Reportaje

ÓA 220. 1.000 noches de ópera con ABAO-OLBE

01 / 01 / 2019 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 5 min

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Aurresku de Honor a las autoridades invitadas y a la junta directiva de ABAO-OLBE momentos antes del estreno de Fidelio, el 24 de noviembre © ABAO-OLBE / Foto Julián

El Palacio Euskalduna de Bilbao se vistió de gala el pasado 24 de noviembre para el estreno de la ópera Fidelio, de Beethoven, como parte de la temporada 2018-19 de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO-OLBE). Pero no era un estreno cualquiera, sino una celebración muy especial, ya que se trataba de la función número 1.000 de las organizadas por la agrupación vasca desde que en 1953 comenzara su andadura con Tosca, de Puccini, siguiendo la estela de un grupo de aficionados a la lírica que comenzara a programar ópera en Bilbao un año antes. Con el tiempo la temporada abaísta se ha transformado en una de las más importantes de España, todo un referente de profesionalidad y de amor por la ópera, convirtiéndose en un escenario imprescindible para las grandes voces. En su 67ª temporada, además de Fidelio y de esa Bohème que inaugurara el curso en octubre, ABAO-OLBE ofrecerá I lombardi (ver páginas 32-33), Les pêcheurs de perles y Semiramide.

Una velada histórica en Bilbao

Beethoven, la única ópera que compuso –Fidelio– y la fecha del 24 de noviembre de 2018, han quedado grabados en los anales de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO-OLBE), ya que marcan la función número 1.000 de las organizadas por la entidad vasca. Esa noche se estrenaba el segundo título de la 67ª temporada abaísta, y como la celebración era histórica el presidente de ABAO-OLBE, Juan Carlos Matellanes, se convirtió en anfitrión de una amplia reprsentación de la soceidad vasca y del mundo de la política y la cultura, contando con la presencia del lehendakari del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu, quien asistió acompañado de su esposa, Lucía Arieta-Araunabeña. No podía faltar el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, y su esposa, Arantza Díez, ni tampoco el consejero de Cultura del País Vasco, Bingen Zupiria o la responsable de esa área de la Diputación de Bizkaia, Lorea Bilbao, ni tampoco Carlos Gorria, director de la Fundación BBVA, principal mecenas de la temporada.

Vicente Gutiérrez de la Fundación BBVA; María Luisa Molina, Begoña Bernal, Carlos Gorría, Juan Carlos Matellanes, Susana Rodríguez Vidarte (consejera delegada de BBVA) Rafael Pardo y José Ramón Lizarraga
Juan Carlos Matellanes y miembros de la junta de ABAO junto a diversos invitados en el escenario del Euskalduna, ante el montaje de Fidelio
María Luisa Molina, directora de gestión de ABAO; José María Bilbao, miembro de la junta directiva ABAO; Juan Mari Aburto, alcalde de Bilbao; Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA; José María Vázquez Eguskiza, vicepresidente de ABAO; María Victoria Mendía, de la junta directiva de ABAO; Arantza Díez, esposa del alcalde de Bilbao; Juan Carlos Matellanes, presidente de ABAO y Federico Albizu
Lorea Bilbao, diputada de cultura de la Diputación Foral de Bizkaia; Arantza Díez, Juan Mari Aburto, Lucia Arieta-Araunabeña, esposa del lehendakari; Iñigo Urkullu, presidente del Gobierno Vasco; Juan Carlos Matellanes, presidente de ABAO-OLBE; Rafael Pardo y Bingen Zupiria, consejero de Cultura del Gobierno Vasco
Juan Carlos Matellanes, Cesidio Niño y Rafael Pardo acompañan a los intérpretes y a los responsables del montaje de Fidelio
Santiago Ybarra Churruca, presidente de honor del grupo Vocento, su esposa, Mercedes Baptista Guerra, y la soprano Elena Pankratova (centro)
Rafael Pardo, Arantza Díez, Lorea Bilbao, José María Vázquez Eguskiza, Iñaki Irusta (expresidente de ABAO), Juan Mari Aburto, Lucia Arieta-Araunabeña, el lehendakari Urkullu, Alicia Irusta, Juan Carlos Matellanes y Bingen Zupiria
Federico Albizu, José María Bilbao, el maestro Juajo Mena, Susana Rodríguez Vidarte, Begoña Bernal, Carlos Gorria y José Ramón Lizarraga

Un canto a la humanidad

ABAO-OLBE

Beethoven  FIDELIO

Elena Pankratova, Peter Wedd, Tijl Faveyts, Anett Fritsch, Mikeldi Atxalandabaso,

Sebastian Holecek, Egil Silins, Manuel Gómez Ruiz, Felipe Bou. Dirección: Juanjo Mena.

