Opinión

Los 30 años del Teatro de La Maestranza de Sevilla

El director general del coliseo sevillano, uno de los más importantes de la lírica española, explica el actual momento que vive el teatro

01 / 05 / 2021 - Javier MENÉNDEZ* - Tiempo de lectura: 2 min

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Javier Menéndez /operaactual.com Javier Menéndez © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

El Teatro de La Maestranza de Sevilla, como teatro público que es, defiende una cultura que respon­da a las necesidades ciudadanas. Al igual que otros coliseos y auditorios, el Maestranza solo podía ser corresponsable de la situación sanitaria que actualmente se vive en el mundo ajustando su programación y tratando de optimizar todos los márgenes de operatividad que la situación permite. Y eso hemos hecho con la convicción de que, en períodos excepcionales como este, el poder transformador de la cultura consiste en bombear una burbuja de ilusión, resistencia, consuelo y paz.

En días de aislamiento, distancia física y soledad, hemos sido un espacio cívico común. En días de introversión hemos permitido que fluya, colectiva, la emoción. En días de desconsuelo por una realidad dramática hemos levantado nuestros telones conduciendo a los espectadores a la excitación de la fantasía y la ficción.

"Desde el Maestranza hemos duplicado el sentido de nuestro carácter público multiplicando el efecto sanador, terapéutico, que la cultura también posee"

En estos tiempos, desde el Maestranza hemos duplicado el sentido de nuestro carácter público multiplicando el efecto sanador, terapéutico, que la cultura también posee. Pero necesitamos apoyos para desplegar esa tarea. El previsible deterioro emocional de la pandemia requerirá por parte de nosotros nuevos esfuerzos titánicos para ofrecerle al espectador un entorno cultural que restablezca y regenere sus expectativas vitales. El poder transformador de la cultura, que era el espíritu que enarbolamos para guiarnos en esta temporada, consiste precisamente en eso: en servir de estímulo y aliento para operar un cambio, una transformación, en nuestros anhelos, tragedias y sueños cotidianos.

Necesitamos la implicación de la sociedad, las empresas y las instituciones públicas, para constituirnos en lo que la lógica cultural nos dice que deberíamos convertirnos a la salida de esta crisis: un motor colectivo esencial de curación y de transformación interior. Si la ópera, la música y el teatro musical en cualquiera de sus formas llevan siglos conectando con los espectadores es porque han sabido hablarles de sus anhelos en un lenguaje transfigurador. Tenemos ese patrimonio, tenemos ese don.

En el tramo final de la temporada de nuestro 30º aniversario, vuelvo la vista atrás y siento una extraña combinación de orgullo y desconsuelo. Aún sometidos a la encrucijada de cautela y desconcierto derivada de los vaivenes de la pandemia, los teatros de lírica españoles hemos hecho un esfuerzo titánico por defender nuestras programaciones y seguir manteniendo vivo el vínculo que nos mantiene unidos con el corazón de los espectadores. Creo, con franqueza, que hoy se impone ese triunfo. A todos, enhorabuena. * Javier MENÉNDEZ, director general del Teatro de La Maestranza