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El verano lírico 2026: Loy & Pérez-Sierra, Los Paladines internacionales de la zarzuela

Un movimiento con el género hispano por bandera ideado por Christof Loy que, en el apartado musical, lidera el maestro José Miguel Pérez-Sierra

01 / 06 / 2026 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 10 min

José Miguel Pérez-Sierra y Christof Loy © Michael NOVAK

Los Paladines, la compañía ideada por el director de escena alemán Christof Loy, nació con el propósito de darle su lugar al género y difundirlo por el mundo. Tras coincidir en junio en la producción del Teatro de La Zarzuela de Madrid de El Gato Montés de Penella, el 4 de julio estarán en la Deutsche Oper de Berlín con una gala de zarzuela, formato que viajará a Madrid a principios de 2027. Será la primera gran gala en España de Los Paladines, un movimiento con el género hispano por bandera que, en el apartado musical, lidera el maestro José Miguel Pérez-Sierra, director musical del Teatro de La Zarzuela.

Un paladín, según el ­diccionario de la Real Academia ­Española, es un caballero fuerte y valeroso, destacado por sus hazañas, o un defensor denodado de una causa. Christof Loy, uno de los más destacados directores de escena de la lírica internacional, cuatro veces ganador de un International Opera Awards –el último, al Mejor Emprendedor– y un habitual en los escenarios españoles, podría encajar perfectamente en la definición, por su porte distinguido. Pero hay más. “La zarzuela no es un tipo de opereta española. Zarzuela es sinónimo de un teatro musical originariamente escrito en español en el que puedes encontrar todo tipo de géneros: desde obras barrocas, comedias musicales, tragedias, comedias líricas o dramas al estilo verista y hasta piezas tipo revista. Su riqueza es inabarcable. Mi idea es ayudar a que este género múltiple encuentre su merecido lugar en el repertorio internacional, para dar a conocer la variedad y la calidad de obras que, por injusticia e ignorancia, se han puesto en una caja a la que no pertenecen”. Estas son sus palabras, recogidas en la página web de Los Paladines, la compañía de zarzuela que ha fundado y de la que el director madrileño José Miguel Pérez-Sierra es colaborador principal. Hasta ahora ambos han coincidido en El barberillo de Lavapiés de Barbieri, primera zarzuela producida por el Theater Basel en Basilea (Suiza), en una gala semi escenificada con piezas que conforman una antología del género en ese mismo escenario, en la zarzuela de Pablo Luna Benamor en una producción del Theater an der Wien de Viena, y en el nuevo montaje del Teatro de La Zarzuela de El Gato Montés, la gran ópera andaluza de Manuel Penella.

Estos montajes son los cimientos de la compañía. “Me acuerdo de que cuando tenía que decidir cómo llamar al grupo que tenía en mente”, explica Loy a ­ÓPERA ACTUAL, “mis amigos me decían que yo, con el tiempo, llegaría a ser un paladín de la zarzuela. Ellos lo tenían muy claro. Un amigo mío muy amante del género me dijo que el movimiento que yo estaba planteando y quería concretar era defender a una señora que se encontraba un poco débil. Y yo le dije que la zarzuela es una señora a la que hay que dar un poco más de poder y de fuerza. Y en ello estamos”, asegura convencido. El núcleo de la compañía está formado, de momento, por cuatro cantantes: la soprano Cristina Toledo, La mezzosoprano Carmen Artaza, el tenor Santiago Sánchez y el barítono David Oller, a quienes se sumarán otros artistas de la constelación presentes en los próximos proyectos de Loy, como las sopranos Marina Monzó, Sofía Esparza y Miren Urbieta-Vega, la mezzo Carol García, el tenor César Arrieta, el bajo-­barítono ­Alejandro Baliñas y el actor Joselu López. A ellos se unen, como embajadores, un grupo de reconocidos artistas como Lucero Tena, Mané Galoyan, ­Ermonela Jaho, Rolando Villazón y Rodrigo Garull. Loy Recuerda que el flechazo con el género le llegó con un maravilloso título de Pablo Sorozábal, La del manojo de rosas: fue la primera vez que vio una función completa de zarzuela. Era la ya mítica producción de Emilio Sagi cuando se repuso en 2020; sintió una sacudida, aunque de joven ya había asistido, viaje ex profeso de por medio, a una representación en Alemania. “Yo siempre he sido bastante curioso y me llamaba la atención que aquello estuviera fuera del repertorio, porque era un género desconocido para mí. Y viajé a Münster. Me pareció lo más aburrido del mundo. Lo vi y lo olvidé casi al mismo tiempo. Y muchos años después, cuando había descubierto de verdad el género, haciendo research, recordé que se trataba de El barberillo de Lavapiés en versión alemana. Lo titularon Lamparilla. Entendí que solo una zarzuela cantada en español por cantantes españoles podía salvar el género. Hoy, con la presencia del idioma en todo el mundo, que cada vez aprenden y hablan más personas, incluso con las series que se pueden ver en Netflix, ha supuesto una puerta y una nueva vida. Hace 40 años no existían los sobretítulos en los teatros: afortunadamente, esto ha cambiado y con todas estas circunstancias a favor podemos comenzar a exportar zarzuela. Creo que Bernstein dijo que las sinfonías de Mahler tenían otra posibilidad de ser entendidas desde que existía el sonido estereofónico. Y eso yo lo comparo con los sobretítulos, que se han convertido en algo absolutamente necesario y beneficioso para el género”, cuenta Loy.

