Ópera solidaria desde los balcones

Cantantes líricos de todo el país cantan desde sus ventanas para homenajear al personal sanitario y levantar el ánimo de los vecinos

17 / 03 / 2020 - Aniol COSTA-PAU - Tiempo de lectura: 4 min

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Antoni Lliteres canta cada día a sus vecinos de Palma © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Marc Sala organiza conciertos con los jóvenes músicos de su comunidad de vecinos © Antoni BOFILL

En momentos de extrema dificultad como el de la emergencia sanitaria causada por el Covid-19 con la población confinada en sus casas han surgido actos de lírica solidaria que ayudan a mantener viva la razón de ser del arte y la música: cada día, cantantes de ópera salen a sus balcones para agradecer con su voz el trabajo del personal sanitario y paliar el desánimo de sus vecinos.

Días antes de que la crisis del coronavirus paralizara España, llegaban a través de las redes sociales vídeos desde Italia de conciertos improvisados en los balcones de cantantes de ópera y de músicos y artistas de todos los estilos que con su música intentaban ayudar a la población confinada en sus casas. Ahora, pocos días después, la situación se repite en España y son muchos los intérpretes profesionales y amateurs que comparten su talento con los vecinos.

Begoña Alberdi le canta al personal sanitario

En el mundo de la ópera, uno de los vídeos más virales de los últimos días es el de la soprano barcelonesa Begoña Alberdi, que emocionó a los vecinos de un patio interior de una manzana del Ensanche de Barcelona. La cantante explica a ÓA que todo comenzó por una decisión absolutamente espontánea y sincera: “Salimos con mi marido el primer día de los aplausos para reconocer el trabajo del personal sanitario y la situación fue tan emocionante que sentí la necesidad de cantar”. Así pues, sin saber el alcance que tendría su iniciativa, Alberdi se dispuso a cantar el aria “Oh, mio babbino caro” dePuccini, a cappella y sin calentar.

La respuesta de los vecinos fue impresionante y desde los balcones le aplaudían y pedían “¡Mañana más!”. Los vídeos espontáneos rápidamente se viralizaron por las redes y los usuarios intentaban adivinar quién era la cantante, ya que la oscuridad de la noche no permitía identificar el origen de la voz. Alberdi, sorprendida de la repercusión, tuvo que aclarar su identidad: “Mis amigos, que reconocían mi voz, me escribían preguntando si era yo”.

Estos emotivos momentos suponen un leve alivio en unos días de extrema dificultad que castiga a la población y, en efecto, también a los músicos, que se han visto obligados a cancelar múltiples conciertos, funciones y recitales. Sin embargo, Begoña Alberdi reconoce que son decisiones necesarias. “Mis recitales caseros son también un intento de reivindicar y pedir que la gente se quede en casa”. Aun así, la soprano no ha interrumpido por completo su actividad profesional ya que, a partir de hoy martes 17 de marzo, empezará a dar clases por Skype a los alumnos de su escuela de canto. Además, pide a los jóvenes cantantes que sigan su iniciativa y que canten desde los balcones, ya que, apunta,  “aquí no hay competencia, cada uno canta para sus vecinos”. La creatividad humana es infinita y la tecnología ofrece posibilidades enormes, por lo que, concluye la soprano, “debemos conseguir que el confinamiento solamente sea físico y no mental”.

Marc Sala organiza conciertos comunitarios en Sant Cugat del Vallès

Cerca de Barcelona, el tenor Marc Sala es el protagonista de una iniciativa parecida en una comunidad de vecinos de Sant Cugat del Vallès. Sala escuchaba ensayar algunos vecinos de su bloque e ideó un grupo de WhatsApp para que todos prepararan un pequeño concierto para la comunidad. Sala es el único músico profesional, pero explica que no quería cantar solo: “Pretendía involucrar a los jóvenes y a las familias con niños pequeños”. El tenor cada día canta una aria y, después, se interpretan piezas conjuntas: “Por el chat cada uno propone una pieza por la mañana y así los otros pueden preparársela e interpretarla conjuntamente”, explica el tenor, que cuelga sus actuaciones diarias a su perfil de Instagram.

