Reportajes

El tratado de Tosi y su vigencia. A 300 años de su publicación

A tres siglos de su publicación, el tratado continúa siendo fundamental para entender las claves de la manera de cantar durante el Barroco

01 / 01 / 2023 - Nieves PASCUAL - Tiempo de lectura: 5 min

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Senesino,_Cuzzoni,_Berenstadt-operaactual Una caricatura de tres estrellas del canto barroco, la Cuzzoni junto a Farinelli y Senesino, ambos castrados al igual que Tosi

Cuando el compositor, cantante castrato y teórico musical Pier Francesco Tosi editó en 1723 Opinioni de’ cantori antichi e moderni o sieno osservazioni sopra il canto figurato no sabía que se convertiría en fundamental para entender las claves de la manera de cantar durante el período Barroco. A tres siglos de su publicación, el tratado continúa ofreciendo luces sobre técnica e interpretación.

Si hay un texto fundamental para comprender el arte del canto en el Barroco y su devenir histórico, ese es el tratado de canto de Pier Francesco Tosi (1654-1732). Impreso en Bolonia en 1723, Opinioni de’ cantori antichi e moderni o sieno osservazioni sopra il canto figurato surge, tal como el propio autor expresa en el prólogo, desde la toma de consciencia de una llamativa carencia de instrucción teórica sobre la técnica vocal. Esta necesidad se proclamaba acuciante en un contexto que se percibía a sí mismo como momento álgido del desarrollo musical durante siglos. Al mismo tiempo, la actividad profesional de Tosi como cantante, teórico y compositor, así como la observación y experiencia a lo largo de sus numerosos viajes, le llevaron a interesarse en la preparación y actitud de muchos solistas, animándole a redactar este texto fundamental –de naturaleza eminentemente práctica, docente– con el objetivo de, según asegura, “iluminar a los maestros del canto, a los estudiantes de música y a los verdaderos cantantes”.

Tras una breve dedicatoria al político y militar inglés Charles Mordaunt, tercer conde de Peterbo­rough, Tosi dirige unas aleccionadoras palabras al lector (“El amor es una pasión ante la cual el raciocinio no siempre muestra toda su fuerza”) y reflexiona sobre la pertinencia de su publicación antes de ordenar su exposición en diez capítulos que denomina Observaciones para quien instruye a un soprano; Sobre la apoyatura; Sobre el trino; Sobre la coloratura; Sobre el recitativo; Observaciones para quien estudia; Sobre las arias; Sobre las cadencias; Observaciones para quien canta; y Sobre la variación improvisada.

Edición italiana del tratado de Tosi

El intérprete, cocreador

De entre los contenidos del tratado, revisten especial interés las detalladas descripciones sobre aspectos ornamentales referidos a la interpretación e improvisación de los adornos. La formación del criterio en el joven cantante a través del estudio individual y de la imitación de ilustres ejemplos se justifica desde su activa participación en el proceso de “creación” de las secciones solistas. La adaptación de la melodía escrita –concebida como guion, como punto de partida en la expresión cantada del texto– a los concretos rasgos tímbricos y habilidades técnicas de cada intérprete transformaba arias y recitativos mediante la incorporación de extensas coloraturas, trinos brillantes que resaltaban momentos álgidos. “Quien tenga un bello trino, aunque flojee en los demás ornamentos, gozará siempre de la ventaja de resolver honrosamente las pausas o cadencias del canto, donde el trino resulta especialmente imprescindible”, afirma por ejemplo, destacando también la expresividad en las cadencias que constituían los signos de articulación del discurso musical.

Amplia divulgación

Igualmente llamativos parecen los consejos que invitan a la honradez del maestro enseñante, quien “deberá comprobar objetivamente si el discípulo posee buena voz y habilidades para el canto. De este modo, no tendrá que rendir cuentas a Dios por pedir dinero a sus padres al hacerle perder un tiempo valiosísimo que le sería muy útil para dedicarse a otra profesión”. También reconoce la dificultad que conlleva dedicarse a la carrera de cantante apelando a la persistente disciplina en el discípulo: “Quien no se esfuerza por ser el primero en algo, ya comienza a ceder el segundo puesto y, poco a poco, se contenta con el último lugar”.

Los numerosos ejemplares que se conservan del tratado a 300 años tras su publicación apuntan a su extensa difusión, desde Italia hacia los diferentes centros de producción operística europea. Sin embargo, el hecho que aseguró su pervivencia en el sentir vocal de esta época fue, fundamentalmente, su traducción a diferentes lenguas –holandés, inglés, francés o alemán–, testigo de la urgencia que existía en otras latitudes de entender aquella nueva concepción de la voz y del género lírico que se imponía gracias a la supremacía del repertorio italiano. Pero, de entre todas aquellas relecturas de Tosi, fue la versión alemana a cargo de Johann Friedrich Agricola (1720-1774) la que, sin duda, determinó la permanencia del legado del teórico italiano. Su texto, publicado en Berlín en 1757 como Anleitung zur Singkunst (Introducción al arte del canto), nace de su queja acerca de lo que considera “la enorme falta en relación al gusto en el buen canto que todavía existe en gran parte de la nación alemana”. Agricola aprovechaba este traslado al ámbito germánico del texto original para ilustrarlo con numerosos ejemplos musicales y aderezarlo con anotaciones, citas y explicaciones sobre los contenidos.

El estudio del texto de Tosi renace con el nacimiento de la Musicología y el despertar del interés por las fuentes primigenias. Actualmente, y ante la proliferación de miradas históricamente informadas hacia el patrimonio musical del Barroco, la revisión de este texto se revela imprescindible en la construcción de un universo sonoro coherente con el paradigma de la época que lo vio nacer.– ÓA