© Theater an der Wien / Monika Rittershaus

La zarzuela (u opereta) de Pablo Luna 'Benamor', en el Theater an der Wien de Viena, con 'regia' de Loy y dirección musical de Pérez-Sierra

Hablar español y debutar en casa

El director de escena recuerda que contactar con el maestro José Miguel Pérez-Sierra, director musical del madrileño Teatro de La Zarzuela y otro de los anclajes fundamentales de Los Paladines, se produjo de manera natural. “Fue allá por 2022, o quizá un poco antes. Quería plantear el tema en teatros con los que trabajo habitualmente, como Basilea o el Theater an der Wien de Viena, y también pensé que era necesario proponerlo contando con un especialista que me ayudara con los títulos que mejor se podrían representar fuera de España. Y pensé en Daniel Bianco, entonces director del Teatro de La Zarzuela. Nos encontramos y lo primero que me dijo es que si antes de estrenar en Viena o Alemania quería hacerlo en la casa de la zarzuela tenía las puertas abiertas. Fue como si te dieran la oportunidad de debutar en Bayreuth tu primer Wagner, así, directamente. Y en ese momento ya hablamos de El Gato Montés”, ópera española de Manuel Penella programada durante este mes de junio en el coliseo madrileño, con Loy y Pérez-Sierra que han coincidido dirigiendo esta nueva producción de La Zarzuela.

Hace cinco años, Christof Loy, confiesa, no hablaba español. Él y el maestro se entendían en francés e inglés, según cuenta Pérez-Sierra: “Yo siempre lo comparo con Shakespeare, quien decía que su amor por El Quijote era tal que aprendió la lengua de Cervantes para poder leerlo en su idioma original. Y Christof ha aprendido castellano para hacer zarzuelas. Y eso es increíble”, asegura, mientras el director de escena alemán subraya de palabra su amor incondicional por el género con un adverbio que despeja cualquier duda: “Absolutamente”.

Haber escogido El Gato Montés para debutar en el Teatro de La Zarzuela tiene su porqué: “Me pareció una obra más adecuada porque no tiene texto hablado y como primer título en la casa quería hacer algo que fuera más ópera que zarzuela, y por eso nos decidimos por esta. Me ofrecía más seguridad”, aclara Loy, aunque antes que la obra de Penella ya en varios escenarios europeos se decidió por dirigir títulos del género de referencia, como ha sucedido en las producciones de El barberillo de Lavapiés del Theater Basel a finales de 2025 y que en febrero de este año recaló en Oviedo [la obra al completo está en la plataforma gratuita de OperaVision, disponible hasta el 16 de julio], así como en ­Benamor, entre enero y febrero de 2026, producida por el Theater an der Wien: “Christof llegó a dominar la lengua mucho antes de lo que pensaba y representar ambos títulos fuera de España fue también para él un aprendizaje estupendo del idioma”, recuerda José Miguel Pérez-Sierra.

¿Qué tiene la zarzuela para que un alemán, director de escena por más señas, se embarque en este proyecto?

Christof Loy: Una vez que pudimos representar una zarzuela fuera sentí que quizá tendría que hacerla también en España. Pensaba que existían prejuicios únicamente en otros países; sin embargo, aquí están muy presentes. En Alemania o Viena pueden ser reticentes al género por un problema de desconocimiento, pero me sorprende que en España puede haber hasta desprecio. Cuando hablo con gente que entiende de música clásica y de ópera, me encuentro, aunque no siempre, con quienes manifiestan cierta alergia por el género. Y me parece injusto porque la calidad musical es innegable.

