'Viva la Mamma!' y las armas de mujer de Carlos Álvarez

El Teatro Real estrena la ópera de Donizetti con el barítono malagueño en el papel de Mamma Ágata y en una aplaudida producción de Laurent Pelly

25 / 05 / 2021 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 3 min

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Mamma Real Carlos Álvarez como Mamma Agata en el Teatro Real © Teatro Real / Javier DEL REAL
Mamma Real Carlos Álvarez como Mamma Agata en el Teatro Real. En la imagen, junto al actor Paco Celdrán © Teatro Real / Javier DEL REAL
Mamma Real Carlos Álvarez como Mamma Agata en el Teatro Real © Teatro Real / Javier DEL REAL
Mamma Real Una escena de la aclamada producción de Laurent Pelly de 'Viva la mamma!' estrenada en la Opéra National de Lyon © Opéra National de Lyon / Bertrand STOFLETH
Mamma Real Una escena de la aclamada producción de Laurent Pelly de 'Viva la mamma!' estrenada en la Opéra National de Lyon © Opéra National de Lyon / Bertrand STOFLETH

Madrid

Teatro Real
Donizetti: VIVA LA MAMMA!
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Daria, la prima donna: Nino Machaidze / Sabina Puértolas. Procolo, el marido de Daria: Borja Quiza / Gabriel Bermúdez. Biscroma Strappaviscere, el director de orquesta: Pietro di Bianco. Agata, la madre: Carlos Álvarez / Luis Cansino. Luigia, la seconda donna: Sylvia Schwartz / Francesca Sassu. Guglielmo, el primer tenor: Xabier Anduaga / Alejandro del Cerro. Pipetto: Carol García. Cesare Salsapariglia, el poeta: Enric Martínez-Castignani. El empresario: David Oller. El director escénico: Luis López Navarro. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo. Dirección: Andrés Máspero / O. S. de Madrid). Dirección musical: Evelino Pidò / José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Laurent Pelly.

 

El Teatro Real estrena una de las obras más delirantes de Donizetti, dirigida por Evelino Pidò y José Miguel Pérez-Sierra y con regia de Laurent Pelly. Una mirada sarcástica al mundo de la ópera a través de una compañía lírica de segunda en la que la madre de la artista es… Un barítono. Por primera vez en 20 años el malagueño Carlos Álvarez se afeita la barba para convertirse en la temperamental y sobreprotectora Mamma Agata.

Donizetti situó en Viva la mamma!, nombre abreviado del farragoso Le convenienze ed inconvenienze teatrali estrenado en el Teatro de La Cannobiana de Milán en 1831, a una compañía de ópera de segunda frente al espejo de los egos y al azogue de sus propias miserias. El resultado es una comedia ácida y divertida que llega al Teatro Real como uno de los atractivos de la temporada. Entre otras cosas –que las tiene, y muchas– porque se trata de un estreno en este coliseo; en España se pudo ver en 1985 en el Teatro Calderón de Valladolid y en 1990 en el Festival Castell de Peralada. Joan Matabosch, director artístico del Real, señala que «es la más popular de las óperas de la primera década de Donizetti. Lo sorprendente es su trama, que a primera vista no es más que una gran bufonada sobre el ensayo de una ópera, presentada en un tono que parecerá más paródico y disparatado al público que a quienes tienen como cometido gestionarlo. Hay muchas situaciones que para los del oficio suenan a entrañablemente familiares: tensiones, egos sobredimensionados, ataques de celos y competitividad».

Y dentro de esa delirante bufonada en la que la prima donna se enrabieta, el esposo calla, el primo tenore resulta ser un alemán de medias luces y peor italiano y la seconda donna se siente desplazada entra en juego la madre de esta, Mamma Agata, «que la acompaña siempre a los ensayos y que es la joya de la galería de personajes», aclara Matabosch. «Autoritaria y vanidosa, exige al compositor que alargue el papel de su hija e incluso lo instruye sobre cómo debe instrumentar sus arias para que pueda lucirse más, a ver si se tambalea el trono de la prima donna. Donizetti compone –muy perversamente– el personaje de la Mamma para una tesitura de… Barítono».

Carlos Álvarez: "Ahora, a la fuerza me tengo que quitar el pelo de la cara porque doy vida a una mujer. Aquí puedo hacer gala de mi vis cómica, que la tengo"

Un barítono que en este montaje tiene las hechuras de Carlos Álvarez, Premio ÓPERA ACTUAL 2015. Desde aquel Rigoletto de 2001 del Real el cantante no se ha afeitado por tres motivos, que enumera de un tirón: «Estética, trabajo y pereza. Y mira ahora, a la fuerza me tengo que quitar el pelo de la cara». Y aquí está precisamente la noticia: después de 20 años, fuera barba: «Tenía que rasurarme porque doy vida a una mujer. El compositor juega con la idea de concebir un personaje femenino con voz varonil, y un tanto hiperbólico, pero sin caer en sobreactuaciones ni exageraciones. Aunque he de decir que aquí puedo hacer gala de mi vis cómica, que la tengo», comenta el cantante malagueño a ÓPERA ACTUAL. Esta señora corajuda «quiere mandar y quiere también que su hija evolucione y pueda ser contratada en los mejores teatros. En el fondo desea lo que cualquier madre», dice Álvarez sobre esta mujer que siembra la discordia.

Las tripas de la ópera

Tal y como apunta el director artístico sobre los entresijos de la ópera, el barítono está encantado con que Donizetti muestre las interioridades del mundo lírico «pues enseñar las tripas ayuda a que el público pueda ver el teatro como algo que está vivo. Hoy no hay ese tipo de relaciones ni esas envidias, pero hasta los años 50 y 60 del pasado siglo sí se daban estos comportamientos», explica Carlos Álvarez. Y este malo malísimo como se define con sonrisa amplia, confiesa que tiene «una parte canalla. Quienes me conocen bien lo saben», añade.

Dice Matabosch que cualquier barítono con sentido del humor estaría encantado con interpretar un rol tan fabuloso como el de Mamma Agata, «con oportunidades de lucimiento comparables a las de los grandes papeles de su cuerda. Tanto Carlos Álvarez como Luis Cansino –con quien se alterna en el personaje– se apuntaron inmediatamente al proyecto. Y Carlos Álvarez dará, además, en el Teatro Real, muestra de su versatilidad, porque en julio será el Scarpia de Tosca. Imposible encontrar dos papeles más alejados entre sí. Eso sí que es un artistazo«.

Carlos Álvarez

Pero, ¿qué tiene Carlos Álvarez de Mamma Agata? «Me identifico con ella a propósito de la protección de los hijos, es decir, de ser capaz de hacer cualquier cosa por ellos», puntualiza. «Y también con la idea de ayudar que tiene esta mujer, aunque a su modo, pero ayuda. Yo le voy a dar voz y sentido del humor. Y espero estar a la altura. Otra cosa es lo de los pechos…», asegura con una risa franca. Carlos Álvarez llevará un vestido y una rebeca. Y calzará tacones: «Yo estoy encantado con llevar falda. Si por mí fuera sería de los que vestiría con un kilt«. ¿Y la peluca? «Esta tonsura que me apunta no es por mi vida monacal, sino herencia de mi abuelo Manolo. Y la vamos a cubrir con una peluca, aunque de rubio platino digamos que no me veo», suelta el malagueño. Por cierto, su abuela se llamaba Águeda, Agata en español.– ÓA