Reportajes

La English National Opera, obligada a dejar Londres

La compañía de ópera, la segunda en la capital junto a la Royal Opera y tras serios recortes presupuestarios, trabaja en un nuevo modelo de negocio

01 / 04 / 2023 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 6 min

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londoncoliseum-operaactual-eno El London Coliseum, hasta ahora sede de la English National Opera © English National Opera

Estandarte cultural de Reino Unido, la ENO atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia. La compañía de ópera, la segunda en la capital junto a la Royal Opera y tras serios recortes presupuestarios, trabaja en un nuevo modelo de negocio que evite su cierre definitivo mientras busca una sede fuera de Londres. Diez son las ciudades con las que la institución mantiene contactos. Desde el mundo de la cultura se vaticina que esta guerra cultural puede afectar al ecosistema global de la ópera.

El pasado mes de noviembre de 2022 el Consejo de las Artes británico (ACE, Arts Council England), organismo que distribuye los fondos gubernamentales para el amplio y diverso sector artístico en el Reino Unido, adoptaba una controvertida decisión que levantó ampollas en el mundo artístico. Su intención era poner en práctica lo que se definió entonces como “un paquete de medidas de austeridad” en el sector de la Cultura que se traducía en un recorte de 50 millones de libras (algo más de 56 millones de euros) en las organizaciones artísticas londinenses, las más duras desde el colapso financiero de 2008 y que las instituciones británicas calificaron inmediatamente de “hachazo”, “vandalismo cultural” y “sangrienta guillotina”.

Una de las entidades más perjudicadas ha sido la English National Opera (ENO), cuya subvención anual de 12,8 millones de libras esterlinas (14,4 millones de euros) desaparecía de un plumazo. En su lugar recibiría un monto de 17 millones a lo largo de tres años con el objetivo de buscar una nueva ubicación fuera de Londres abandonando su sede tradicional, el mítico London Coliseum, y de “remodelar su modelo de negocio”. Tampoco salieron bien paradas, por ejemplo, la Royal Opera House (ROH), con un recorte de un 10 por cien de su presupuesto, o la prestigiosa Ópera de Glyndebourne, que ha visto mermada la ayuda en más del 30 por ciento y, por consiguiente, ha cancelado las giras previstas para 2023.

© English National Opera

El London Coliseum, hasta ahora sede de la English National Opera

Deslocalizar

Deslocalizar la cultura es uno de los objetivos prioritarios que se ha fijado la ACE. Las alarmas saltaron en todas direcciones tras la suspensión de la subvención y la obligatoriedad de buscar una nueva sede fuera de la capital para la ENO, pues el primer plazo temporal dado expiraba el pasado mes de marzo. ¿Era posible encontrar una sede fuera de la capital en cuatro meses? No. De ahí se pasó a ofrecer un periodo de tiempo algo más “racional”, fijando esta vez el objetivo en el año 2026. Las voces en contra de la decisión gubernamental arreciaron y personalidades del mundo de la Cultura, dentro y fuera de Reino Unido, mostraron su adhesión a las instituciones afectadas que, advirtieron también que el ecosistema global de la ópera podría verse afectado.

Peter Gelb, director general de la Metropolitan Opera House de Nueva York, y Yuval Sharon, responsable artístico de la Ópera de Detroit, fueron dos de los firmantes de una carta enviada al periódico inglés The Times advirtiendo de un impacto que podría traspasar las fronteras de Europa. “Todos, en todo el mundo, han mirado durante mucho tiempo al Reino Unido como un centro de excelencia artística y tememos que esta decisión nos obligue a dirigir a partir de ahora la mirada en otra dirección”.

John Berry, quien fuera director artístico de ENO entre 2005 y 2015, aseguró que, quedarse sin subsidio “hará inviable el futuro” de la compañía “a menos que aparezca un ángel de la guarda, algo bastante poco probable dado que Gran Bretaña carece de una cultura filantrópica”. Una de las iniciativas que ha obtenido mayor respaldo fue la recogida de firmas puesta en marcha por el bajo barítono Bryn Terfel, con más de 80.000 adhesiones.

Stuart Murphy, CEO de la English National Opera

Kasper Holten, exdirector de la Royal Opera House, ha tildado la medida de “trágica y desastrosa”. Según afirma a ÓPERA ACTUAL, “la vida artística del Reino Unido ya ha sufrido durante años los recortes y la reducción de la financiación, lo que hace que las artes sean menos accesibles para el público en general. La ENO es una institución fundamental para la ópera, no solo en el Reino Unido, y ha desempeñado un importante papel en la configuración del mundo lírico tal como lo conocemos hoy. Obligarlo a mudarse –e imponer nuevos recortes a la Royal Opera House– en lugar de proporcionar nuevos fondos para diversas compañías de ópera inglesas me parece un desastre”.

