Muere el tenor italiano Giuseppe Giacomini a los 80 años

Fue uno de los grandes tenores de la segunda mitad del siglo XX y su amplio repertorio abarcada del 'bel canto' y Verdi al 'verismo' y Puccini

28 / 07 / 2021 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 3 min

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Giuseppe Giacomini Giuseppe Giacomini

El tenor italiano Giuseppe Giacomini ha muerto este miércoles en la población de Veggiano, en el Veneto, donde había nacido hace 80 años. Verdadero tenor lírico-spinto, poseía una potente voz de timbre oscuro y resonante con facilidad para los graves, que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el tenor italiano dramático por excelencia. Su repertorio era extraordinariamente amplio y abarcaba de los títulos del bel canto y Verdi al verismo y Puccini, sin olvidar óperas de autores contemporáneos.

Giuseppe Giacomini fue uno de los grandes tenores de la segunda mitad del siglo XX, aunque su fama quedó ensombrecida por algunos de los más brillantes y mediáticos colegas de su generación. Cantó profesionalmente desde mitad de la década de los sesenta hasta el año 2000, en que aparentemente se retiró, pero siguió ofreciendo esporádicamente recitales y conciertos. El 4 de abril de 2017, el Carnegie Hall de Nueva York acogió una gala lírica en su honor con motivo del 50º aniversario de su debut en la que participaron Nancy Fabiola Herrera, Alessandra Marc, Dongwon Shin, Natasha Novitskaia, Grigory Soloviov, Eglise Guttierez, Fanyong Du, Isaachah Savage, Sherrill Milnes, Marilyn Horne, Marilyn Zschau, Neil Shicoff y Barry Tucker.

Giuseppe Giacomini nació el 7 de septiembre de 1940 y tras ganar diversos concursos de canto en Italia debutó a los 26 años en Vercelli, en el Piamonte, como Pinkerton en Madama Butterfly. Siguió cantando en Italia hasta que el 1970 obtuvo su primer contrato internacional para interpretar el personaje de Des Grieux de Manon Lescaut en Berlín, al que siguieron contratos en Lisboa (Il Tabarro, 1971), Barcelona (Tosca, 1972), Viena (Tosca, 1973) y Bayerische Staastoper (Tosca, 1973). Debutó en la Scala cantando La forza del destino en 1974, el mismo año que hizo su debut en América interpretando el rol de Pinkerton en el Teatro Colón de Buenos Aires, teatro al que regresó varios años más.

Su debut en Estados Unidos tuvo lugar en 1975 en Connecticut cantando el personaje de Ramerrez en La fanciulla del west y al año siguiente se presentó el Met de Nueva York con el rol de Don Álvaro de La forza del destino, al que siguieron Macduff de Macbeth, Mario Cavaradossi de Tosca, Canio de Pagliacci, Pinkerton de Madama Butterfly, Manrico de Il Trovatore, Don Carlo, Don Álvaro de La forza del destino, Macduff de Macbeth y Radamès de Aida que cantó entre 1976 y 1988 en un total de 87 representaciones en las que compartió escenario con Leontyne Price, Renata Scotto, Tatiana Troyanos, Martina Arroyo y Ghena Dimitrova, entre otros grandes cantantes.

Giuseppe Giacomini cantó regularmente en los principales teatros líricos de Europa, América y Asia, incluida su participación como Radamès en una histórica representación de Aida en las pirámides de Giza en 1987, hasta el anunció su retirada del mundo de la ópera coincidiendo con el inicio del siglo XXI.

Giuseppe Giacomini y Martina Arroyo en una función de 'Aida' en el Met de Nueva York el 11 de octubre de 1986

Entre sus grabaciones destaca Tosca con Riccado Muti (Philips), Norma con James Levine (Sony), Manon Lescaut con Angelo Campori (RCA), Il Tabarro con Bruno Bartoletti (Decca), Cavalleria Rusticana con Semyon Bychkov (Philips), La forza del destino con Levine en vídeo y DVD (Deutsche Grammophon), Otello en directo con Alain Lombard, I Pagliacci en DVD (Kicco Music) y sus recitales con arias religiosas y canciones (Phoenix Classics) y arias de ópera (Bongiovanni).

La sobreintendente y directora artística del Festival Arena di Verona, Cecilia Gasdia, ha comunicado esta tarde el fallecimiento del tenor. «Giuseppe Giacomini fue una de las voces más extraordinarias que he escuchado en vivo, y también fue una extraordinaria persona», ha señalado Gasdia. «Después de haberlo admirado cuando empezaba mi carrera, pude cantar con él en muchas veladas operísticas memorables. Quiero recordarlo como un amigo cariñoso, por su sentido de la responsabilidad antes de salir a escena, como si cada función  fuera la primera. Apenas empezaba a cantar conquistaba al público con su voz única, pero en su corazón cultivó la humildad de los grandes artistas».