Opinión

Editorial 289: La ópera actual se abre paso, pero la novedad sigue en las puestas en escena

El repertorio se moderniza con nuevas miradas

01 / 09 / 2026 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

'Das Rheingold' en versión semiescenificada con imágenes creadas con IA © Bayreuther Festspiele / Enrico NAWRATH

Tomando como ejemplo algunos títulos de la temporada pasada y los de la actual del Gran Teatre del Liceu, es posible apreciar por dónde se mueven las propuestas escénicas del coliseo que acaba de renovar a su director artístico, Víctor García de Gomar. El gestor sigue apostando por el Liceu de las artes, los directores de escena de prestigio internacional y, en este curso, especialmente, por registas catalanes y valencianos.

El público desde hace años asegura estar cansándose de la tiranía de los directores de escena y de la consecuente aceptación de los responsables de los teatros. Porque la ópera contemporánea es la que debería ser la novedad que regenerase el género lírico, como poco a poco parece que se va imponiendo. Pero la realidad es que son las relecturas de títulos del pasado las que siguen siendo el motor modernizador del género, una práctica que debería medirse mejor, con producciones de excelencia y que se mantengan en el tiempo. En una época en la que el público llena los teatros –apostando por el género en vivo– pocas veces sale convencido de las propuestas escénicas.

Un primer ejemplo sería el título inaugural del Liceu el curso pasado, con una regia de La zorrita astuta de Barrie Kosky de caracter cabaretero y oscura, muy del gusto germánico, pero en Barcelona, donde casi no se ha programado la obra de Janácek, supuso que la obra perdiera toda la belleza intrínseca de una ópera que, metáforas aparte, exalta la vida rural y animal, tan cercana a las corrientes ecologistas actuales; se apostó por ella frente a otras mucho más afines al espíritu original de la obra (Ver crítica).

Otro ejemplo al final de dicha temporada, fue un clásico como Las bodas de Fígaro de Mozart, que contó con una colorista y divertida propuesta escénica basada en una gran tarta nupcial y un imaginativo vestuario que convertía a cada personaje en un ingrediente de la misma. La directora de escena gallega Marta Pazos se ganó a gran parte del público con ella, aunque el primer acto quedase completamente desdibujado y el público no comprendiese la exquisita trama ideada por Da Ponte (Ver crítica).

El Liceu inaugura este curso 2026-27 con la ópera más programada en sus casi 180 años de historia, Aida de Verdi, título y montaje que ilustra la portada de esta edición, en la que la artista y cineasta iraní Shirin Neshat propone una mirada distinta, centrada en la desigualdad, la opresión y el abuso hacia la mujer. Como siempre hemos defendido desde la revista, las propuestas escénicas modernizadas o asumidas desde un punto de vista diferente a la del compositor, pueden ser muy interesantes si están bien planteadas y trabajadas y no van en contra del espíritu de la obra. Hay buenas y malas producciones, ya sean clásicas o modernas; veremos en este caso cómo resulta una propuesta, a priori interesante, ya vista en Salzburgo y París (Ver crítica).

Del resto de los títulos de la temporada liceísta (Ver presentación Temporada 2026-27) destaca la cantidad de directores de escena españoles en bastantes óperas de los siglos XX y XXI: Calixto Bieito en Exterminating Angel de Adès, Israel Solà en el proyecto social del Raval La rosa dels set pètals de Tomàs y Lucas Peire, y Àlex Ollé con Jenufa de Janácek, además de la argentina Valentina Carrasco con La fanciulla del West de Puccini. Dentro de las óperas de siglos anteriores se ofrecen I Capuleti e i Montecchi de Bellini con regia de Allex Aguilera y el trabajo del coreógrafo valenciano Marcos Morau (La Veronal) en La flauta mágica de Mozart. De registas  internacionales también está La bohème de Puccini en una producción clásica de Paolo Gavazzeni, El oro del Rin de Wagner en el rompedor prólogo del nuevo Anillo de Múnich de Tobias Kratzer y La clemenza di Tito de Mozart, con dirección de escena de David McVicar del Festival de Aix-en-Provence. Un curso muy completo y equilibrado en el que, lamentablemente, los otros dos títulos españoles se ofrecen en tristes
versiones de concierto: Canço d’amor i de guerra de Martínez Valls y Schiava e regina de Lluïsa Casagemas.

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