Oviedo cuenta la historia de un 'Rey que rabió'

La maestra Virginia Martínez y la 'regista' Bárbara Lluch comandan estas funciones del Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo

29 / 03 / 2022 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 3 min

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La producción de Bárbara Lluch de 'El rey que rabió'

Festival de Teatro Lírico Español
Chapí: EL REY QUE RABIÓ
07, 09_04 (Teatro Campoamor)

El Rey: Jorge Rodríguez-Norton. Rosa: Sofía Esparza. María: María José Suárez. El General: David Menéndez. Jeremías: José Manuel Zapata. El Almirante: Manuel de Diego. El Intendente: Igor Peral. El Gobernador: Abraham García. El Capitán: Alberto Frías. Juan: Sandro Cordero. El Alcalde: Carlos Mesa. El Paje: Janeth Zúñiga. El Corneta: Roca Suárez. Aldeana: Mireia Martínez. Aldeano: Javier Gallardo. Titiritero: Jofre Carabén. Orquesta Oviedo Filarmonía. Coro Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo (Dirección: José Manuel San Emeterio). Dirección musical: Virginia Martínez. Dirección de escena: Bárbara Lluch.

 

La maestra Virginia Martínez y la regista Bárbara Lluch comandan estas funciones de El rey que rabió, título cómico que este mes levanta el telón del Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo.

Si, de repente, cree haber visto al rey Felipe VI vestido de pastor en la plaza de su localidad, mientras el pueblo, amotinado, pide la rebaja de los impuestos culpando al Gobierno de todo lo malo que sucede, puede que el monarca haya decidido tratar de reducir, a base de zarzuela (el género musical, no el palacio), la distancia que separa a los dirigentes de la ciudadanía. En este caso la realidad iría casi 131 años por detrás de la trama que cuenta El rey que rabió, título con música de Ruperto Chapí que, este mes, programa el Festival de Teatro Lírico Español de Oviedo.

Seguramente la situación hipotética nunca llegue a producirse, pero los soberanos de esta zarzuela, el tenor Jorge Rodríguez-Norton y la soprano Sofía Esparza, ya reinan en la capital del Principado. Sus rostros, caracterizados según los personajes del Rey y Rosa, la sobrina del alcalde, cubren buena parte de los soportes publicitarios que muestran la programación mensual del Campoamor. Frente al monarca protagonista, en esta nueva entrega del festival son las mujeres quienes tienen mando en plaza tanto en la dirección musical, con la maestra Virginia Martínez en el podio, como en el apartado escénico, a cargo de Bárbara Lluch. Esta producción de El rey que rabió, que ella creó para el madrileño Teatro de La Zarzuela, será su tercer título consecutivo en el festival ovetense, tras dirigir la recuperación de la revista The Land of Joy y reponer la producción de Los gavilanes firmada por Mario Gas.

Virginia Martínez: "Chapí explota el texto con una gran maestría, combinando los momentos cómicos de la historia con otros de mayor lirismo y expresión"

La comicidad de esta zarzuela no solo reside en las situaciones recogidas en el texto, sino también en la música. Una veta que el maestro Chapí explota, en opinión de Virginia Martínez, “con una gran maestría, combinando los momentos cómicos de la historia con otros de mayor lirismo y expresión”. Del “cuarteto de las carcajadas” del primer acto al archifamoso Coro de Doctores del tercero. A través de la instrumentación y del material melódico, el compositor “une lo que pasa en el escenario con el foso, dándole a la música el carácter que nos transmiten los personajes”, explica la directora. “Creo que el público va a disfrutar muchísimo de esta maravillosa producción”, asevera. Por el momento, esta creación de estética de cuento es una de las seleccionadas para competir en los Premios Max 2022, en la categoría de Mejor Espectáculo Musical o Lírico.

A juicio de la maestra, que el verano de 2009 ya dirigió siete funciones de La del manojo de rosas en Oviedo, para que la zarzuela afronte con garantías la progresiva renovación generacional del público “es necesario que el género no se quede atrás y se vaya adaptando a los tiempos presentes, cosa que, sinceramente, está pasando”. Todo, sobre la base de la educación, “desde donde podamos enseñar y transmitir el amor por la zarzuela”, así como “generar el interés y la necesidad de preservar uno de nuestros grandes tesoros”. Mientras ese futuro se convierte en presente, en estas funciones “el público sonreirá y yo sonreiré”, vaticina la maestra, “cuidaremos hasta el último detalle”. Larga vida al Rey. -ÓA