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ÓA 282: Diez años del Festival LittleOpera de Zamora
Una década de aventuras con óperas en pequeño formato en el Festival especializado en el repertorio más breve del género lírico internacional
Este verano cumple diez años. El LittleOpera Zamora se celebrará del 19 al 27 de julio en la ciudad castellanoleonesa y una vez más llevará su compromiso a diversas localidades de la región. La ópera de cámara, su razón de ser, es la protagonista absoluta del encuentro, que este año acogerá un estreno absoluto y que contará con las voces de Sonia de Munck, Airam Hernández, Sandra Ferrández, Javier Franco o Elena Sancho Pereg, entre otros. No faltarán las micro óperas, la matiné infantil, un apasionante duelo Mozart / Salieri y la tradicional gala inaugural en la Plaza de la Catedral. ¿Su objetivo futuro? Consolidar su presencia más allá de las murallas de la ciudad.
Está bañada por el Duero y tiene los flancos bien cubiertos con sus puertas y murallas. Con razón llaman a la ciudad de Zamora “la bien cercada”. Es para caminarla y visitarla sin prisa, para aprehenderla, porque cada esquina y cada piedra cuentan una historia. Y, desde hace ya diez años, también canta ópera. La responsable –“una de ellas”, como le gusta decir–, es Conchi Moyano, soprano, artífice y directora del Festival LittleOpera Zamora, hoy convertido en una auténtica referencia en el ámbito de la ópera de cámara, que apuesta por el Pequeño y medio formato, pero también por la micro ópera o la ópera en miniatura. El certamen ya ha conseguido involucrar a la ciudad y a todas las fuerzas políticas para remar en la misma dirección: sí, el milagro es posible. “Me sorprendo cada año y doy gracias de seguir contando con un apoyo unánime para este proyecto por parte de todas las instituciones, y de manera ascendente. Por aquí han pasado todos los partidos políticos y todos lo han secundado, de cualquier signo. Ayuntamiento, Junta de Castilla y León y Diputación, además del respaldo de la Caja Rural de Zamora.
Que este 2025 cumplamos diez años me parece mágico”. Quien habla es la directora, Conchi Moyano, que sabe lo que es pisar un escenario y gestionarlo. Lleva una década al frente de un festival que ha ido creciendo y que ha apostado por una programación de altura. El balance, pues, no puede ser sino positivo.
Duelo de pentagramas
Un balance en el que destaca el equilibrio: “Este festival nació como llamada o reclamo para potenciar el turismo de verano de interior. Y hoy hemos conseguido la colaboración de muchos voluntarios implicados en la organización, de empresas privadas, así como contar con artistas consagrados y jóvenes que se abren camino. Ese punto de equilibrio es fantástico”, declara Moyano. Estrenos absolutos (Hildegart de Juan Durán, este año, o La metamorfosis de Igor Escudero, en 2023) se combinan con una ingente labor de recuperación, como La Araucana, la primera ópera española con estructura a la italiana, Los listos, de Giacomo Tritto, e interesantes colaboraciones con Alemania, Italia o Portugal, obras destinadas a un público infantil –este año con La (pequeña) flauta mágica, en una matiné el 27 de julio– y, como prolegómeno, del 19 al 24 de julio el LittleOpera Rural llevará ópera a cuatro localidades de la provincia. Destaca, asimismo, una iniciativa que este año va a hacer, una vez más, partícipe a los ciudadanos: el duelo Mozart vs. Salieri, un programa doble integrado por El empresario teatral del primero y, del segundo, Prima la musica e poi le parole, ambas óperas en un acto que se ofrecen como homenaje al bicentenario de la muerte de Antonio Salieri. Una vez escuchadas las dos obras será el público quien tenga la última palabra y decida cuál de los dos músicos ha salido victorioso del combate
musical que, el 27 de julio, con dirección musical de Lara Diloy y escénica de Rita Cosentino, protagonizarán Mar Morán, Juan Ramos, Mauro Pedrero, Anna Cabrera, Arantxa Ezenarro, David Cervera y Alejandro Sánchez acompañados por la Orquesta Vigo 430.