A nivel personal, Sala reconoce que la pandemia ha supuesta una debacle económica enorme para el sector, «ya que los músicos somos autónomos y solo cobramos por función; muchas veces nos pagan en el momento del espectáculo y no recibimos nada por todas las horas de ensayo realizadas en vano”. Además, lamenta que los conciertos cancelados difícilmente podrán recuperarse, porque es muy difícil organizar algo en medio de esta situación: “Posponer los compromisos es un eufemismo para cancelarlos”, corrobora. Marc Sala, que también es presidente de AprÒpera, una associación de Sant Cugat que pretende acercar la ópera a todo el mundo, suele ofrecer conferencias sobre ópera y ya se plantea como adaptarlas para ofrecerlas de manera online y así no perder el contacto con los amantes de la lírica.

Antoni Lliteres, la rutina de los recitales por la ventana

“Hace una semana, cuando veía vídeos de cantantes de ópera en espontáneos conciertos en Italia no podía creerme que la situación fuera tan dramática; y ahora que la realidad es la misma aquí, siento la necesidad de hacer lo mismo”, explica a ÓA el tenor Antoni Lliteres, residente en Palma. El intérprete acaba de participar en las funciones de La Traviata de Sabadell y del ciclo Òpera a Catalunya y afronta con escepticismo los nuevos compromisos que tiene programados, como son Macbeth, también de Sabadell, y La tabernera del pueblo en Madrid.

En su caso, la recepción del vecindario ha sido igualmente excelente y Lliteres se muestra impresionado, ya que, afirma, “tenemos el prejuicio de que la música clásica solo interesa a una minoría de la población”. En cambio, los vecinos del barrio mallorquín en el que vive se muestran entusiasmados por escuchar diariamente arias de ópera, canciones o romanzas.

En esta misma línea se expresan Marc Sala y Begoña Alberdi. El tenor aclara que “esta situación traumática nos ofrece la posibilidad de acercar la ópera a todos los públicos y hacer partícipes a los jóvenes y niños”, mientras que la soprano apunta que la mayoría de sus vecinos «no han ido nunca al Liceu, desconocían la ópera y ahora todos tienen ganas de ir”, afirma satisfecha.

Lliteres vive en una zona rodeada de edificios altos y esto provoca que sus actuaciones sean vistas por centenares de personas, contando además con una reverberación magnífica, situación que no es tan diferente a la de cantar para la audiencia de un teatro o un auditorio. Por eso, el tenor afronta esta circunstancia con absoluta profesionalidad y como un reto para seguir ensayando: “Interpretar cada día una pieza de repertorio me obliga a tener una disciplina horaria, seguir concentrado en mi trabajo y, además, hacer un servicio a la comunidad”. El recital, retransmitido por Facebook Live y posteriormente subido a su canal de YouTube, empieza cada día a las 19:00h; luego los vecinos ponen música en unos altavoces y a las 20:00h comienzan los aplausos.

Bilbao, Sevilla o Alcoy repiten la iniciativa

Otros cantantes que repiten esta iniciativa son, por ejemplo, Martín Barcelona, miembro del coro de ABAO Bilbao Opera, que desde su balcón en una calle principal de Bilbao intenta alegrar a los vecinos. O la joven soprano Tania Bou, que comparte su talento con el vecindario en Alcoy. O el miembro de la revista, el tenor Óscar Martos, que cada noche canta desde su ventana en la Plaza Pilatos de Sevilla acompañado al piano desde un balcón cercano por su vecina María García profesora de la Universidad de Comillas. A nivel internacional, la iniciativa se repite también por todo el mundo y una de las cantantes de más renombre que canta para sus vecinos es la soprano lírica austríaca Anna Prohaska, que comparte sus vídeos en su página de Facebook. Estos son solo algunos de los ejemplos que están triunfando en las redes, pero existen muchísimos más artistas que comparten cada día su talento para animar a la población siendo fieles a la función solidaria y rehabilitadora de la música y la ópera, algo absolutamente necesario para afrontar la situación que actualmente está viviendo la sociedad.– ÓA