Sevilla, y lo que separa (o une) el puente de Triana

El Teatro de La Zarzuela ha tenido que retrasar el estreno de 'Entre Sevilla y Triana', de Sorozábal, debido a una huelga de los técnicos del Inaem

20 / 01 / 2022 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 2 min

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Entre Sevilla Triana Carreres / operaactual.com Una escena de 'Entre Sevilla y Triana' en el montaje de Curro Carreres © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO
Entre Sevilla Triana Carreres / operaactual.com Una escena de 'Entre Sevilla y Triana' en el montaje de Curro Carreres que se verá en Madrid © Teatro de La Maestranza / Guillermo MENDO

Madrid

Teatro de La Zarzuela
Sorozábal: ENTRE SEVILLA Y TRIANA
27, 28, 29, 30_01, 02, 03, 04, 05, 06_02

Fernando: Àngel Òdena / Javier Franco. Reyes: Carmen Solís / Berna Perles. José María: Andeka Gorrotxategi / Alejandro del Cerro. Angelillo: Ángel Ruiz. Micaela: Anna Gomà. Cantaor: Jesús Méndez. Señora Patro: Gurutze Beitia. Olden: José Luis Martínez. Glosopeda: Pedro Bachura. Sr. Mariano: Antonio MM. Isidora: Rocío Galán. Escardillo: David Sigüenza. Esperanza: Lara Chaves. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela (Dirección: Antonio Fauró). Dirección musical: Guillermo García Calvo. Dirección de escena: Curro Carreres.

 

Ninguna ciudad ha sido objeto de tanta imaginación lírica como Sevilla. Desde Mozart hasta Donizetti, de Milhaud a Verdi, compositores y libretistas han buscado trasladar a la pluma un aroma especiado y exótico inigualable. Sorozábal dedicó uno de sus últimos esfuerzos líricos a retratarla con cariño, sin negar un ápice de su sustancia musical repleta de ritmos y personajes de carácter.

En 1977 Pablo Sorozábal se definía así, con no poco sarcasmo: “He vivido como un chulo, de tres mujeres: Katiuska, La tabernera del puerto y La del manojo de rosas. Gracias a ellas he podido comer y salir adelante y no ir a la cárcel”. No le faltaba razón: gran parte de su relativa independencia ideológica provenía del poder de su éxito, y a finales de los años 40 llevaba ya muchos años ejerciendo de funambulista en el complejo contexto político de la época. Con todo, en el momento de la composición de Entre Sevilla y Triana vivía una época de relativa calma, tras su gira iberoamericana y aún a cargo de la Filarmónica de Madrid. El estreno de este sainete costumbrista en el Teatro Price supuso un éxito en el muy mermado mundo de la zarzuela. La obra se representó un tiempo para perderse durante más de medio siglo hasta su afortunado redescubrimiento hace unos años por parte de Manuel Coves.

En realidad sorprende más su éxito que su desaparición: la obra trata de una joven soltera sevillana que ha dado a luz a un niño mientras que el padre, un capitán de barco que lleva un año fuera de casa, permanece ajeno a tal hecho. No hay vergüenza por parte de la madre ni pretensión de que el padre asuma responsabilidad alguna si no hay amor de por medio. El libreto lo firmó Luis Fernández García, poeta y dramaturgo enamorado de una ciudad por la que, decía, “siento un amor tan fuerte / por ese suelo querido / que hice Sevilla apellido / para honrarme en vida y muerte”.

La música aporta novedades, con la inclusión de guitarra y cantaor flamenco en un esfuerzo por naturalizar las tipologías andaluzas sin caer en la sucesión de tópicos. Los barítonos Àngel Òdena y Javier Franco son los encargados de dar vida a Fernando en este montaje de 2012 coproducido por varios teatros españoles (Arriaga, Maestranza, Del Canal y Campoamor) que ahora aterriza en el Teatro de La Zarzuela de Madrid. En un principio tenía que ser Carlos Álvarez el intérprete de Fernando, pero tuvo que apearse del proyecto por problemas de salud. El cantante malagueño comentó a ÓPERA ACTUAL diversos aspectos de esta partitura: “Sorozábal tuvo siempre la habilidad de integrar la música tradicional y la que, como hombre y compositor de su tiempo, se convertía en popular por mor de la moda, utilizándola como propio recurso dramatúrgico, con eficacia para crear atmósferas y como enclave local. Es esta obra un ejemplo de sucesión de ritmos, tendencias y bastantes tópicos de lo que se pensaba que era el ambiente de Triana y de su barrio más importante, Sevilla (no, no es un error, así lo piensan los trianeros)…”.

La dirección de escena, de Curro Carreres, sabe jugar con sentido estético en el desfiladero del estereotipo sin parecer afectado por el exceso ni acomplejado por el defecto. Gran parte del poder de los personajes se desprende de sus actitudes en una Triana contemporánea a la obra, de 1950, y la escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda, entre patios, azulejos, apariciones de barcos y espíritu de barriada humilde, no pierde ese pie con la realidad ni con el humor.

Carlos Álvarez: "Fernando es un joven sevillano enamorado de su ciudad como la inmensa mayoría de sus conciudadanos, incluida mi mujer”

El personaje de Fernando arranca definido por el arquetipo de capitán mujeriego: “Es un joven sevillano enamorado de su ciudad como la inmensa mayoría de sus conciudadanos, incluida mi mujer”, continúa el barítono malagueño. “Es capitán de navío, y su trabajo le hace relativizar sus relaciones personales –un amor en cada puerto, tópico marinero– hasta que sabe de la existencia de un hijo fruto del amor, lo que le hace reconocer a Reyes como la mujer de su vida en un ejercicio de responsable conciencia, todo ello enmarcado en la circunstancia social típicamente aceptada de los años 50”. “En lo vocal”, apunta Carlos Álvarez, “Sorozábal creó una partitura acorde a las capacidades del barítono que la estrenó, Antonio Medio: dos romanzas de brillante expansión vocal y línea melódica que evocan el himno y lo melancólico, sin grandes complicaciones de tesitura, y un dúo de base popular de respuestas alternativas y sin contrapunto, mera sucesión de dos monólogos irreconciliables. En mi caso es un particular tributo a mi otra ciudad, con el nombre del padre de mi mujer como excusa”.
Bajo la batuta de Guillermo García Calvo, la obra estará en cartelera hasta febrero con dos repartos de reconocido prestigio.– ÓA