Opinión
Editorial 285: Tres miradas, una revolución: liderazgo femenino en el 'Tristán e Isolda' del Liceu
Lise Davidsen, Susanna Mälkki, Bárbara Lluch
La nueva producción de Tristán e Isolda en el Gran Teatre del Liceu marca un hito en la vida artística del coliseo barcelonés y seguramente en el panorama wagneriano internacional:
por primera vez, tres mujeres se sitúan simultáneamente al frente de una de las obras más complejas, exigentes y simbólicas de Richard Wagner. La soprano Lise Davidsen, la directora
musical Susanna Mälkki y la directora de escena Bárbara Lluch conforman un triángulo artístico que recogemos en esta edición en el reportaje En Portada. La propuesta liceísta que
sube a escena a partir del 12 de enero, abre nuevas perspectivas sobre un título que, desde su estreno en 1865, ha sido paradigma del género y referente de la obra wagneriana.
Lise Davidsen es una de las voces más impresionantes de nuestro tiempo; a la soprano noruega, ganadora del Operalia 2015, ya le dedicamos la portada de ÓPERA ACTUAL 236 (julio 2020), presentada como Una voz entre un millón. Su instrumento, de dimensiones poco frecuentes incluso dentro del repertorio wagneriano, combina una potencia fascinante con una gran ductilidad, capaz de modelar el fraseo con una musicalidad de gran refinamiento. La consolidada cantante debuta en Barcelona Isolda, el icónico personaje que trasciende el estereotipo de heroína trágica y se convierte en una figura de enorme complejidad emocional, tal y como afirma ella misma en declaraciones a ÓPERA ACTUAL: apasionada, vulnerable, visionaria y plenamente humana. Un papel que reivindica la centralidad del personaje femenino dentro del universo dramático de Wagner, perspectiva que el propio compositor destacó en sus escritos y en su obra operística, pero que solo las grandes intérpretes terminan de ofrecer en toda su amplitud. Desde el podio, Susanna Mälkki aportará una lectura que se enriquece por su experiencia en el repertorio contemporáneo y su técnica precisa, elementos que permitirán que la Simfònica del Liceu, con gran prestigio en este repertorio, ofrezca el adecuado despliegue de las tensiones armónicas que sostienen el drama de Tristán e Isolda. Del trabajo de la directora se espera un equilibrio extremadamente difícil: hacer vibrar el tejido orquestal con intensidad sin perder en ningún momento la transparencia que exige el discurso wagneriano, convirtiendo al foso liceísta en un espacio emocional que amplifique y haga trascender los sentimientos de los protagonistas.
Portada de la revista 237 dedicada a Lise Davidsen
Desde el podio, Susanna Mälkki aportará una lectura que se enriquece por su experiencia en el repertorio contemporáneo y su técnica precisa, elementos que permitirán que la Simfònica del Liceu, con gran prestigio en este repertorio, ofrezca el adecuado despliegue de las tensiones armónicas que sostienen el drama de Tristán e Isolda. Del trabajo de la directora se espera un equilibrio extremadamente difícil: hacer vibrar el tejido orquestal con intensidad sin perder en ningún momento la transparencia que exige el discurso wagneriano, convirtiendo al foso liceísta en un espacio emocional que amplifique y haga trascender los sentimientos de los protagonistas.
La propuesta escénica minimalista de Bárbara Lluch aporta el tercer vértice fundamental de esta producción. Según adelanta en exclusiva para los lectores de la revista en el reportaje de En Portada, la directora de escena busca articular un dispositivo teatral que no interfiera en la psicología de los personajes ni en la naturaleza simbólica del drama. Su enfoque se limita a ilustrar la narración, comenta, y la interroga iluminando la frontera entre las pulsiones que mueven esta gran obra maestra: deseo y destino, identidad y trascendencia y amor y muerte. Su Tristán e Isolda busca crear un puente entre el mito wagneriano y la sensibilidad del público actual. Todo un reto. El encuentro de estas tres artistas no es un gesto aislado, sino el reflejo de un cambio estructural en el ámbito operístico. La dirección musical y la dirección escénica han estado históricamente ligados al liderazgo masculino y, con esta apuesta, el Liceu abre espacios reales para el talento femenino en un título emblemático. Una nueva producción que no solo celebra la obra de Wagner, sino que reivindica un espacio de creación lírica más inclusivo y plural y conectado con el siglo XXI, testimonio del poder transformador del arte. – ÓA
OPINIONES RELACIONADAS