José Miguel Pérez-Sierra: Es algo que nace ya dentro del propio conservatorio. Yo lo he vivido en mi etapa de estudiante y sospecho que la cosa ha cambiado poco. Me eduqué en el conservatorio en una situación en que los únicos músicos españoles que se consideraban interesantes eran Falla y Albéniz, todos los demás no existían. Hoy salen titulados superiores sin saber qué es la zarzuela, algo, por otra parte, que yo creo que es bastante español: no apreciar nuestro producto y pensar que algo demasiado español puede estar asociado con determinadas ideas políticas. Parece que nos da vergüenza ser españoles y que no nos guste lo nuestro. Yo lo he vivido. Salí del conservatorio sin haberme acercado a la zarzuela. Ni siquiera en las asignaturas teóricas como Historia de la música o Estética se hablaba del género. Yo siempre fui aficionado por mi familia, por mi tío, Miguel Sierra, que cantó muchísimo en el propio Teatro de La Zarzuela. Pero, por desgracia, no es algo que se trabaje en la formación de los músicos y es algo contra lo que estamos luchando con este grupo. El hecho de que sea Christof Loy, uno de los directores de escena más laureados e intelectuales, quien te diga que el producto es bueno posee un grandísimo valor.

Se arrastran, entonces, demasiados prejuicios…

Christof Loy: Sí, y no deja de sorprenderme lo que se puede llegar a leer en artículos superficiales o escuchar en discusiones: que se trata de obras de un machismo terrible en las que las mujeres están siempre en inferioridad de condiciones, que son víctimas. Y a mí me parece lo contrario. Yo he visto y escuchado obras en las que las mujeres poseen un enorme poder, no se dejan doblegar, tienen voz propia. Es como En Le nozze di Figaro de Mozart, ópera en la que ellas son el centro y que transcurre en España. En Gigantes y cabezudos, la romanza de la carta que recibe Pilar me toca muchísimo. Ella decide junto con sus amigas y vecinas salir a la calle y decir en voz alta que si las mujeres mandasen en el Congreso el mundo sería más pacífico. Y está escrito a finales del siglo XIX, mucho antes de que las mujeres pudieran ejercer su derecho al voto. Es un ejemplo de la cantidad de prejuicios que existen alrededor de la zarzuela. No entienden las obras porque no las conocen, se habla sin saber.

© Theater Basel / Cingo HOEHN

La producción de Christof Loy de 'El barberillo de Lavapiés' en Basilea

Pocas grabaciones

Coinciden ambos en que la zarzuela hay que montarla bien o no montarla, y que durante mucho tiempo no se hizo como merecía, descuido que ha influido en su menosprecio, y la ha convertido en más frágil “porque puede llegar a ser algo banal”, señala Loy. Y Pérez-Sierra añade un elemento determinante en ese desdén: la ausencia de grabaciones: “La época dorada fueron los años 50 y 60 del pasado siglo. Varias se grabaron con Alfredo Kraus en los 80 y 90 y después unas pocas en la primera década de este siglo. Y desde aquellas, grabadas con calidad, buenas orquestas y excelente reparto, no se ha vuelto a registrar. Claro, ha habido algunos proyectos de recuperación, muy puntuales, pero, en general, nos faltan referencias discográficas y en vídeo que sean de auténtica calidad, necesarias para darle una vuelta a la situación porque está demostrado que los aficionados más apasionados, y lo estamos viendo, son los jóvenes, algo que puso en marcha Daniel Bianco y tratamos de potenciar con Isamay Benavente tanto con el Proyecto Zarza como con otras iniciativas de divulgación. Una parte considerable de quienes se iniciaron en el género con este proyecto acaban por ser espectadores del cartel principal, e incluso se convierten en abonados”.

Loy habla de la preparación del artista de zarzuela. Y explica que no se trata solamente de cantar. También hay que saber decir y actuar: “En este género el artista que está en el escenario tiene que declamar textos como si fuera un actor, pues hay bastantes zarzuelas con casi la mitad de texto hablado que cantado. Ha de saber cantar, claro, con una excelente técnica vocal, y también saber bailar. Es decir, el intérprete ha de tener una formación completa que, por desgracia, no se da en los conservatorios: no existe esa formación para la zarzuela. No hay una educación tan completa. Y por eso busqué, al idear Los Paladines, a un grupo de cantantes-artistas con ese tipo de formación integral, abierta, que no quiere decir nueva, pero sí completa. Me he inspirado en las grabaciones de los años 20 y 30 a la hora de dar sentido a la palabra, por ejemplo. Lo que busco es una manera directa de manejar las emociones y entregar producciones a las que hemos quitado el azúcar y están llenas de naturalidad, que no corran el peligro de verse falsas”, concluye.

