Reportajes

En el 180º aniversario de Chaikovsky

El 7 de mayo de 1840 (25 de abril en el calendario juliano) nacía uno de los más grandes compositores rusos de todos los tiempos, gran operista de gran éxito internacional

01 / 05 / 2020 - Verónica MAYNÉS - Tiempo de lectura: 3 min

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Chaikovsky Piotr Ilich Chaikovsky
Anna Netrebko como Tatiana, la protagonista de 'Evgeni Onegin' de Chaikovsky en la Metropolitan Opera de Nueva York © The Metroplitan Opera / Marty SOHL

Con su lenguaje cosmopolita, Chaikovsky fue el primer compositor ruso valorado a  nivel internacional precisamente por esa expresión universal. Sin ser un revolucionario como sus coetáneos más radicales –casi todos adscritos al nacionalismo–, el autor de Evgeni Onegin impregnó su música de elegancia y romanticismo. Este mes se celebran los 180 años del nacimiento de este gran compositor ruso.

Es sin duda uno de los compositores rusos más populares. En sus obras –óperas, ballets, sinfonías, conciertos– se distinguen hermosas resonancias rusas, pero también una fuerte influencia paneuropea. Sus creaciones, además, son el reflejo de una personalidad melancólica, introspectiva, sensible, desconsolada y apasionada, capaz de crear las más conmovedoras melodías. “Soy ruso en el más profundo sentido de la palabra. En cuanto al factor nacional en mi obra y su comunión con las canciones populares presentes en mis melodías, se debe a mi infancia en el campo, que estuvo impregnada de la belleza característica de nuestra música popular rusa”, dirá Piotr Ilich Chaikovsky, nacido un 25 de abril de hace 180 años en Vótkinsk, una pequeña ciudad a los pies de los montes Urales, en la república rusa de Udmurtia.

Llegó a ser uno de los músicos más respetados de su época, pero luchó duro por su prestigio. Durante su trayectoria (falleció en la cúspide de su carrera en San Petersburgo, en 1893), la intelectualidad musical estaba dividida en dos corrientes estéticas. La más radical seguía la senda iniciada por Glinka y el Grupo de los Cinco, artífices del nacionalismo musical ruso que rechazaban la tradición occidental en virtud de un lenguaje nuevo, libre de academicismos e inspirado en las raíces locales. En el lado opuesto se situaban quienes defendían la herencia occidental, eminentemente germánica y con base académica en el Conservatorio de San Petersburgo. Chaikovsky, bien por sus viajes por Italia y Francia, por sus gustos y por su peculiar personalidad, se identificó con la última corriente, absorbiendo los diferentes estilos operísticos europeos –con especial admiración hacia Mozart y los belcantistas italianos– convirtiéndose en el primer compositor ruso importante formado completamente en su país.

Amplitud de miras

Su voluntad de universali­dad se aprecia en los distintos géneros cultivados, como sus inmortales ballets, sus seis sinfonías, los conciertos para piano, violín y otras obras sinfónicas, canciones, música de cámara y óperas, entre las cuales hay ejemplos de piezas cómicas como Cherevichki, óperas líricas como Evgeni Onegin, grand opéras como La doncella de Orleans u otras de carácter épico, como Mazepa.

Continúa..*

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