En enero de 2023 y con el año recién empezado, el Consejo de las Artes, con demasiados vientos soplando a pleno pulmón en su contra, reconsideró su postura y reculó: la ENO recibirá 11,46 millones de libras (casi 13 millones de euros) para mantener su programación en Londres durante un año más, hasta marzo de 2024. Desde la English National Opera confirman a Ópera Actual que el diálogo con ACE no se ha interrumpido, aunque aseguran que por el momento no pueden “ofrecer detalles de nuestras conversaciones con el Consejo de las Artes, pero no desistimos en nuestra idea de desarrollar una estrategia que sea tanto sostenible como sólida para el sector de la ópera. Hemos cumplido con creces con los objetivos marcados por ACE, extremo que ellos han admitido, por lo que nos cuesta bastante entender la decisión de eliminarnos de la Cartera Nacional. El trabajo que hacemos para abrir la ópera a nuevos y diferentes públicos es vital, como lo demuestra la firma de más de 80.000 personas en apoyo hacia nuestro trabajo y nuestro futuro”. El portavoz de la compañía subraya que seguirán haciendo campaña “para que nuestra sede principal no se mueva de Londres, así como para restablecer la financiación, pues una base fuerte en la capital nos permitirá cumplir con los objetivos del Gobierno, algo que no podremos hacer si no es con una financiación acorde, dialogando con los sectores implicados y en un plazo de tiempo realista”.

Stuart Murphy, director ejecutivo de la ENO: "“El futuro de la ENO pasa por reubicarse, remodelar el modelo de negocio o bajar el telón y cerrar”

En este sentido, Stuart Murphy, director ejecutivo de la ENO, ha declarado que el futuro pasa por una de estas tres opciones: “reubicarse, remodelar el modelo de negocio –es decir, reinventarse–, o bajar el telón y cerrar definitivamente”, pero que la decisión está hoy en manos del Consejo de las Artes. Actualmente, la compañía está en conversaciones con una decena de localidades para establecer una nueva sede fuera de Londres. Entre otras áreas estarían Hull, Newcastle, Birmingham, Not­tingham, Truro y Manchester, primera opción por la que se apostó, así como con el distrito londinense de Croydon. Una tarea complicada si se tiene en cuenta que la ópera demanda un espacio físico adecuado y acorde con el espectáculo total que es, lo que reduce el número de posibles candidatos y el público, que ha de ser real y no solo potencial.

La caída de 'El Oro del Rin'

Pero, ¿qué pasará, por ejemplo, con los músicos de la orquesta, los miembros del coro y el personal técnico que trabaja en el London Coliseum? La negociación se prevé dura, pues los trabajadores harán todo lo que esté en su mano para mantener sus puestos laborales y evitar un traslado forzoso. ¿Cuál será el futuro de las coproducciones de la compañía con teatros internacionales si la ENO decide cambiar su perfil y producir espectáculos radicalmente diferentes a los que producía? En este sentido, el ciclo de El Anillo wagneriano, coproducido con el Met, ha sido la primera víctima y El Oro del Rin ya no se verá en Nueva York en 2025. Sin presupuesto no hay teatro que se atreva a pensar en nuevos montajes ni coliseo que se arriesgue a coproducir: “Es imposible mantener nuestra colaboración ante la imposibilidad de la ENO de llevar a cabo la producción”, ha asegurado Gelb.

Como interlocutor, Murphy ha mantenido el teléfono abierto y la mano tendida. Las posturas enfrentadas de meses atrás parecen haberse flexibilizado y han dado una tregua dentro de esta batalla cultural. Sin embargo, muchos se preguntan qué pasará cuando el director ejecutivo de la English National Opera abandone su despacho el próximo mes de septiembre. No será tarea sencilla encontrar un reemplazo ante una situación tan complicada. Por otra parte, quien llegue, ¿continuará las conversaciones por la misma línea que su antecesor o el nuevo inquilino hará tabula rasa y empezará desde cero? El futuro de la ENO sigue en puntos suspensivos.– ÓA


 

Audiencias populares y teatros en inglés

La English National Opera remonta su historia a 1931, cuando Lilian Baylis, propietaria de un teatro, estableció la Compañía de Ópera de Sadler’s Wells para acercar la escena lírica y de danza a un público más popular y generalizado. Ese objetivo fundacional sigue siendo clave para la institución, que presenta todo su trabajo en inglés, incluyendo todo tipo de óperas. El ambiente que se respira en el patio de butacas del London Coliseum poco se asemeja al del cercano coliseo del Covent Garden, sede de la Royal Opera House, la otra compañía lírica con sede en la capital británica. El teatro se encuentra en la calle de St. Martin’s Lane, cerca de Trafalgar Square, y tiene una capacidad de 2.359 espectadores. La media de edad del público de la ENO es sensiblemente menor al de la Royal Opera, los jóvenes por debajo de los 21 años no tienen que pagar entrada y los menores de 35 gozan de importantes descuentos. Los pantalones vaqueros son el uniforme más utilizado. Su proyección internacional se fraguó en la década de 1980 al convertirse en la primera compañía de ópera británica en realizar una gira por Estados Unidos. Entre sus triunfos más destacados figura el éxito del reestreno de Xerxes, de Händel, en 1985, cuya puesta en escena firmó Nicholas Hytner. La ENO ha sido considerada también un auténtico banco de pruebas en el que testar producciones que posteriormente viajarían al Metropolitan. Es el caso de Satyagraha, de Philip Glass, Two Boys, de Nio Muhly, y Porgy and Bess, de Gershwin, que levantaron el telón por primera vez en Londres antes de viajar a la Gran Manzana. * G. P.