'Tránsito', la noche en vela de Max Aub, puesta en música

El Teatro Real de Madrid, en coproducción con el Teatro Español, estrena en Matadero 'Tránsito', la ópera de cámara de Jesús Torres dirigida por Jordi Francés

21 / 05 / 2021 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 5 min

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Tránsito Real Desde la izquierda, Jordi Frances (director musical), Jesús Torres (compositor) y Eduardo Vasco (director de escena) © Teatro Real / Javier DEL REAL
Tránsito Real Un ensayo de la ópera con Isaac Galán (Emilio), Javier Franco (Alfredo) y Anna Brull (Tránsito) © Teatro Real / Javier DEL REAL
Tránsito Real Pablo García López (Pedro) y María Miró (Cruz) durante un ensayo © Teatro Real / Javier DEL REAL
Max Aub El escritor, periodista y dramaturgo Max Aub © Instituto Cervantes Argel

Madrid

Teatro Real

Jesús TORRES: TRÁNSITO

Estreno Absoluto
29, 30_05, 01, 02, 04, 05_06 (Naves Matadero, Sala F. Arrabal A-Nave 11)

Emilio: Isaac Galán. Tránsito: Anna Brull. Cruz: María Miró. Alfredo: Javier Franco. Pedro: Pablo García López. Orquesta Titular del Teatro Real (O. S. de Madrid). Dirección: Jordi Francés. Dirección de escena: Eduardo Vasco.

 

El Teatro Real de Madrid, en coproducción con el Teatro Español, estrena en Matadero Tránsito, la ópera de cámara de Jesús Torres basada en la obra teatral homónima del escritor valenciano de origen francés y exiliado en México Max Aub contando con Jordi Francés en la dirección musical.

El encargo de una ópera de cámara le llegó a Jesús Torres (Zaragoza, 1965) en 2019 de la mano de Joan Matabosch y en coproducción con el Teatro Español. «Yo le hablé de este texto mostrándome su interés para estrenarla en esta temporada«, recuerda el compositor en conversación con ÓPERA ACTUAL. «La obra está compuesta entre junio de ese año y septiembre de 2020, buena parte de ella en los meses del confinamiento«, afirma Jesús Torres. Este Tránsito, que llega este mes a Naves Matadero, hunde sus raíces en el Tránsito homónimo de Max Aub, una obra de teatro escrita en 1944 y ambientada en una noche de duermevela de 1947.

© CMET

El compositor Jesús Torres

Familiarizado y atento a la producción del escritor, Torres leyó la obra teatral escrita en el exilio mexicano hace relativamente poco tiempo. Confiesa que le sedujo e intuyó sus posibilidades como ópera de cámara. «La acción dramática transcurre entre la realidad, la relación de Emilio, con su nueva pareja en México, Tránsito, y la irrealidad, con el diálogo imaginario que mantiene con Cruz, su esposa española de la que se separa al huir tras la Guerra Civil. Este trágico juego entre verismo y alucinación, en el que se convierte la noche de insomnio del protagonista, se corresponde con una música intensa y compleja«, asegura. Ese doble plano es al que ha dado forma Eduardo Vasco, encargado de la dirección de escena de este estreno absoluto. Esta será su primera colaboración con el Real, que no su debut en la regia. Cuenta que cuando empezaron a trabajar la obra no estaba concluida. «Tránsito Habla sobre un pasado reciente y es un texto muy poético. Con Jesús me he entendido casi sin hablar. Y luego está el espacio, tan atípico. Todos nos hemos puesto al servicio de Max Aub«, dice con orgullo.

El tormento de Emilio

Confiesa Eduardo Vasco que estaba «expectante» para ver «cómo se iba desarrollando la obra«. Afirma que le brindó «una serie de pautas dramáticas al compositor. He trabajado mucho con Aub, un autor a quien estamos constantemente reivindicando, aunque nunca lo suficiente. Y la música está bastante ligada a este tipo de planteamiento, entre la ensoñación y la realidad más abrupta«, añade.

Tránsito está estructurada en 18 números: «Son 12 Escenas, que yo he llamado instantes, y seis movimientos puramente orquestales, Prólogo, Interludios I a IV y Epílogo. El contenido musical se identifica según cuál de las dos mujeres protagoniza la acción: más estático y transparente cuando se trata de Tránsito, y denso y desapacible cuando la protagonista es Cruz, aunque en ocasiones los papeles se intercambian. La iluminación también tiene una importancia capital. Pensemos que la acción gira alrededor de un personaje atormentado, Emilio, que vive la angustia del exiliado, y sueña con la idea del retorno como meta pero reconociendo dolorosamente que la vida que ha dejado pertenece al pasado«, explica Torres. Y el director de escena insiste en que el autor pone en palabras esa realidad durísima de la historia española, “tan cruda, llena de frustración, una realidad en la distancia en la que el aguante cuenta mucho, así como la capacidad de renuncia. Es un polvorín de emociones”. Cuenta Vasco que se ha “empapado” del trabajo de Torres y que las reuniones se han llevado a cabo online. La tecnología ha sido de enorme ayuda, «aunque nos ha faltado el contacto humano«. Y adelanta que el vermú después de los ensayos ha hecho el resto. La bendita cultura de bar.

