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'Soldier Songs': la ópera sobre el horror de la guerra llevada al cine
El barítono Johnathan McCullough interpreta y dirige en la pantalla la obra de David T. Little, disponible hasta mayo en Opera Philadelphia Channel
El barítono Johnathan McCullough vive en el estado de Rhode Island, en Estados Unidos. Se graduó en 2017 y a partir de ese año se ha dedicado a cantar de manera profesional. Ahora ha dado un paso más al llevar a la pantalla la ópera de David T. Little Soldier Songs. Además de interpretarla la ha dirigido. El libreto está basado en las entrevistas que realizó el compositor a veteranos de cinco guerras: la Segunda Guerra Mundial, Vietnam, las dos del Golfo y la de Afganistán. ¿Cómo influyó el horror de aquello en sus vidas?
Desde hace tiempo Johnathan McCullough tenía en su cabeza llevar al cine la ópera Soldier Songs, escrita y compuesta por David T. Little en 2006 y estrenada en 2011: «Dibujé bocetos en notas de post-it que tenía a la mano así como en la partitura mientras planeaba la producción que después acabaría por convertirse en una película. Fue la manera de darle una forma embrionaria, los comienzos», cuenta a ÓPERA ACTUAL vía cuestionario. McCullough se convierte en el único protagonista de principio a fin: «Miro la ópera desde el punto de vista del anciano. Hay flashbacks en los que su vida pasa de nuevo frente a sus ojos. He tratado de mantenerme fiel a la emoción que se transmite en cada tema en lugar de a la edad a la que pertenece cada uno. Creo que, como seres humanos, nuestras emociones y reacciones ante ciertas situaciones nos influyen y van moldeando nuestra personalidad y es así, desde la perspectiva de un hombre de edad madura, como pensé que podría ofrecer una idea lo más completa posible».
Cantante y director. Dos tareas que no le ha resultado demasiado complicado compatibilizar, confiesa, gracias a la ayuda de su equipo «en el que he confiado plenamente para asegurar que todo saliera lo mejor posible mientras actuaba. El director de fotografía, Phil Bradshaw, y el productor, James Darrah, han sido claves para que el resultado haya sido elogiado en Estados Unidos». En efecto, los medios norteamericanos no han escatimado adjetivos al filme que está disponible hasta el 31 de mayo en Opera Philadelphia Channel: «La película refresca la imagen de la ópera, lo que se redondea con las influencias postminimalistas y hard-rock de la propia partitura. Esa concepción fílmica le da un toque fresco, incluso revelador, a Soldier Songs«, ha reseñado The New York Times, mientras que The Financial Times destaca que «es una obra que acaba por meterse en tu cabeza».
La imagen con que se abre la película es la de un árbol desnudo de hojas en pleno otoño. Junto a ella, casi imperceptible, la figura de un hombre a la izquierda, el soldado, que vive en una caravana con sus terrores, el zumbido de las balas, los gritos del silencio. Que da bocados desganados a un sándwich quizá caducado mientras el sonido ensordecedor de su propia cabeza le tiene atrapado. O que recuerda sus 18 años. Un hombre que padece estrés postraumático. Que vive recluido en ese remolque, «una solución perfecta», según el director, para rodar durante la pandemia, ya que les permitía poder desplazarse con el vehículo y no encarecía los costes de la producción. Además, el escenario elegido, un verdadero campo de batalla, la zona de Brandwyne, dio mayor verismo a las escenas. McCullough recuerda que cuando se arrastraba por el suelo lo hacía por la misma tierra en la que, en el siglo XVIII, se había librado una guerra que llenó el campo de esa zona de Pensilvania de sangre y muerte.
Verdi y la perfección de Mozart
Al ser consultado sobre el futuro de la ópera contemporánea, por si pasa inevitablemente por el mundo audiovisual, Johnathan McCullough asegura que «la ópera filmada ha llegado para quedarse. No reemplazará ni debe reemplazar a la ópera en vivo; sin embargo, pienso que tiene mucho terreno por explorar». Él tiene algunas ideas en este terreno de cara al futuro, donde ve clave la vacuna para «hacer que la gente vuelva a los grandes teatros de ópera de todo el mundo más temprano que tarde. La pandemia ha sido un catalizador para la reinvención y la creatividad. Aún pasará bastante tiempo antes de que podamos tener producciones a gran escala como las que conocíamos antes de la Covid-19. Mientras tanto podemos dedicarle tiempo a los títulos que no son de repertorio, menos conocidos. Seguro que nos vamos a sorprender con importantes descubrimientos tanto para el público como para los artistas. La ópera existe desde hace cientos de años. Y este es un periodo de tránsito. No creo que el streaming vaya a acabar con las representaciones tal como las conocemos», asegura.
Confiesa su debilidad por dos compositores: «Amo a Mozart y a Verdi. No canto mucho a este último, pero me encanta escucharlo. Rigoletto y Papageno son probablemente mis personajes favoritos. Pasarán muchos años antes de que cante Rigoletto. Pero si me preguntan por la perfección no lo dudo: para mí es Mozart».– ÓA
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