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Strauss y su canto del cisne

Llega al Teatro Real de Madrid 'Capriccio', la última ópera del creador de 'Salome' y 'Elektra' en la que reflexiona sobre el arte y su papel en la sociedad

25 / 05 / 2019 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 2 min

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Capriccio Un ensayo de 'Capriccio', con la soprano Malin Byström (La Condesa Madeleine) y la bailarina Clara Navarro (La Condesa niña) © Teatro Real / Javier DEL REAL
Strauss ante la partitura de 'Parsifal', de Wagner, en los ensayos de la inauguración de los juegos olímpicos de Berlín de 1936 © www.richardstrauss.at
Desde la izquierda, el director musical de 'Capriccio', Asher Fisch, la soprano Malin Byström (La Condesa Madeleine) y el 'regista¡ Christof Loy © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real
Richard Strauss: CAPRICCIO
27, 29, 31_06 – 02, 04, 06_06

Condesa Madeleine: Malin Byström. Conde: Josef Wagner. Flamand: Norman Reinhardt. Olivier: André Schuen. La Roche: Christof Fischesser. Monsieur Taupe: John Graham-Hall. Clairon: Theresa Kronthaler. Dos Cantantes Italianos: Leonor Bonilla, Juan José De León. Mayordomo: Torben Jürgens. Sirvientes: Gerardo López, Tomeu Bibiloni, Pablo García López, David Oller, Sebastià Peris, Emmanuel Faraldo, Manuel Gómez Ruiz, David Sánchez. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real (Coro Intermezzo; Dir.: Andrés Máspero / O. S. de Madrid). Dirección: Asher Fisch. Dirección de escena: Christof Loy.

Para muchos es la última ópera escrita por Richard Strauss, pero lo cierto es que el propio compositor llamó a esta obra en un acto –con libreto suyo y de Clemens Krauss basados en la idea original de Stefan Zweig– como “Konversations­stück für Musik” («pieza de conversación en música»). Sea como sea, el Teatro Real de Madrid no podía seguir posponiendo el estreno en ese escenario de esta obra no por poco representada, fundamental del catálogo straussiano. Y por eso lo hace por todo lo alto, con once funciones que llegan en una nueva coproducción junto con la Opernhaus de Zúrich y la Göteborg Opera encargada a Christof Loy, con un acreditado straussiano a la batuta como es Asher Fisch.

La obra profundiza en esa dicotomía que arrastra el género lírico desde sus comienzos: 'Prima la musica e poi le parole?' (¿Primero la música y después el texto?)

La obra, a través de su amplio plantel de personajes –una de las razones del por qué cuesta tanto montarla–, profundiza en esa dicotomía que arrastra el género lírico desde sus comienzos: Prima la musica e poi le parole? (¿Primero la música y después el texto?). En torno a la duda existencial del género lírico Strauss teje una comedia singular en la que su poderosa paleta orquestal dibuja una partitura llena de armonías de abigarradas y lujosas texturas, siempre con ese soberbio brillo que caracteriza al compositor en la búsqueda de la melodía infinita. Capriccio mira más a ese Mozart que se esconde en Der Rosenkavalier que a la potencia expresionista que el autor desarrollara en Elektra y Salome, pero, aun así, ofrece una partitura llena de luminosas sorpresas.

En el vídeo de más abajo, producido por el Teatro Real, el musicógrafo José Luis Tellez analiza de manera brillante la ópera Capriccio en el corpus de la obra de Strauss, ideal para que los espectadores puedan acudir a las funciones con los deberes hechos.- ÓA