Dirección de escena: José Carlos Plaza. Palacio Euskalduna, 24 de noviembre

La Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera celebró sus 1.000 funciones de ópera con una producción de Fidelio de Beethoven del Teatro de La Maestranza de Sevilla firmada por José Carlos Plaza. En la propuesta escénica, la escenografía se reducía a mínimos decorados con la ciudad hispalense de fondo resaltada por una iluminación discreta pero cuidada y eficaz de Francisco Leal; una plataforma única acogía todo, o casi, lo que iba a suceder en escena, y una enorme losa aparecía suspendida en el aire sobre los intérpretes, sugerente sin duda del lugar y tiempo opresivo en que la acción –un grito a la libertad y al amor– ocurre en esta obra maestra. Quedaba espacio suficiente para un buen movimiento de los protagonistas y de los muy numerosos figurantes, aunque en general la escena, en esta reposición dirigida por Gregor Acuña-Pohl, tendía a ser estática, más como una sucesión de cuadros escénicos que como una obra teatral continua. La apuesta resultó sugerente y convincente y, además, muy grata visualmente. El vestuario resultó correcto y sin más sorpresa que el atavío de D. Fernando, extrañamente sacado del tiempo de la acción.

Desde el podio Juanjo Mena tuvo una actuación memorable: absoluto control de la Bilbao Orkestra Sinfonikoa, de la que extrajo sus mejores cualidades, unas bellas sonoridades y una notoria flexibilidad, porque aunque al director no le falló un ritmo templado y seguro, obligó a los profesores a producirse con cuidado fraseo, especialmente en la obertura Leonora III que –como es frecuente pero no obligado– se introdujo completa como interludio tras la liberación de Florestán. El Coro de la Ópera de Bilbao, que lleva varias actuaciones anteriores en gran forma, estuvo en esta ocasión formidable, demostrando ser un conjunto de verdadera categoría. Y si Orquesta y Coro son en esta obra pilares fundamentales para su buen desarrollo, su soberbia actuación se sumó a la de un plantel de solistas, como conjunto, adecuadísimo.

Anett Fritsch encarnó a una Marzelline con una voz juvenil y fresca y llena de encanto; cantó muy bien, luciéndose en su escena primera, en su aria y en el dúo con Jaquino, un Mikeldi Atxalandabaso que interpretó con una clara proyección, voz firme y lograda expresión. Más difícil de digerir resultó la voz de Tijl Faveyts, con menos densidad, pero supo usarla para señalar la personalidad y la edad provecta de Rocco. Junto a Fidelio cantaron el famoso cuarteto soberanamente. Sebastian Holecek dio vida a Pizarro, con voz templada, recia y de bello timbre, cantando y actuando magníficamente. Fueron una grata sorpresa, dada la mínima actuación que tienen, la calidad de los prisioneros Felipe Bou y Manuel Gómez Ruiz. Elena Pankratova fue un Fidelio/Leonore de lujo; tiene una voz pintiparada para ello, técnica segura para conseguir variada expresión, potencia y, sobre todo, gusto y musicalidad. Con voz menos impactante pero con gran sabiduría musical actuó como Florestan el tenor Peter Wedd. Otra vez, inmejorable por voz y figura, Egils Silins como D. Fernando: su instrumento poderoso y de noble belleza, daba por sí solo la nota de autoridad del ministro.

Pero más que los logros de uno u otro intérprete, esta función especial fue todo un éxito por su cohesión: equipo solista, orquesta y coros, muy bien; y además, estuvo presente lo invisible: la musa que tocó a todos, el trabajo en los ensayos, y la mano maestra de una dirección inspirada y sólida.

Tijl Faveyts y Anett Fritsch, Rocco y Marzelline en el primer acto de Fidelio. Abajo, Egils Silins como Don Pizarro. © Reportaje gráfico: ABAO-OLBE / E. MORENO ESQUIBEL
El Coro de Ópera de Bilbao junto a Tijl Faveyts, Elena Pankratova, Peter Wedd y Egils Silins
Peter Wedd y Elena Pankratova, Florestan y Leonore en este Fidelio que celebraba 1.000 funciones de ópera organizadas por ABAO-OLBE