Jesús Torres: “Con esta ópera deseo mostrar la desolación de los exiliados por no poder retornar y el desarraigo que les supuso”

Eduardo Vasco califica a Aub de «uno de los autores difíciles, con cierta complejidad en sus planteamientos para el que se requiere pasión y sabiduría, jamás sujeto a modas ni géneros y con una peculiar manera de puntuar«, un universo complejo que no ha sido un handicap para Torres a la hora de traducirlo en música: «Con esta ópera deseo mostrar la desolación de los exiliados por no poder retornar y el desarraigo que les supuso«, señala. Y ¿a qué suena Tránsito? «La línea vocal es diatónica y alejada de cualquier matiz expresionista. No porque lo rechace (me apasionan Die glückliche Hand o Moses und Aron, ambas de Schoenberg, por poner un par de ejemplo) si no porque siento que nuestra lengua no casa bien con el ultracromatismo. Mi fuente cercana ha sido esencialmente la vocalidad de Don Quijote en El Retablo de Maese Pedro, de Manuel de Falla, y la lejana, la escucha de zarzuelas barrocas sobre todo de Antonio de Literes y de José de Nebra. El estudio vocal de estos compositores ha sido muy provechoso«, adelanta.

Los ensayos empiezan en días más tarde del cierre de esta edición; sin embargo, el músico ha estado en contacto permanente con la soprano María Miró, «que es Cruz, y el barítono Isaac Galán, que hace de Emilio, y en verdad que siento que ambos están entusiasmados con el estreno». Coinciden, también con el director musical, Jordi Francés, en la referencia pucciniana de algunos pasajes. «¡No puede haber mayor halago! ¡Mi pasión por Turandot es inmensa!«, confiesa entusiasta el orgulloso compositor aragonés.


 

Jordi Francés: “'Tránsito' es una obra teatral y vocalmente muy exigente”

Los ensayos de Tránsito arrancaron el 3 de mayo en el Teatro Real. El nuevo montaje, que se representará en Matadero, es un espacio que conoce bien el director de orquesta Jordi Francés, que ya le tomó allí el pulso en 2016 a Brundibáry realizó algunas asistencias. Como director convive entre la ópera, el repertorio sinfónico y la creación actual. Siempre ha estado muy relacionado con la música de Jesús Torres: «Nuestra relación ha sido desde hace quince años muy buena y fructífera. Siempre tengo su partitura en el atril», comenta Francés a ÓPERA ACTUAL. Llega a este estreno absoluto «con la mayor de las ilusiones. La ópera es un género que me fascina y la de cámara me parece tremendamente interesante, quizá por la cercanía y por producirse una intimidad mayor con el público. Todo resulta más cercano».

Jordi Francés: "Jesús Torres no es un autor que parta de rupturas, sino que construye a partir de lo que hay. Su música construye"

Francés subraya que el trabajo de Torres como compositor conecta perfectamente con la tradición operística, «y lo hace por su originalidad, pues no es un autor que parta de rupturas, sino que construye a partir de lo que hay. Su música construye. Detrás se aprecia una idea bastante robusta y una intención comunicativa enorme. Y es en lo que tenemos que fijarnos, en lo que él desea comunicar», asegura. Tránsito tiene una duración de casi una hora y media, con una gran exigencia tanto orquestal como vocal. Personajes como Emilio, el protagonista que encarnará el tenor Isaac Galán, «son vocalmente muy exigentes. Lo mismo que teatralmente, pues despliegan sensibilidades complejas, además de trabajar con conceptos que también lo son. Y lo mismo podemos decir del personaje de Cruz (que interpreta Maria Miró), la esposa que deja en España y con la que dialoga. También en la orquesta hay instrumentos que llegan muy lejos, caso del acordeón, el piano o las percusiones».

No es frecuente que se estrene una ópera contemporánea. ¿Qué retos entraña? «La forma de enfocar la vocalidad está claro que no es la misma. No diriges de forma masiva como puede suceder con una ópera de repertorio, lo que implica que los matices del texto pueden explotarse más», explica. El deseo de Jordi Francés sería que la ópera de cámara fuera un género habitual en las programaciones, y que el público lo esperase. Aún queda camino por andar: sin embargo, es consciente de que la situación ha evolucionado positivamente en las últimas décadas. ¿Genera prejuicios aún la ópera contemporánea? El director contesta sin titubeos: los genera, sí, «y algunos de ellos pueden estar justificados, aunque otros, no tanto. Hoy tenemos intérpretes, compositores y músicos contemporáneos muy grandes. Y se toca este tipo de música de manera muy interesante. Estamos ante una obra con un inmenso potencial comunicativo teatral que posee voluntad de empatizar con el público. No hay que estar versado en ella para sentarse en un teatro y disfrutarla. Ni se pide requisito ni tampoco experiencia, solo escucharla y que te llegue», cuenta.

Trabajar con un director como Eduardo Vasco, que firma la puesta en escena, resulta, dice, siempre enriquecedor. Desde el principio se reunieron para caminar por la misma senda, «pues tanto el contenido musical como el teatral van de la mano. Él conoce perfectamente el universo de Aub y hemos trabajado en plena sintonía». Un universo en el que el autor habla de exilios, de rupturas: «Quien venga a encontrar respuestas se equivoca, pues ,lo que hallaremos son preguntas. Toda la ópera se podría entender como una pequeña ventana a la conciencia de quien vive en el exilio dentro de esa especie de sueño, de invención que tiene un punto borgeano y que, sí, se puede relacionar con este presente de dura pandemia que estamos viviendo».– ÓA