Una colección recupera la obra de diversos tenores históricos españoles olvidados

Los primeros ocho volúmenes de una colección diseñada y escrita por Vicente García de la Puerta ya están a la venta

26 / 07 / 2021 - Alberto OSÁCAR - Tiempo de lectura: 3 min

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La colección Tenores Históricos Españoles hace un repaso cronológico a un conjunto de intérpretes españoles destacados de esta cuerda a quienes el paso del tiempo ha sepultado en el olvido. Una ingente labor de investigación y documentación desarrollada a lo largo de muchos años y que ahora ve la luz de forma simultánea. Un proyecto que incluye siete monografías más un primer volumen con tres intérpretes precursores de una estirpe de fama internacional. La colección permite conocer a un puñado de grandes cantantes que el paso del tiempo ha relegado a un mero segundo plano.

Vicente García de la Puerta López (Jaén 1937), médico de profesión, gran amante del género y siempre atento al fenómeno de las voces,  presenta una colección de ocho volúmenes en la que se recoge toda su labor de investigación llevada a cabo durante años. En Tenores Históricos Españoles (Visión Libros) concurren personajes principales, junto a otros secundarios, que brillaron en un momento determinado. Gran aficionado a la lírica, tras licenciarse en medicina en Granada Vicente García de la Puerta se traslada a Madrid, entre otras razones «por las temporadas de ópera organizadas por la Asociación de Amigos de la Ópera, a la que pertenecí desde su creación en 1964, y la existencia de importantes entidades donde podía adquirir una muy extensa información sobre los grandes cantantes de ópera del pasado, algo que tenía enorme atractivo para mí desde que tuve 14 años», afirma a ÓPERA ACTUAL.

Aunque no es hasta 2007, fecha de su jubilación, cuando el propósito de profundizar en sus investigaciones se fue haciendo más transcendental y específica: «Haría mi serie de biografías por orden cronológico, empezando por el más antiguo sobre el que hubieran llegado las informaciones suficientes para poder reconstruir, aunque fuera parcialmente, una parte de su vida que resultara lo debidamente interesante, bien por la significación del personaje o bien por la amenidad o infrecuencia de los hechos relatados. Comprendí que el proyecto era irrealizable, lo que, definitivamente me hizo centrarme en la voz de tenor, descartando todas las demás. Ha sido siempre mi voz preferida, la que había de proporcionarme más satisfacciones en mi trabajo de investigación».

Vicente García de la Puerta

La selección de los nombres elegidos es otra de las cuestiones más interesantes. En estos ocho primeros volúmenes de la colección Tenores Históricos Españoles, se incluyen Julián Muñoz, Leandro Valencia, Lázaro Puig, Antonio Castell de Pons, Pedro Unanúe, Manuel Carrión, Buenaventura Belart y, como pioneros, Bernardo Gil, Manuel García o Mariano Pablo Rosquellas. ¿Por qué ellos y no otros? «Ha dependido de mi criterio personal. Todos los elegidos ocuparon lugares de privilegio entre los tenores españoles de su época, pero no puedo descartar que alguno de ellos, en otra diferente a aquélla en la que vivió, hubiera sido uno más entre los muchos tenores del momento. Durante muchos años, los cantantes españoles estuvieron en desventaja en relación con los italianos por no poseer la técnica de canto de que ellos hacían gala. Es buen momento para recordar cómo el Diario de Madrid, el 20 de junio de 1824, publica una nota en la que los artistas españoles que integran la compañía de ópera del Teatro del Príncipe, de Madrid, solicitan la benevolencia del público que acaba de oír a la compañía de ópera italiana, con la que ellos no pueden competir por no poseer los recursos técnicos necesarios».

Dar un hilo conductor a una colección que no quede en la mera sucesión de nombres no es sencillo. Por ello, afirma García de la Puerta, «en esta colección he procurado mantener la continuidad del relato entre los protagonistas, sin saltarme ninguna época, eligiendo en cada una de ellas al tenor que me ha parecido más representativo. Por supuesto, en ocasiones coinciden tenores de un mismo periodo de tiempo, por haberme parecido todos ellos dignos de figurar en la colección. La crítica musical se inició en España años después que en otros países y de alguno de los tenores elegidos no he recogido opiniones sobre sus actuaciones, como es el caso de Bernardo Gil, que fue tan buen cantante como actor teatral y fundador de una dinastía plenamente relacionada con el teatro. El también maestro y compositor Manuel García, el más conocido de todos, fundador de una saga de artistas de fama internacional y gran referente en todas las facetas musicales que cultivó, también fue el introductor del género operístico en Nueva York y México. Mariano Pablo Rosquellas aseguró su paso a la posteridad al haber sido uno de los introductores de la ópera en América del Sur, aparte de sus méritos como cantante y compositor. Julián Muñoz, por su parte, actuó durante un periodo de tiempo en el que no había otros tenores españoles de relieve, salvo Manuel García. Fue el que más presencia tuvo en los teatros madrileños y además cuenta con una opinión tan autorizada como la de Baltasar Saldoni, quien afirma que poseía la mejor voz de tenor de entre los españoles. Leandro Valencia fue uno de los poquísimos cantantes españoles de su época que hizo carrera internacional y, en 1831, en el milanés Teatro Carcano, compartió el puesto de tenor con el mismísimo Giovanni Battista Rubini. Lázaro Puig fue también otro tenor español muy destacado en una época en la que no abundaban. Antonio Castell de Pons hizo una breve y muy meritoria carrera en el extranjero y pienso que debió ser la soledad la que le empujó a volver a su tierra. La prematura muerte de Pedro Unanúe malogró la carrera de un tenor que reunía cualidades similares a las de los mejores de cualquier época. Manuel Carrión fue un tenor de primera fila, más que por sus facultades vocales por su dominio de la técnica del canto. Buenaventura Belart, por último, gozó de la predilección del público madrileño desde que, como aficionado, prodigó sus actuaciones en los salones y con su posterior debut como profesional con Lucrezia Borgia despertando una expectación pocas veces igualada».

Ocho volúmenes, a los que se añadirán próximamente otros tres. Una gran aportación a la bibliografía operística de España que ayuda a poner en valor la contribución de un enorme talento ignorado por muchos aficionados.– ÓA