Schoenberg y Poulenc, unidos por la soledad en el Teatro Real

Ermonela Jaho protagonizará 'La voix humaine' y Malin Byström cantará 'Erwartung' en un mismo espectáculo, que también contará con el estreno del monólogo 'Silencio', de Rossy de Palma

12 / 03 / 2024 - A. C.-P. - Tiempo de lectura: 2 min

voix humaine Rossy de Palma, Malin Byström y Ermonela Jaho, juntas en el Teatro Real © Teatro Real / Javier DEL REAL

Madrid

Teatro Real

Poulenc: LA VOIX HUMAINE / Schoenberg: ERWARTUNG

MAR / 17, 19, 21, 23, 26, 28

La voix humaine

La mujer: Ermonela Jaho. Marthe: Rossy de Palma.

 

Silencio

La mujer: Rossy de Palma. La voz: Christof Loy.

 

Erwartung

La mujer: Malin Byström. El hombre: Gorka Culebras. Orquesta Titular del Teatro Real. Dirección musical: Jérémie Rhorer. Dirección de escena: Christof Loy.

 

La voz humana, de Poulenc, y La espera, de Arnold Schoenberg, compartirán escenario en una misma nueva producción del Teatro Real, junto a Silencio, un monólogo teatral a cargo de la actriz Rossy de Palma, escrito expresamente para la ocasión. Ermonela Jaho y Malin Byström seran las sopranos solistas del espectáculo, que cuenta también con la dirección escénica de Christof Loy y con la lectura musical de Jérémie Rhorer. 

Entre el 17 y el 28 de marzo el Teatro Real ofrecerá seis funciones de una nueva producción, con dirección de escena de Christof Loy, que enlaza dos óperas para soprano y orquesta –La voz humana (con libreto de Jean Cocteau y música de Francis Poulenc) y La espera (con libreto de Marie Pappenheim y música de Arnold Schoenberg)–, junto a un monólogo teatral, Silencio, creado expresamente para la ocasión por la actriz española Rossy de Palma y Christof Loy.

En la nueva producción del Teatro Real las dos óperas se sucederán en orden inverso al de su creación: primero la tragédie lyrique de Poulenc y después el monodrame de Schoenberg, ya que el director de escena Christof Loy propone un viaje del realismo de la primera al expresionismo de la segunda, situando ambos dramas en el mismo inmenso espacio doméstico hogareño, lo que refuerza la percepción de sus distintos lenguajes musicales y dramatúrgicos, articulados por el dolor de una ruptura amorosa. La voz humana estará protagonizada por Ermonela Jaho y La espera, por Malin Byström, ambas cantantes de renombre internacional que debutarán en sus exigentes papeles. Como nexo entre ambas obras, Rossy de Palma —que participará también en La voz humana— estrenará e interpretará el monólogo Silencio, con textos de Oscar Wilde, Bertolt Brecht y también de su propia autoría.

La dirección musical será de Jérémie Rhorer, que vuelve a dirigir a la Orquesta Titular del Teatro Real en dos partituras en las que la orquesta viaja a lo más profundo del alma y a las emociones más extremas. La producción, concebida por Christof Loy —que también firma la escenografía, junto a Guadalupe Holguera— cuenta con el vestuario de Barbara Drosihn, la iluminación de Fabrice Kebour y la entrega de tres grandes intérpretes sobre las que cae la fuerza de estas obras que expresan, desde estéticas muy dispares, el terrible miedo al abandono, al vacío y al silencio.

Casi 50 años median entre la composición de La espera (1909), de Arnold Schoenberg (1874-1951), y La voz humana (1958), de Francis Poulenc (1899-1963), dos obras protagonizadas por mujeres desquiciadas por el dolor de una separación, el desamor, los celos y el miedo a la soledad y al silencio. La ópera de Poulenc logra expresar el vertiginoso caleidoscopio de emociones que experimenta la protagonista en la última conversación telefónica que mantiene con su expareja, que se casará al día siguiente con otra mujer. La música logra acompañar, con una orquestación refinada y casi camerística, a la protagonista –y también a su silente interlocutor– en su intento desesperado de atar a su amante con el hilo que les unió, fingiendo, confesándose, recordando, divagando, chantajeando, seduciendo, gritando, llorando, con las frases entrecortadas con las que se va desnudando en su deriva hacia la muerte. Si en La voz humana la protagonista mantiene la conexión con la realidad, pese al efecto turbador de las pastillas y a su angustia extrema, en La espera, la mujer abandonada pierde la razón en la tormentosa búsqueda del amor que la traicionó, hasta encontrar su cuerpo muerto. Su discurso confuso, entrecortado y delirante evoca ya un estado patológico, con ráfagas de locura y la emergencia de estados del consciente y del subconsciente en sintonía con las tendencias científicas, intelectuales y artísticas de la Viena de Sigmund Freud y Josef Breuer, tan cercanos a Arnold Schoenberg.– ÓA

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