'Tosca' en el Real: en la liga de las estrellas

El coliseo lírico madrileño ofrecerá 16 funciones del popular título de Puccini, con repartos de campanillas

25 / 06 / 2021 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 3 min

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Tosca Paco Azorín 'Tosca', en la producción de Paco Azorín © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Tosca Paco Azorín / operaactual.com El 'Te Deum' en el montaje de Paco Azorín de 'Tosca' © G. T. Liceu / Antoni BOFILL

Teatro Real
Puccini: TOSCA
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Floria Tosca: Sondra Radvanovsky / Maria Agresta / Anna Netrebko. Mario Cavaradossi: Joseph Calleja / Michael Fabiano / Yusif Eyvazof / Jonas Kaufmann. Barón Scarpia: Carlos Álvarez / Gevorg Hakobyan / Luca Salsi. Cesare Angelotti: Gerardo Bullón. Un sacristán: Valeriano Lanchas. Spoletta: Mikeldi Atxalandabaso. Sciarrone: David Lagares. Un pastor: Inés Ballesteros. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo. Dirección: Andrés Máspero / O. S. de Madrid). Dirección musical: Nicola Luisotti. Dirección de escena: Paco Azorín.

El Real cierra la temporada con uno de los títulos más emblemáticos cantado por tres repartos de lujo en el que destacan Sondra Radvanovsky, Anna Netrebko, Michael Fabiano, Jonas Kaufmann, Carlos Álvarez o Luca Salsi, entre otros grandes nombres. son 16 funciones del 4 al 24 de julio. El 25, la compañía se traslada al Festival Castell de Peralada para ofrecer una única sesión en forma de concierto.

Michael Fabiano fue uno de los cantantes que, con La Traviata, despidió la atípica y durísima temporada pasada del Teatro Real. Después de regresar en septiembre a Madrid con Un ballo in masquera, ahora, un año después de esa Traviata con semi escena y cuadrícula roja en el suelo, y como si de un feliz déjà vu se tratase, el tenor norteamericano vuelve para echar el cierre de este curso tan especial para el teatro, esta vez con Puccini. Del montaje verdiano, Fabiano pasará a ser uno de los protagonistas de un espectáculo con escena completa dirigido por Paco Azorín del popular drama de Puccini. Floria Tosca, la amante del pintor Cavaradossi a quien Scarpia, por pura vileza, trata de hacer suya, llevará los rostros de Sondra Radvanovsky, Maria Agresta y Anna Netrebko, quien regresa al Real en una ópera tras su debut en 2001 con el ambicioso montaje del Mariinsky de Guerra y paz, dirigido por Valerie Gergiev. Aquella tímida soprano de hace veinte años ha devenido en una de las divas del momento que en septiembre cumplirá 50 años celebrándolo con una gala especial en el Palacio del Kremlin acompañada por algunos de sus grandes amigos artistas. En las dos funciones que cantará en el Real será su Cavaradossi, Yusif Eyvazov, su esposo, junto al Scarpia de Luca Salsi. En el podio, Nicola Luisotti, al que se podrá escuchar en un repertorio que domina como nadie.

Joan Matabosch: "Sondra Radvanovsky es una de las grandes Tosca de su generación; Maria Agresta incorporará el papel en París pocas semanas antes. Y Anna Netrebko no necesita presentación"

Pero, ¿es el papel de Floria Tosca con el que toda soprano sueña? «Ella es la figura principal, la cantante de ópera apasionada y mortalmente celosa», explica a ÓPERA ACTUAL Joan Matabosch, director artístico del Real. «Sin embargo, son igualmente principales las figuras de Cavaradossi y Scarpia. Frente al irresistible melodismo de las arias y dúos de la soprano y el tenor, la música destinada a Scarpia posee un atractivo menos directo. Son las escenas dominadas por el barón las que han dado a esta obra la fama de ser la mayor aproximación de Puccini al verismo«, asegura, ofreciendo una leve pincelada de cada una de sus tres protagonistas: «Sondra Radvanovsky es una de las grandes Tosca de su generación. Lo ha cantado en Los Ángeles, en el Liceu, en Covent Garden y después de Madrid lo hará el 25 de julio en Peralada. Maria Agresta incorporará el papel en París pocas semanas antes. Y Anna Netrebko no necesita presentación». (Más abajo, vídeo de Sondra Radvanovsky en esta producción).

De novio a padre

Carlos Álvarez vuelve, después de ser la Mamma Agata de Donizetti en el mismo escenario, al vil y malvado Scarpia en el drama pucciniano, papel que lleva casi prendido a la piel, pero advierte: «Al interpretarlo, nunca te puedes relajar. Cada función es un examen y un reto». Cierra temporada en el coliseo con un reparto estelar, antes de viajar a Peralada: «Desde luego espero poder estar al nivel de todos, que son de altura. Cuando miro el elenco me digo: pero si es que son mis amigos… Así los veo. Con Jonas (Kaufmann) grabé Otello en Roma. El primer sorprendido de estar en ese grupo de elegidos soy yo, pero que quede claro que lo digo sin hacer ostentación y con mucho orgullo«, comenta el barítono malagueño a ÓPERA ACTUAL.

Carlos Álvarez

Álvarez ha compartido escenario con los más grandes, incluyendo a la diva rusa ¿Y qué hay de Anna Netrebko? «Ay, Anna… En 2015 fue mi hija en Giovanna d’Arco. Y eso me hace plantearme que el tiempo va pasando para todos, pues quienes fueron hace años mis hijas se convierten con el tiempo en mis novias. Y eso me plantea conflictos y dilemas morales con las cantantes», asegura sin dejar quieta la risa. «Ya no sé si soy el novio, el padre, o qué»… De la soprano rusa dice que es «una bestia del escenario. Tiene una carrera impresionante. Las cantantes son unas heroínas, tanto dentro del escenario como en casa, mujeres a las que no acabamos de reconocer tanto esfuerzo. Como artista, Anna es fantástica. Hace lo que quiere», acaba. Una vida que se puede seguir en redes sociales, y frente a la que Álvarez se sitúa en las antípodas: «Tengo una idea de la privacidad más arraigada. No tengo necesidad de exponerme», añade. Con Scarpia, y tras el paréntesis bufo donizzetiano, Álvarez regresa con este hombre «cruel, adusto. Vuelvo al ceño fruncido que me es tan habitual y a encarnar la esencia de la maldad».

Al lado de los nombres ya citados, el elenco se cierra con los tenores Jonas Kaufmann y Joseph Calleja y con el barítono Luca Salsi, un terceto que completará en el escenario del Real la quizá más importante reunión de estrellas por metro cuadrado que se recuerda: «Mientras sean artistas extraordinarios no le veo ningún problema con que, además, sean divos», apunta Matabosch. «Al fin y al cabo en Tosca la protagonista es una diva. No hay que olvidar que el teatro de Sardou consolida el imperio del actor, avanzado por Diderot, aunque en un sentido bastante diferente al que él había imaginado. La era de la vedette y del monstruo sagrado ha comenzado con el teatro burgués», concluye.– ÓA