Antes, el Festival LittleOpera 2025 arrancará el 25 de julio con una gala lírica en la Plaza de la Catedral que tendrá como protagonistas a la soprano Elena Sancho Pereg (que sustituye a la inicialmente anunciada Natalia Labourdette), al tenor Airam Hernández y al maestro Guillermo García Calvo, junto a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, al Coro Calderón Lírico y al Coro participativo LittleOpera.
38 títulos y muchas noches de ópera
Volviendo la vista atrás, ¿no pusieron las fuerzas vivas, Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y Diputación, el grito en el cielo cuando la directora planteó el proyecto hace ahora diez años? “Pues la verdad es que no. Los políticos siempre se mostraron a favor y receptivos y ha sido una fortuna poder contar con ellos. Ha sido una suerte. La Junta de Castilla y León ha estado a nuestro lado desde los comienzos”, recuerda Conchi Moyano. A lo largo de una década han sido 38 los títulos que se han podido ver y escuchar siempre respetando tanto el libreto como la partitura, sin hacer ninguna reducción o modificación. El Teatro Principal de Zamora ha sido el eje central de las operaciones, al que se han ido incorporando espacios como el Teatro Ramos Carrión.
El LittleOpera nació en 2016 de la mano de la Asociación Lírica de Zamora y el Ayuntamiento de la ciudad con el objetivo de presentar óperas de cámara en su versión original, obras de pequeño y medio formato de todas las épocas “que no suelen tener presencia en la programación de los grandes teatros, pero en las que nosotros creímos y que, cada vez más, afortunadamente, centran la atención de los especialistas y de los melómanos. Teníamos que correr ese riesgo y nos hemos sorprendido de la fidelidad del público. Estamos en una ciudad que es tan bella como desconocida y que sirve de escenario ideal para esta propuesta”, explica Conchi Moyano. “Apostar de manera decidida por la ópera de cámara era un riesgo, así como por las micro óperas, piezas de cuatro o seis minutos, pero el público responde. Necesitábamos ponerla en valor y el esfuerzo nos está mereciendo la pena. Somos pioneros y nos sentimos orgullosos de continuar por este camino”, explica Moyano.
Hildegart, estreno absoluto
© Escuela de Arte Picasso El compositor Juan Durán
La ópera de cámara es un género que encierra muchísimas posibilidades. “Su formato es ya un aliciente a la hora de plantearse una producción, ya que no necesita de montajes de gran envergadura, es accesible, cercano. Las obras son más cortas y el público se ha involucrado desde el primer momento, y eso que desconocen lo que van a ver porque en su mayoría se trata de obras que no están en YouTube. Aun así, quieren vivir la experiencia”, comenta la directora. Y dentro de esas óperas nuevas, este año, el 26 de julio, acogerá el estreno absoluto de Hildegart, con música de Juan Durán y libreto de Javier Mateo Hidalgo, obra basada en un hecho real, la vida de Aurora Rodríguez Carballeira y su hija, que da nombre a la obra, a quien la madre acaba matando. El compositor cuenta a ÓPERA ACTUAL que, como gallego, siempre escuchó hablar de esta terrible historia y que se decidió, en un primer momento, por crear un ballet, y en ese formato lo estrenó en 2021, aunque su puesta de largo como ópera de cámara será en el LittleOpera 2025. “La protagonista y su familia eran oriundas de El Ferrol y allí conocemos bien lo que sucedió. Ha generado películas, series, literatura. Se trata de un tema recurrente de esos que son capaces de revolverte las entrañas. Lo estrené como ballet porque tenía una parte de pantomima y decidí esperar a ver si surgía alguna posibilidad de hacerlo transformado en una ópera, como así ha sido finalmente”. Durán, que subió a escena en 2008 la primera ópera escrita en gallego después de 85 años, O Arame, es defensor y amante de la voz: “Lo verdaderamente importante para mí es la línea de canto. A veces, el compositor parece que pone más el acento en lo musical, en lo orquestal, cuando lo fundamental es la voz, y ahí es donde radica el verdadero protagonismo de la obra”. ¿Hay ecos de algún compositor en Hildegart? “Tengo a Britten como referente y creo que guarda relación estructural con una obra como La violación de Lucrecia. Trabajo en un mundo tonal, con una tonalidad más cromática, más colorista, más abierta. Digamos que no es una pieza rabiosamente contemporánea”, asegura.
