Opinión

Editorial 273: El canto lírico patrimonio de la humanidad

La proclamación por unanimidad tuvo lugar en Botsuana a cargo del Comité del Patrimonio Inmaterial de la Unesco

01 / 01 / 2024 - Fernando SANS RIVIÈRE - Tiempo de lectura: 4 min

Print Friendly, PDF & Email
'Lìncoronazione' Liceu 'L'incoronazione di Poppea' con dirección de escena de Calixto Bieito © Ópera de Zúrich / Monika RITTERHAUS

El canto lírico ya es Patrimonio de la Humanidad. La proclamación tuvo lugar por unanimidad en la reunión de los países miembros del Comité del Patrimonio Inmaterial de la Unesco celebrada en diciembre del año pasado en Botsuana. Assolirica, la asociación nacional de artistas líricos italianos, llevaba trabajando desde 2011 para que la Unesco añadiera el canto lírico del país transalpino –cuna de la ópera– a la lista de valores inmateriales. La idea era defender y difundir el valor de la música y más concretamente “de la ópera como excelencia y patrimonio cultural de la República Italiana”, afirmaron fuentes de Assolirica. El ministro de Cultura de Italia, Gennaro Sangiuliano, se felicitó al saber la noticia afirmando que el reconocimiento “es una consagración oficial de lo que ya se sabía: el canto lírico es una excelencia mundial, entre las que mejor representan al país en todo el planeta. Es una proyección del imaginario italiano para el que estamos trabajando en varios frentes”.

Con 400 años de historia y arraigado en todo el mundo, el canto lírico italiano tiene una enorme presencia en Occidente y también en muchos países orientales, y sin duda es un elemento de cohesión de primer nivel a nivel europeo y mundial. La Unesco reconoce el valor de esta expresión artística como “una forma de cantar fisiológicamente controlada que mejora el poder de transmisión de la voz en espacios acústicos como auditorios, anfiteatros, estadios e iglesias. Realizado por personas de todos los géneros, se asocia con expresiones faciales y gestos corporales específicos e implica una combinación de música, teatro, actuación y puesta en escena. Los cantantes se identifican por el rango y color vocal, y se dividen en varios registros (tenor, barítono, bajo, soprano, mezzosoprano y contralto). Los conocimientos y habilidades relacionados con el canto de ópera italiana se transmiten oralmente entre maestro y alumno a través de ejercicios vocales y la introducción paulatina de diferentes repertorios y estilos musicales. A la transmisión de la práctica también contribuyen las actuaciones en recitales, escuelas de canto y talleres, así como la educación formal en conservatorios y academias. Además, el comienzo de una temporada de ópera suele coincidir con festividades y ceremonias locales. La práctica promueve la cohesión colectiva y la memoria sociocultural, y está estrechamente vinculada con otros elementos culturales, como la relevancia de los escenarios y la poesía. También depende de otras profesiones como la escenografía y la iluminación, la sastrería, la escenografía y el maquillaje. Un medio de libre expresión y diálogo intergeneracional, cuyo valor es reconocido a nivel nacional e internacional”.

Desde ÓPERA ACTUAL, por supuesto, celebramos este reconocimiento de la técnica italiana de canto que sin duda alguna cabe preservar y difundir y que ha servido para crear la ópera, género al que dedicamos esta revista desde 1991, pero que también ha dado pie a multitud de otras formas músico-teatrales afines como la zarzuela, el Singspiel, la opereta, el Lied, la canción de salón, etc., expresiones condicionadas por las particularidades del país o continente en el que se haya afianzado sirviendo como base para creadores e intérpretes. Esperamos que este reconocimiento sirva de aliciente para que la Unesco reconozca también el género de la zarzuela que, con todas sus especificidades, tradición cultural, personajes y caracteres, se ha difundido con arraigo en todo el ámbito hispano y también con gran reconocimiento a nivel internacional. – ÓA