'Orphée' en Madrid, o el peso social de la TV

El Teatro Real inaugura la temporada con esta ópera de cámara compuesta por Philip Glass, que interpreta el mito de Orfeo

16 / 09 / 2022 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 4 min

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orphée-operaactual-teatroreal Propuesta escenográfica de Emanuele Sinisi para 'Orphée', de Philip Glass, en la producción que dirige Rafael R. Villalobos © Teatro Real / Emanuele Sinisi

Madrid

Teatro Real
Philip Glass: ORPHÉE
21, 22, 23, 24, 25_09 (Teatros del Canal)

La Princesa: María Rey-Joly / Isabella Gaudí. Eurídice: Sylvia Schwartz / Natalia Labourdette. Heurtebise: Mikeldi Atxalandabaso / Juan Antonio Sanabria. Orfeo: Edward Nelson. Aglaonice: Karina Demurova. Cégeste: Pablo García-López / Emmanuel Faraldo. El reportero / Glazier: Emmanuel Faraldo / Pablo García-López. El poeta: Manuel Fuentes. El juez: David Sánchez. Orquesta Titular del Teatro Real (O. S. de Madrid). Coro del Teatro Real (Coro Intermezzo. Dirección: Andrés Máspero). Dirección musical: Jordi Francés. Dirección de escena: Rafael R. Villalobos.

 

El Teatro Real inaugura la temporada con esta ópera de cámara compuesta por Philip Glass, que revisita el mito de Orfeo y cuya dirección de escena firma el español Rafael R. Villalobos. La acción se sitúa en los años 1990, cuando se produce una auténtica democratización del uso del televisor en los hogares.

La primera vez que Rafael R. Villalobos vio una ópera tenía 10 años. Turandot se le quedó grabada y, aunque empezó los estudios de Arquitectura, Puccini ya le había inoculado el bendito veneno lírico y decidió aparcarlos. Ha paseado su talento por importantes “casas de ópera”, como él dice, y su carrera ha tomado casi velocidad de crucero. Sin ir más lejos, en la agenda a medio plazo tiene anotados cuatro teatros en España: el Real, la Zarzuela, el Maestranza y el Liceu. “Parece como si me estuviera retirando”, suelta con una risa contagiosa.

Rafael R. Villalobos se reconoce a sí mismo como “hijo de la crisis, lo que ha sido una ayuda para mí en estos tiempos tan complicados en que nos movemos"

En Madrid inaugurará la temporada del Teatro Real con cinco funciones de la ópera de cámara Orphée de Philip Glass que se representarán en los Teatros del Canal desde el 21 al 25 de septiembre. “Nunca pensé que me pudieran pasar tantas cosas”, dice casi con inocencia. Define su trayectoria con una palabra: “coherente”, concepto que le parece mucho más importante, según cuenta a ÓPERA ACTUAL, “que el hecho de que mi trayectoria sea más o menos larga, porque no sé lo que me queda por delante”. Se reconoce a sí mismo como “hijo de la crisis, lo que ha sido una ayuda para mí en estos tiempos tan complicados en que nos movemos. Empecé en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (Resad) en 2008, justo el año de la caída de Lehman Brothers y pertenezco a una generación marcada por tiempos difíciles y convulsos a los que nos hemos tenido que adaptar. Llevamos la resiliencia bajo la piel y en nuestro ADN. A mí, desde luego, me ha marcado como creador y creo que ha hecho que determinadas casas de ópera se hayan fijado en mi trabajo”, reflexiona.

El boom de la TV por cable

Villalobos, sevillano de cuna, ha trabajado en el Villamarta de Jerez y en La Monnaie-De Munt de Bruselas: “Ambos me merecen el mismo respeto”, subraya, aunque es en el Maestranza, que la tierra tira, donde siente algo especial. Desde que cumplió los diez años quiso dedicarse a la escena; sin embargo, fue un vídeo de La Calisto, de Cavalli, en un montaje del gran Herbert Wernicke, cuando comprendió lo que significaba todo ese mundo de la lírica, afinado unas veces y otras, no tanto. Y es lo que ha llevado a cada uno de sus montajes.

Rafael R. Villalobos durante un ensayo en el Teatro de La Maestranza

Para el Orphée de Real ha trabajado con la película de Jean Cocteau y con el texto original del escritor, escrito a finales de los años 20 del pasado siglo, que más tarde llevaría al cine: “He tratado de ahondar tanto en el filme como en los escritos que dejó para que la puesta en escena fuera acorde con el momento en que se viera en escena. A mí lo que me interesa es la realidad de los años 90, década en que Philip Glass escribió la música, un momento muy interesante para la Historia de la Humanidad y para el desarrollo cognitivo. Hablamos de dos mundos, dos realidades y de la voluntad del protagonista de trascender. En esos años prácticamente todos los hogares tienen una televisión y surge una realidad nueva, la de la fama a través de personajes que parece que trascienden, pero que, en el fondo, son seres vacíos. El fenómeno propiciaría la aparición de cientos de canales y crearía ese mundo paralelo de realidad al otro lado de la pantalla lleno de nuevos mitos y falsas inmortalidades, a la vez que transformaba la sociedad en cada vez más pasiva y teleadicta. Me parece fundamental trabajar sobre la partitura y esta la encuentro bastante noventera y neoyorquina”, explica.

'Tristan und Isolde, en la piel

La escenografía es para Villalobos un personaje más de sus propuestas, “que tiene que entrar en el juego, que evoluciona y que refleja parámetros musicales”, asegura. Detrás de este montaje hay un importante trabajo de preparación física y de calentamiento. Con el paso de los años cuenta que ha aprendido a tener más confianza en él y “en la magia del ensayo, a la que estoy totalmente abierto. Antes llegaba a trabajar con las ideas más preconcebidas, ahora ya me conozco más y me parece muy valiosa la relación con los intérpretes”. Lleva tatuadas unas frases de Tristan und Isolde, ópera que adora pero que no se atrevería a montar por una razón sencilla: “Me parece tan magnífica que no estar a su altura me aterra. Representa un género en sí misma”. Una Traviata sí, o como ya exhibió en Bruselas, una Tosca. De hecho, el director de La Monnaie-De Munt, Peter de Caluwe, le dijo hace ya tiempo que sería un brillante director de repertorio. Por pedir, pediría hacer Strauss o Gluck, compositores con los que se siente cómodo. “La pregunta que me hacen los directores es qué puedo aportar”, confiesa.

© La Monnaie-De Munt / Karl FOSTER

Detalle del montaje de 'Tosca' del 'regista' Rafael R. Villalobos

Peter Sellars ha sido y es un referente. Empezó aborreciéndole y hoy es su guía: “Su carrera posee una coherencia brutal en su desarrollo. Lo mismo que Gerard Mortier, para él la obra es heredera de la tragedia y es algo que he aprendido de ambos, que la tragedia forma parte del ejercicio político”.

Ve al público alejado de la ópera y no solo al más joven: “Existe un cambio de paradigma en el consumo cultural. El público prefiere quedarse en casa enganchado a sus series y eso afecta a todas las edades. Somos responsables de esta desconexión y es necesario un trabajo de mediación. Nos hace falta acercarnos al espectador, preguntarle qué quiere y romper barreras. Los museos lo han hecho muy bien y los teatros tenemos que hacer lo mismo, porque somos centros de creación contemporánea”.– ÓA