La mezzosoprano Sandra Ferrández, Premio ÓPERA ACTUAL 2007, pondrá voz y gesto a esa terrible madre que es Aurora que moldea a su hija a su imagen, pero Hildegart acaba por rebelarse, por decidir seguir su camino, lejos del asfixiante yugo materno, y esa es su perdición. “Aurora es una psicópata, una mujer que está enferma, que es rígida y que tiene una importante vertiente narcisista, pero que como personaje resulta un regalo”, señala la cantante. “Yo no soy una asesina”, le espeta al fiscal nada más empezar la ópera, papel que interpretará el barítono Javier Franco, una de las voces con las que suele contar el compositor. Lo repite, lo tiene interiorizado y lo cree. La soprano Sonia de Munck será Hildegart y el tenor César Arrieta se calzará los zapatos del psiquiatra. Para Ferrández, meterse en la distorsionada mente de Aurora ha sido tan apasionante como complicado: “He buscado lo más cercano que tengo al personaje. Yo soy bastante disciplinada, y en este caso he tenido que dejar la ética a un lado. El personaje va creciendo, de menos a más, hasta llegar al final, que es brutal”. Confiesa que en escena le apasiona la parte actoral, “soltarlo todo, volcarme, y este es un proyectazo que considero que no puede nacer y morir en Zamora. Ojalá la podamos representar en otros escenarios. He escuchado bastante música contemporánea y sé que esta obra vale muchísimo la pena por su adecuada teatralidad”. Destaca y valora que Durán escriba “muy bien para las voces. Tanto el personaje central como el resto están muy cuidados y el texto está muy bien puesto. Se han utilizado incluso frases de la propia Aurora que ella misma pronunció”.
Exportar la fórmula
¿Es una heroicidad estrenar una ópera? Responde Durán: “Un poco, desde luego. Yo defiendo el amor al arte y lo practico. Ningún compositor español “Apostar por la ópera de cámara
era un riesgo. Somos pioneros y nos sentimos orgullosos” Conchi Moyano Directora del festival LittleOpera de Zamora puede vivir de la composición sinfónica o de la ópera. Es imposible. Todos, sin excepción, nos dedicamos a la docencia. Componer en este país hoy responde a una vocación y hacerlo a lo grande, con una ópera de gran formato, es tan peligroso como arriesgado. Hay que ser, pues, realista, y tratar de que el formato facilite la puesta en escena, como sucede con una obra de cámara”, aunque en la temporada 2026-2027 estrenará sus propias Luces de bohemia en el Teatro de La Zarzuela, de formato más ambicioso. Del LittleOpera le gustan los repartos y ese nivel de exigencia que aprecia desde la dirección hasta los voluntarios, una legión que se ocupa de que todo salga según lo previsto: “El respeto que he visto por la música y el trabajo aquí en Zamora hay que destacarlo. No existe la menor improvisación”, concluye el compositor. Algo similar piensa el pianista, director de orquesta y también compositor Miquel Ortega, que ha visitado el LittleOpera en tres ocasiones y para quien siempre “ha significado una oportunidad para hacer música de calidad y para disfrutar de lírica de pequeño formato interpretada con calidad”. Recuerda que la primera vez que le cursaron una invitación desde Zamora fue cuando estrenó en Barcelona la ópera Aprés moi, le déluge, “para dos solistas y piano. Con libreto en catalán de Lluïsa Cunillé, para llevarla al LittleOpera adaptamos el texto al castellano, detalle que iba bien para el festival porque así la presentábamos como el estreno absoluto de una nueva versión, y eso permitía optar a una subvención que hacía viable el proyecto; así lo hicimos en 2019. Al año siguiente se me propuso dirigir a la Orquesta de Castilla y León en una gala lírica con la soprano Rocío Pérez, la mezzosoprano Carol García y el tenor Pancho Corujo, pero con la Covid de por medio se optó por hacerla a piano y resultó un recital magnífico. Dos años más tarde volví al LittleOpera para dirigir el concierto de inauguración del Festival con la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, esa vez sí contando con la Sinfónica de Castilla y León. Ir a este Festival siempre es un incentivo porque, más allá de que el trato es fabuloso, la programación te permite ver obras de cámara de mucho interés, siempre con un alto nivel artístico”, asegura.
