'Ópera: pasión, poder y política', un viaje operístico en ocho actos

Caixaforum Barcelona presenta hasta el 26 de enero una exposición que explora la relación entre las óperas y las ciudades que las estrenaron

20 / 09 / 2019 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 5 min.

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La exposición 'Ópera. Pasión, poder y política' se exhibe en CaixaForum Barcelona

Ocho ciudades, ocho compositores, ocho óperas. De la Venecia de Monteverdi al Leningrado de Shostákovich, pasando por el Londres de Händel, la Viena de Mozart, el Milán de Verdi, el París que recibió a Wagner, la Barcelona de Albéniz y el Dresde que acogió las óperas de Richard Strauss. La exposición Ópera: pasión, poder y política recorre hasta el 26 de enero en Caixaforum Barcelona 400 años de historia de la ópera explorando la relación entre las óperas, las ciudades que las estrenaron y su entorno social y político.

La exposición Ópera: Pasión, poder y política se estructura en ocho actos y un epílogo reúne cerca de 300 objetos, procedentes en su mayoría del Victoria and Albert Museum de Londres, junto a préstamos internacionales de más de 30 instituciones, que incluyen una selección de instrumentos de música antigua, pinturas, dibujos y bocetos, grabados y planos arquitectónicos de ciudades, bustos de compositores y cantantes, elementos escenográficos originales, vestuario, libretos, fotografías y partituras manuscritas.

Las ciudades y las óperas que se exploran son: Venecia y L’incoronazione di Poppea (1642) de Claudio Monteverdi; Londres y Rinaldo (1711) de Friedrich Händel; Viena y Le nozze di Figaro (1786) de Wolfgang Amadeus Mozart; Milán y Nabucco (1842) de Giuseppe Verdi; París y Tannhäuser (1861) de Richard Wagner en su versión revisada; Barcelona y  Pepita Jiménez (1896) de Isaac Albéniz; Dresde y Salome (1905) de Richard Strauss; y San Petersburgo y Lady Macbeth de Mtsensk (1934) de Dmitri Shostakóvich.

La exposición 'Ópera. Pasión, poder y política' se exhibe en CaixaForum Barcelona

Concebida por el Victoria and Albert Museum con la colaboración del la Royal Opera House de Londres para inaugurar en 2017 la Sainsbury Gallery, su nueva sala de exposiciones temporales del museo, la muestra está producida por La Caixa. Para su exhibición en España (en Caixaforum Madrid se presentó la pasada primavera) se ha añadido un ámbito dedicado a Barcelona y la ópera Pepita Jiménez estrenada en 1896 en el Gran Teatre del Liceu, que ha colaborado en su inclusión en el marco de la celebración del 20º aniversario de la reinauguración del coliseo lírico barcelonés.

La exposición se recorre cronológicamente con unos auriculares, que ilustran musicalmente cada uno de los apartados a través de una tecnología pionera que van cambiado las músicas siguiendo el ritmo de cada visitante.

El recorrido empieza en la Venecia de mitad del siglo XVII con la ópera de Monteverdi L’incoronazione di Poppea estrenada en 1642, año en el que la ciudad acogió la primera representación pública de una ópera, espectáculo hasta entonces reservado a la corte. De Venecia la exposición salta a Londres, donde en 1711 Händel estrenó una de las primeras óperas cantadas allí en italiano, Rinaldo, un éxito absoluto en buen aparte porque el reparto contó con dos famosos castrati del momento, Nicolò Grimaldi y Valentino Urbani. Vestuario de la época ilustra este segundo acto. Con Mozart y Le nozze di Figaro se entra en el clasicismo para introducir al visitante en la Viena ilustrada de 1786, fecha del estreno de la ópera. Aquí se exhibe el certificado de matrimonio del compositor y el piano que Mozart tocó en su viaje a Praga.

Con el norte de Italia en manos austriacas, en 1842 se estrenó en la Scala de Milán Nabucco de Verdi, un éxito sin precedentes que conectó con el pueblo italiano en pleno Resorgimento y catapultó la carrera internacional del compositor, del que la exposición muestra la partitura original de la ópera.  De Milán, la exposición salta al París de 1861, año del estreno de la versión revisada de Tannhäuser de Richard Wagner, quien había intentado infructuosamente en diversas ocasiones presentar su obra en la capital francesa sin éxito. Un salto forzado en el discurso de la exposición, pero que su comisaria, Kate Bailey, conservadora del Departamento de Teatro y Artes Escénicas del Victoria and Albert Museum, justifica para introducir en el relato la que por entonces era la capital cultural de Europa y un punto de referencia operística mundial.

La Barcelona modernista y wagneriana de finales del siglo XIX tenía su templo operístico en el Gran Teatro del Liceu, que en 1896 acogió el estreno de Pepita Jiménez de Albéniz, cuyo piano preside el espacio de este acto, ilustrado con cuadros de Ramon Casas -entre ellos una copia del original perteneciente a la colección del Círculo del Liceo- y carteles de la Exposición Universal de 1888, que junto con la burguesía y la bonanza económica impulsaron la modernización de la capital catalana.

© Fundació Gala-Salvador Dalí / Salvador DALÍ

Diseño de vestuario de Salvador Dalí para la producción de 'Salome' dirigida por Peter Brook en 1949 en el Royal Opera House de Londres.

Aunque nunca vivió en Dresde ni ocupó ningún cargo en su teatro de ópera, Richard Strauss mantuvo durante más de 60 años una estrecha relación con la capital sajona y su coliseo lírico, donde estrenó más de la mitad de sus óperas, entre ellas Salome, que se presentó en 1905 en medio del escándalo y que protagoniza el penúltimo acto de la exposición, que exhibe diseños de vestuario que Dalí y Versace hicieron para este título.

La muestra se cierra con 'Lady Macbeth de Mtsensk' de Dmitri Shostakóvich, estrenada en la soviética Leningrado y censurada dos años después por Stalin

La muestra se cierra en 1934 con Lady Macbeth de Mtsensk de Dmitri Shostakóvich, estrenada en la soviética Leningrado, actual San Petersburgo, y censurada dos años después por Stalin, quien vio en las artes un medio para promover la política y la ideología del Estado. Shostakóvich no volvió a componer ninguna otra ópera. En este último acto se puede ver un documental que ensalza al compositor filmado antes de que cayera en desgracia.

Un epílogo completa la exposición con imágenes de estrenos de óperas de los siglos XX i XXI, desde propuestas radicales como Mittwoch aus Licht de Karlheinz Stockhausen a compositores operísticos de éxito como Philip Glass, quien con su Einstein on the Beach empezó en 1976 a atraer a un nuevo público a la ópera.

La exposición Ópera: Pasión, poder y política se complementa con un ciclo de conferencias, del 30 de septiembre al 28 de octubre, a cargo del crítico musical, colaborador de ÓPERA ACTUAL y profesor de la Universidad Ramon Llull y de la Universidad de Barcelona Jaume Radigales; y un ciclo de cine musical, del 6 de octubre al 24 de noviembre, con proyecciones de las óperas L’incoronazione di Poppea, Le nozze di Figaro, Nabucco y Tannhäuser.ÓA