 

© Teatro de La Zarzuela / Gemma ESCRIBANO

José Miguel Pérez-Sierra y Christof Loy en un ensayo de 'El Gato Montés' en el Teatro de La Zarzuela

Lijeros de equipaje

Fecha para una próxima producción de Los Paladines no hay. Aún. El director de escena cuenta que el hecho de que se vaya conociendo esta iniciativa en España y fuera le está dando la difusión deseada: “Para mí es mucho más importante que se hable del género que de nuestra compañía”, aclara. Han ofrecido galas y conciertos con algunas de las romanzas y escenas más conocidas en versión semi teatralizadas. “En la producción del Teatro de Basilea, por ejemplo, comprobamos que existe por parte del público tanto curiosidad como entusiasmo. Y espero que podamos contar en un futuro con la ayuda de mecenas y quizá también incluso de organismos oficiales, dispuestos a ayudarnos. Me atrae mucho la idea de una compañía de calidad que viaja con propuestas sencillas de montar para poder desplazarse y viajar sin complicaciones”, explica el regista.

Otro ejemplo de que la zarzuela conquista en el extranjero es la experiencia que Pérez-Sierra ha vivido en diversos festivales en Polonia. “Desde 2021 que estoy dirigiendo repertorio español en ese país, y el público polaco enloquece, tanto en el Royal Opera Festival de Cracovia como, desde hace tres años, en el Festival Im. Jana Kiepury en ­la ciudad de Krynica-Zdrój. Ahora hemos sabido que en el Gran Teatro de Łódź harán su ­propia producción de La verbena de la Paloma para tenerla en repertorio y ­hacer 10 o 12 funciones al año. Me da una gran satisfacción ver que la zarzuela ya ha echado raíces en Polonia”.

Volviendo a Los Paladines, por lo pronto, el 4 de julio, saludarán el verano con una Gran Gala en la Deutsche Oper de Berlín. ¿Cómo se elige el programa? “Ahí estarán los grandes hits de la zarzuela, desde el Pasodoble y el dúo de El Gato Montés –a cargo, como en Madrid, de Mané Galoyan y Rodrigo Garull– a ‘Sierras de Granada’ de La tempranica, de Gerónimo Giménez, o la Romanza de la carta de Gigantes y cabezudos”, por citar un aperitivo. Un programa, cuenta el maestro Pérez-Sierra, seleccionado “tomando como base piezas que sabemos que el público va a disfrutar así como las características vocales de los cantantes”. Música que recorre el mapa de España por diferentes regiones “hasta llegar a Madrid y hacer escala en Lavapiés con el objetivo de mostrar la diversidad y profundidad que tiene el género, que cuenta con una parte emocional fundamental, melancólica, y hacerlo audible y visible. Hay muchas obras en las que la atmósfera es frágil, íntima. Vamos más allá de reducir la zarzuela a la fiesta, que lo es, pero sin olvidar esa otra parte. Porque los compositores conocen muy bien ese universo, no lo olvidemos. Serrano, Moreno Torroba o Sorozábal saben escribir música que entra directamente en una emocionalidad muy compleja”. Christof Loy aclara: “Me gusta que en estas galas el público entienda ese arco inmenso que abarca la zarzuela. Y lo disfrute. Imagino, por ejemplo, poder algún día hacer un programa con una orquesta barroca y otra moderna, en la misma velada, para poner de manifiesto ese recorrido histórico”.

¿Qué grandes éxitos no van a faltar? “El fandango de Doña Francisquita y La boda de Luis Alonso con Lucero Tena tienen que estar. De la actuación de Basilea hay un vídeo de esta última pieza que tiene millones de visualizaciones”, narra el director musical. Loy cuenta con total orgullo cómo Lucero Tena ha pasado de ser un sueño a convertirse en una presencia, es más, “a ser una amiga de Los Paladines. Nos sigue”, recalca. “Ella es una jovencita. En su cabeza existe alegría juvenil. Nuestros cantantes y bailarines conectan a la perfección con ella a pesar de las generaciones que median. Y eso es casi milagroso, pero así es. Esta música conecta”, añade. Y es más, desvela el maestro: “Allá donde llevamos a Lucero los percusionistas de la orquesta le piden clases magistrales de castañuelas. En Basilea resultó maravilloso. Los que no tocaban ocupaban las primera filas para no perderse nada de su actuación. Durante las funciones de barberillo, en lugar de tocar las castañuelas habituales orquestales, que están montadas sobre una vara de madera y que simplemente tienen que agitarse, los percusionistas estaban tocando las castañuelas españolas. Un lujo”.– ÓA

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