Más que consolidado y con la vista puesta ya en en verano de 2026, el Festival quiere abrir fronteras y poner rumbo a otras ciudades castellanoleonesas: “Nuestra meta es salir de Zamora”, cuenta Conchi Moyano. “Somos los únicos que hacemos producción lírica y tenemos que movernos. Hay que aprovechar los apoyos con los que contamos y llevar nuestra oferta a otros lugares, siempre con el apoyo de la Junta”, cuenta la directora. Y en ello están, tratando de coordinarse para “exportar” a otros puntos este encuentro tan singular como único. “Hemos conseguido un pequeño milagro y crear un oasis. Es un trabajo diario, de pico y pala. Ahora, y viendo que funciona, es el momento de que viaje y de que otros públicos puedan disfrutar del potencial lírico que tenemos. Este festival es totalmente exportable a otros puntos de Castilla y León y a cualquier ciudad de España”.
El LittleOpera Rural
Las primeras incursiones fuera de la ciudad son ya una realidad. El LittleOpera Rural lleva este año, entre el 19 y el 24 de julio, la ópera La (pequeña) flauta mágica adaptada para público familiar por localidades como Fuentelepeña, Villaralbo, Puebla de Sanabria y Carbajales de Alba –con entrada libre–, contando con las voces de Carlos Crooke, Cristina
Irala, Joseba Priego, Nicolás Colon y Helena Gallardo, con dirección y guion original de Cristina Zambrana sobre la inmortal música de Mozart. Esa divulgación del género por la región ha impulsado el apoyo de la Diputación de Zamora, “no solo para democratizar el acceso a la cultura, sino para romper con la idea de que este género está reservado a grandes ciudades o élites”, asegura Víctor de la Parte, vicepresidente de la Diputación. “La ópera”, dice, “es una de las manifestaciones artísticas más completas, y por eso apoyamos la iniciativa de llevarla a localidades rurales.
Estamos convencidos de que su presencia en estos entornos enriquece la vida cultural local, fomenta el arraigo, impulsa la economía mediante el turismo cultural y ofrece nuevas oportunidades formativas y creativas, especialmente para las generaciones más jóvenes. La ópera puede ser una herramienta poderosa para dinamizar el tejido social y cultural del medio rural. Para las siguientes ediciones del LittleOpera nos gustaría que se fortaleciera como un motor de desarrollo cultural para Zamora y su entorno rural, construyendo puentes entre tradición y vanguardia. Como se ha dicho, el Festival cuenta con el apoyo unánime de las administraciones autonómicas y de la ciudad sede. Para María Eugenia Cabezas, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Zamora, el apoyo al LittleOpera se fundamenta en el deseo de contar con un reclamo cultural “donde el protagonista fuera un género, la ópera de cámara. Queríamos democratizarlo y de paso mostrar nuestra ciudad al turista cultural. Para Zamora, sin apenas oferta lírica, el LittleOpera ofrece la oportunidad de acercarse al género y nos ha puesto en el mapa de la lírica española, justamente por ofrecer propuestas que no se encuentran en las programaciones habituales. Tras este aniversario esperamos incrementar el número de actividades durante todo el año y que el LittleOpera siga siendo el epicentro de difusión del género de la ópera de cámara, apoyando la producción de nuevas creaciones”.
