Sevilla (Rossini) y Papelucho (Errázuriz), además de diversos montajes del Ballet de Santiago. * Juan Antonio MUÑOZ

CULTURA ARGENTINA

Dentro del panorama generado por la pandemia, Buenos Aires implementó una serie de actividades destinadas a mantener de alguna manera la participación de la población en diferentes manifestaciones culturales. De tal manera, el Teatro Colón está presentando semanalmente una serie de obras a través de su página especial En Vivo, incluyendo óperas en versiones recientes y conciertos de la orquesta estable y de otras en gira. De la misma manera, el Teatro San Martín, complejo dedicado a otras manifestaciones artísticas, especialmente de teatro de prosa clásico, amplió su biblioteca on line de forma gratuita. El Complejo Cultural Kirchner presenta exposiciones virtuales. Por su parte el Teatro Nacional Cervantes presenta las obras teatrales del ámbito hispanoamericano y obras independientes. Es destacable el esfuerzo realizado por los principales museos de la ciudad, permitiendo que el público conozca sus tesoros a través de la red. * Mario F. VIVINO