Los teatros de Zúrich y Ginebra reabren con conciertos y recitales

Ginebra recibe mañana su primer recital y Zúrich propone un ciclo de conciertos entre el 4 y el 12 de julio

12 / 06 / 2020 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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La sala de la Opernhaus de Zúrich © Opernhaus Zürich / Dominic BÜTTNER
Theatre Genève Fachada principal del Gran Teatro de Ginebra © Grand Theatre Genève

Con la nueva normativa federal marcada por el gobierno el pasado 27 de mayo, que permite los eventos de hasta 300 personas y siguiendo estrictas normas sanitarias, los dos principales teatros de ópera de la Confederación Helvética, la Opernhaus de Zúrich y el Grand Théâtre de Genève, contarán con algunas de sus estrellas más allegadas para ofrecer un programa de final de temporada. Sin embargo, hace semanas, otros escenarios operísticos del país, como los de Lausana, Basilea o el Festival de St. Gallen, ya dieron por cerradas sus temporadas hasta septiembre.

El Grand Théâtre de Genève reabrirá sus puertas mañana, 13 de junio, contando con la soprano francesa Sabine Devieilhe que ofrecerá un recital con obras de R. Strauss y Mozart, pero será a puerta cerrada, solo para patrocinadores y representantes de las instituciones, aunque se prevé que la cantante vuelva en septiembre, ya para el público en general. El 19 de junio se ha programado un concierto a modo de previa de la temporada lírica 2020-21 con fragmentos de Parsifal y La Traviata, con la Suisse Romande bajo la dirección de su titular, Jonathan Nott, y con los tenores Andreas Schager y Julien Behr, el bajo Georg Zeppenfeld y la soprano Elsa Dreisig.

El momento más singular de este mini-festival de cierre será el recital de Jonas Kaufmann, junto a Helmut Deutsch, que, después de seis años de ausencia en el teatro ginebrino, ofrecerá Die Schöne Müllerin de Schubert, el 2 de julio. Dentro del ciclo de reflexión artística La Plage à la plage, Ginebra también programará sus habituales sesiones paralelas, en este caso, singulares, como el Apéropéra alrededor de Saint François d’Assise sobre el raro instrumento eterófono, (18 de junio), además del diálogo ¿Puede el arte salvar el mundo? con la coreógrafa La Ridot y el director del Vidy de Lausanne, Vincent Baudriller (25 de junio). Así mismo, se estudia para principios de julio la viabilidad de la proyección al aire libre de la Aida ofrecida esta temporada.

Zúrich entre amigos

Para dar el cierre a la temporada, la Opernhaus ha bautizado a su minifestival como Finale, y ha programado desde el 4 hasta el 12 de julio una propuesta musical de interés con algunas de las estrellas internacionales de estrecha vinculación con el teatro. Así, el 4 y 5 de julio la oferta se abrirá con un concierto de la Philarmonia Zürich dirigida por su titular, Fabio Luisi, con un programa con obras de R. Strauss y Schoenberg. El 6 de julio, el tenor suizo Benjamin Bernheim ofrecerá un recital con arias y dúos de Donizetti, Massenet, Delibes y Offenbach, entre otros autores. El barítono estadounidense Thomas Hampson, que tenía que participar en junio en el estreno mundial de Girl with a Pearl Earring, interpretará el 7 de julio un recital piezas de Mahler y Copland, entre otros.

Diana Damrau aparecerá en el escenario zuriqués el 8 de julio con un recital, acompañada del arpa de Xavier de Maistre, y obras de Mendelssohn, Rajmaninov, Liszt y Ravel, entre otros. El 9 de julio, la orquesta de instrumentos de época La Scintilla, bajo la dirección de Ricardo Minassi –y violín virtuoso– ofrecerá junto a la soprano francesa Julie Fuchs fragmentos de óperas de Händel. El 10 de julio, Javier Camarena, tan vinculado al coliseo zuriqués, dará un recital de lo bueno y mejor del tenor mexicano con obras de Donizetti, Bellini y Verdi, acompañado por Enrico Maria Cacciari al piano. Cerrará este Finale dos sesiones de la gala de opereta que estaba ya programada en esta temporada con Piotr Beczala y Camilla Nylund, con la Orquesta Philarmonia y la batuta de Luisi, los 11 y 12 de julio.

Se espera llegar a la nueva normalidad en septiembre con la nueva producción de Boris Godunov de Barrie Kosky en circunstancias especiales, ocasión en la que el teatro ha previsto que los solistas principales canten en el escenario, mientras que el coro y la orquesta se sitúen en una sala contigua a la principal, siguiendo las normas de sanidad sobre el coronavirus, al estilo Bregenz pero en un espacio cerrado.– ÓA