Por su parte, Christoph Strieder, concejal de Turismo del Ayuntamiento zamorano asegura que el festival ha hecho una gran labor en estos diez años, “ha sido pionero en la difusión
de la ópera de cámara y ha creado un ejemplo de festival que sirve de modelo para pequeñas ciudades y territorios rurales, con una labor pedagógica y cultural de enorme importancia.
Esperamos aumentar su difusión internacional y crear una red de colaboraciones entre festivales y teatros”.
La viceconsejera de Cultura de la Junta de Castilla y León, Mar Sancho, mira al festival “como un polo de innovación”, definiéndolo como un certamen “singular y único. De hecho, gracias al éxito del LittleOpera han surgido otras iniciativas en el país en torno a la ópera de cámara. El festival suscita la creación de nuevas producciones, involucra al tejido cultural local y dedica una parte de su programación a la necesaria creación de nuevos públicos. Esperamos que el LittleOpera traiga a Zamora –una ciudad con un patrimonio deslumbrante, desde el Románico hasta el Modernismo– un turismo cultural nacional e internacional, posicionándose en el circuito europeo de festivales”. El apoyo de Fundación Caja Rural de Zamora también ha sido fundamental en la trayectoria del certamen. Su director, Narciso Prieto, recuerda que, desde el inicio, el Festival LittleOpera “nos pareció una iniciativa innovadora y de gran valor para Zamora. Apoyarlo ha sido una forma de contribuir al crecimiento cultural y económico de la ciudad, reforzando nuestro compromiso con el territorio y con proyectos que generan impacto real en la sociedad zamorana. El LittleOpera ha demostrado que un festival puede atraer visitantes, dinamizar el comercio y la hostelería, y proyectar una imagen positiva de la ciudad” – ÓA
Cantar una ópera en 4 minutos...
© ÓA / Jaroriro! Micoóperas o títulos de 4 min.
Una microópera es la mínima expresión de una obra lírica, una pieza que dura, por ejemplo, cuatro minutos, escrita para uno o dos cantantes y piano. En el LittleOpera de Zamora también han encontrado espacio y acomodo esta nueva fórmula de género mínimo. En la pasada edición se escucharon dos por primera vez en el programa que este año se volverán
a repetir (en la Plaza Viriato) y se añadirá una obra nueva, ya que se estrenará Aiwass, de Igor Escudero, uno de los compositores con mayor proyección de futuro y al que se ha llegado a definir como un “francotirador” artístico. Creada en colaboración con Pablo Gómez, se podrá escuchar en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública. Volverán a la cartelera Tiramisú, del compositor Juan Durán, un tour de force entre una comensal y un camarero un tanto impertinente (ella repite continuamente que tiene alergia al marisco mientras quien le sirve parece hacer oídos sordos); es el único postre en una carta de más de 200 primeros y otros tantos segundos… La otra pieza que se repone es El Paseo, de José Luis Greco, de carácter más íntimo que la anterior. Será los días 26 y 27 de julio. La ópera en miniatura, que gana adeptos y seguidores (uno de sus máximos impulsores y valedores es Álex Ollé, director artístico de Òh!pera en el Teatre del Liceu, un proyecto que ha viajado ya hasta el Teatro Biobío, en el sur de Chile) reduce los costes al mínimo, es fácilmente transportable y se puede escuchar como si se estuviera en casa, pues se representa para un número muy reducido de espectadores, tal es la cercanía. “Se trata de una fórmula de acercar la ópera a quien nunca la ha escuchado”, explica Conchi Moyano, “y de familiarizarse con nuevos formatos para quien sí la conoce. También es otro modo de que los más jóvenes, incluso los niños, tengan contacto con la lírica desde los primeros años porque el futuro son ellos”, explica la directora del LittleOpera, que se muestra absolutamente satisfecha con la experiencia de incluir en la programación unas mini piezas que –a solo 2 euros la entrada– el público recibió el pasado año con enorme interés. G.P.





