Ópera sin Fronteras comenzó su primer proyecto en Madagascar

El equipo creativo y técnico de la ONG organizó en junio varios talleres en la isla a partir de los cuales se creará la primera ópera malgache

03 / 07 / 2023 - ÓPERA ACTUAL - Tiempo de lectura: 5 min

Miembros de Ópera sin Fronteras con varios de sus anfitriones en Madagascar Miembros de Ópera sin Fronteras con varios de sus anfitriones en Madagascar © OSF

La ópera es un arte integrador que la joven organización no gubernamental Ópera sin Fronteras concibe además como un instrumento de transformación social. La ONG, presidida por el director de escena Paco Azorín, tiene como objetivo acercar el género «a todos aquellos colectivos que tradicionalmente han sido excluidos de él». Pero la entidad no solo busca nuevos públicos: quiere «situar en el centro de la creación a los grupos más desfavorecidos y ayudarles así a solucionar sus conflictos». Ópera sin Fronteras ha iniciado su andadura con un primer proyecto ambicioso, Madagasikara, que culminará con la creación y representación de la primera ópera en la historia de Madagascar.

Los primeros pasos de la iniciativa Madagasikara se dieron en el mes de junio. Un equipo creativo y técnico de Ópera sin Fronteras, proyecto que lidera el director de escena Paco Azorín, se desplazó a la ciudad de Toliara situada al suroeste de Madagascar y a unos 650 km de la capital, Antananarivo, para organizar unos talleres en los que participaron los más de 600 jóvenes de entre 6 y 20 años que forman parte del Centro de Acogida Socioeducativa y Musical (Casem) construido por la Fundación Agua de Coco, colaboradora del proyecto.

Dichos talleres de teatro, música y danza no sólo sirvieron para la selección de los participantes en la iniciativa Madagasikara –integrantes de la orquesta, del coro, solistas, bailarines, etc.–, sino también para conocer la realidad de los jóvenes. Esa indagación sirvió para «recabar la información necesaria para llevar a cabo la creación de la ópera, en la que se creará una historia acorde a la realidad de la comunidad participante y atendiendo a sus problemáticas sociales».

Tras esta primera fase, finalizada hace unos pocos días y documentada en la página web de la asociación, se inicia una segunda de composición y escritura de la ópera. La pieza tendrá como fundamento lo aprendido sobre la sociedad malgache y utilizará elementos propios de su cultura, como el fumba gasy, la tradición oral de contar historias. La intención de Ópera sin Fronteras es volver a Toliara en la primavera del próximo año para iniciar un periodo de un mes de ensayos.

Estos se desarrollarán de manera paralela al proceso de creación de todos los elementos necesarios para poder llevar a cabo la representación en colaboración con artesanos locales. A continuación se estrenará la obra y se realizará una gira de 15 días por diversas poblaciones de la isla. La ONG también busca financiación para lograr que el nuevo título llegue a Europa. La aspiración de Ópera sin Fronteras es que durante la temporada 2024-25 se pueda exhibir el resultado del proyecto en nuestro continente «sin que pierda su esencia ni su calidad».

La ONG no sólo busca popularizar la ópera en Madagascar. Con Madagasikara se pretende dar voz y protagonismo a los más jóvenes en una sociedad, la malgache, gerontocrática, además de favorecer su desarrollo social, psico-emocional y cognitivo, favorecer su aprendizaje y proyectarse en el futuro. La idea, en definitiva, es ayudarse de «la enseñanza musical, y de la ópera en concreto, como vehículo del desarrollo personal y colectivo de los y las jóvenes».

Este es el primer gran proyecto de la nueva asociación Ópera sin Fronteras, pero sus integrantes ya tienen experiencias en iniciativas similares en las que se ha abierto el género a la participación de diversos colectivos. Así, en 2019, varios miembros de la ONG, con su presidente Paco Azorín al frente, ya tomaron parte en el montaje del Samson y Dalila participativo en el que colaboraron Plena Inclusión Extremadura, la Orquesta Sinfónica de Extremadura y el Coro de cámara de Extremadura o, en 2020, con la experiencia El monstruo en el laberinto de Jonathan Dove de la mano del Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Una de las primeras acciones de Ópera sin Fronteras fueron unos talleres de teatro y música que giraron en torno a La Odisea de Homero con la participación de jóvenes refugiados ucranianos y estudiantes de artes escénicas de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Madrid.– ÓA

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