Regresa a casa la 'Francisquita' soñada por Lluís Pasqual

La puesta en escena de la obra de Vives, Premio Max a la Mejor Producción Lírica de 2020, nació como una coproducción con el Liceu barcelonés y la Opéra de Lausanne, donde ya se presentó

13 / 06 / 2024 - P. M.-H. - Tiempo de lectura: 2 min

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Francisquita Pasqual Sabina Puértolas e Ismael Jordi volverán a ser protagonistas del montaje de Lluís Pasqual de 'Doña Francisquita' © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Francisquita Celso Los dos protagonistas de 'Doña Francisquita' en su paso por el Liceu, María José Moreno y Celso Albelo © Gran Teatre del Liceu / A. BOFILL
Francisquita Elena Sancho Pereg triunfó en Barcelona como Francisquita © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL

Madrid

Teatro de La Zarzuela
Vives: DOÑA FRANCISQUITA
JUN / 19, 20, 21, 22, 23, 26, 27, 28, 29, 30

Francisquita: Sabina Puértolas / Marina Monzó. Fernando: Ismael Jordi / Alejandro del Cerro. Aurora: Ana Ibarra / María Rodríguez. Cardona: Enrique Ferrer / Manuel de Diego. Doña Francisca: Milagros Martín. Don Matías: Santos Ariño. Lorenzo: Isaac Galán. Narrador: Gonzalo De Castro. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela (Dir.: Antonio Fauró). Dirección: Guillermo García Calvo. Dirección de escena: Lluís Pasqual.

 

El madrileño Teatro de La Zarzuela repone a partir del miércoles el montaje de Lluís Pascual de la obra maestra de Amadeo Vives, Doña Francisquita, estrenado en 2019 y que ya se ha visto en diferentes coliseos, incluyendo a los coproductores del espectáculo, el Liceu barcelonés y la Opéra de Lausanne. Con dos repartos, en los que repiten varios de los protagonistas del estreno, la obra cuenta una vez más con la colaboración especial de Lucero Tena en las castañuelas.

Vuelve a los escenarios la siempre triunfante Doña Francisquita. Y lo hace para celebrar un siglo de presencia continuada en el madrileño Teatro de La Zarzuela tras su estreno en ese escenario en 1924. La obra maestra de Vives regresa a Madrid con la particular puesta en escena concebida por Lluís Pasqual, que la transforma en algo así como un viaje por el tiempo y por la historia: los tres actos transcurren en tres épocas distintas; el primero alrededor de una grabación discográfica en la Segunda República, el segundo en una televisiva en la década de 1960 y el tercero en un ensayo general en la época actual. En este regreso, repiten en el primer reparto quienes estrenaron el montaje en 2019, Sabina Puértolas en el papel titular y el tenor Ismael Jordi como Fernando. El tenor jerezano, Premio ÓPERA ACTUAL 2004, considera que la obra de Vives es “uno de los grandes títulos del género lírico español, uno de los más famosos y populares”. Entre otros intérpretes, en esta reposición se unirán nombres como los de Marina Monzó, Alejandro del Cerro, Enrique Ferrer, Manuel de Diego, Milagros Martín o Isaac Galán.

Ismael Jordi: "Vives, con su lenguaje romántico, lo que hace al describir el Madrid que refleja en la obra no tiene comparación"

Defensor a ultranza del género lírico hispano, Ismael Jordi, que alterna en su repertorio óperas y zarzuela, considera que Vives es uno de los grandes compositores que se dedicaron a escribir para el repertorio español. “Con su lenguaje romántico, lo que hace al describir el Madrid que refleja en la obra no tiene comparación. Su inspiración en esta obra es brutal y me dejó maravillado la calidad de la partitura cuando hace años comencé a estudiar la obra”, afirmaba el cantante ante el estreno del montaje, un título que debutó en 2007 y que también ha interpretado en diversas ocasiones. Siempre tiene en cuenta aquello que decía al respecto Alfredo Kraus, “que Doña Francisquita es uno de los tres o cuatro títulos más difíciles que tenía en su repertorio”.

Según informa el coliseo de la plaza Teresa Berganza, se da el caso, en esta ocasión, de que las funciones coinciden con la celebración de los 100 años de la primera Doña Francisquita en el Teatro de La Zarzuela, cuatro meses después de su apoteósico estreno en el Teatro de Apolo de la calle Alcalá. Por tanto, en 1924 la obra llegó por primera vez al escenario de La Zarzuela —se conserva el cartel publicitario—, y fue en este Teatro donde la Gran Compañía Cómico-Lírica Amadeo Vives posó para la posteridad con los autores; y desde donde salió rumbo a América para llegar al Teatro Colón de Buenos Aires. En 1934 la obra ya se había transformado en una comédie lyrique en trois actes en la Ópera de Montecarlo, y poco después en una opérette à grand spectacle en La Monnnaie-De Munt de Bruselas, mientras que en 1954 se transformó en un Spiel aus Spanien en la Volksoper de Viena. Esa fue precisamente la razón por la que en 1956 fue el título seleccionado para la gala de reinauguración de la sala del Teatro de La Zarzuela con dirección de escena de José Tamayo.

En este regreso, frente a la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Titular del Teatro) ocupará el podio el maestro Guillermo García Calvo, quien considera esta pieza única como “una de las mejores obras de música en escena no solo de nuestro repertorio, sino de toda la música occidental, quien considera que la calidad de esta partitura está al nivel de las mejores partituras de ópera y opereta de sus coetáneos europeos como Puccini, Richard Strauss, Kálmán o Lehár.

Tras ser calificada como desconcertante en su estreno madrileño, la puesta en escena de Lluís Pasqual que en este montaje también firma los textos hablados, en su première en Barcelona el crítico Marcelo Cervelló la definía, en cambio, como una “inteligente exteriorización que Pasqual ha hecho de un costumbrismo que ya no pertenece al presente”, propuesta que también se ha paseado por Les Arts de Valencia, donde el crítico César Rus aseguraba que se trataba de  “un espectáculo estéticamente nada provocador, todo lo contrario, ya que presenta cuadros atractivos desde el punto de vista teatral, como el plató televisivo el segundo acto, y de evocadora belleza, como el escenario del tercero”.

Por su parte, y ante el estreno en Lausana, el crítico Albert Garriga dejaba constancia de que se trataba de la primera vez que esta obra maestra llegaba a territorio suizo, lo cual “se saldó con un rotundo éxito, quizás el más sonoro de los vividos en los tres coliseos españoles por los que ya ha pasado. Lo que quedó claro es que el público suizo está ávido de repertorio español”. – ÓA