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Muere Bob Wilson, piedra angular del teatro contemporáneo
Su debut operístico en 1976 con ‘Einstein on the Beach’ revolucionó las puestas en escena en el mundo de la lírica
Arquitecto, escultor, performer, diseñador, director de teatro y ópera, escenógrafo, iluminador, dramaturgo. Robert Wilson, artista de espíritu renacentista, innovador de las puestas en escena y figura esencial del teatro contemporáneo, ha muerto hoy jueves 31 de julio en Nueva York a los 83 años a causa de una grave enfermedad que le fue diagnosticada hace poco y que ha acabado con su vida, según un comunicado hecho público por el laboratorio de artes y humanidades The Watermill Centre, que él mismo fundó, y que ha confirmado Chris Green, albacea de su patrimonio y presidente de la Fundación de las Artes Robert Wilson. Su debut en 1976 como director en el mundo de la lírica con Einstein on the Beach de Philip Glass constituyó un revulsivo en las puestas en escena en el mundo de la ópera.
El juego de luces y sombras, el silencio suspendido, la construcción del espacio y la dilatación del tiempo en escena, la palabra descompuesta y recompuesta como una partitura para realzar su significado. La firma de las puestas en escena de Bob Wilson era inconfundible. Con su idea de trascender las convenciones teatrales inspirándose en otras artes y culturas agitó el mundo teatral. A menudo decía que le interesaban menos los diálogos y el arco narrativo de una obra que la interacción de la luz, el espacio y el movimiento, y que incluso cuando veía la televisión, apagaba el sonido.
Bob Wilson está considerado el máximo exponente del Theater of Images, una corriente teatral experimental surgida en la década de 1960 que fusionaba danza, teatro, artes visuales, música y toda la imaginería de la cultura pop y el entretenimiento, así como técnicas no occidentales. Al principio de su carrera estableció un método de trabajar en el que las nuevas obras no comenzaban con las líneas de texto, sino con detalladas imágenes visuales, que dibujaba o describía en un cuaderno que llevaba consigo. Incluso dirigiendo a Shakespeare hacía que sus actores distorsionaran el ritmo del diálogo para sugerir nuevos significados.
Robert Wilson en 1975
«Lo que me interesa del teatro es que reúne todas las artes», declaró Wilson en una entrevista. “Es arquitectura, pintura, luz, poesía, danza, música y filosofía. Todas las artes se encuentran en lo que llamamos teatro. En el sentido latino de la palabra, el teatro antiguo era opus, que significaba todo incluido. Mis primeras obras se llamaban óperas mudas. Y, en cierto sentido, eran ópera en el sentido latino de la palabra, ya que eran obras que lo abarcaban todo”.
En su primera incursión en el mundo de la lírica y su primera colaboración con Philip Glass, Einstein on the Beach (1976), aunque la obra dura cinco horas, no hay diálogos, el texto que se canta son secuencias de conteo, notas de solfeo, la letra de un tema pop y fragmentos de poesía y prosa de Christopher Knowles, Samuel M. Johnson y Lucinda Childs. Al público, libre de salir y entrar durante la función, se le presentan ideas sobre Einstein por inferencia y metáfora, en lugar de hacerlo de forma directa. La obra, que fue percibida como una provocación, fue descrita cuando se estrenó como un aburrimiento, sin embargo, actualmente Einstein on the Beach se ha convertido en un clásico y es, sin duda, la obra más difundida del catálogo de Wilson. Se ha grabado en tres ocasiones y se repone a menudo.
Wilson y Glass volvieron a colaborar en 1984 en The Civil Wars: A Tree Is Best Measured When It Is Down, una ópera río que debido a problemas de financiación, nunca llegó a completarse. Ambos trabajaron juntos en dos óperas más: White Raven y Monsters of Grace, ambas de 1998. Y en 2022, realizó H-100 Seconds to Midnight, una obra inspirada en el físico Stephen Hawking, con texto de Etel Adnan y música de Philip Glass y Dickie Landry.
A partir de Einstein on the Beach, Bob Wilson también empezó a dirigir títulos del repertorio operístico en los principales coliseos líricos del mundo siempre con unas puestas en escena enigmáticas, alejadas del naturalismo, llenas de simbolismo y misterio, estáticas, solemnes e inspiradas por el teatro oriental. Entre sus producciones se incluyen Salome (Scala de Milán, 1987), Parsifal (Staatsoper Hamburgo, 1991), La flauta mágica (Opéra de Paris, 1991), Lohengrin (Operhaus Zúrich, 1991), Madama Butterfly (Opéra de París, 1993), El castillo de Barba Azul y Erwartung (Festival de Salzburgo, 1995), Pelléas et Mélisande (Festival de Salzburgo, 1997), Orfeo ed Euridice (Opéra de París, 1999), El anillo del Nibelungo (Operhaus Zúrich, 2000-2002), Aida (Monnaie de Bruselas, 2002), Osud de Leos Janácek (Opéra de Praga, 2002), La mujer sin sombra (Opéra de Paris, 2003), Alceste de Gluck (Monnaie de Bruselas, 2004), La pasión según San Juan de Bach (Opéra de Paris, 2007), Faust de Gounod (Opera de Varsovia, 2008), Der Freischütz (Festival de Baden-Baden, 2009), Katya Kabanova (Ópera de Praga, 2010), Norma (Opernaus de Zúrich, 2011), Macbeth (Teatro Municipal de São Paulo / Teatro Comulane de Bolonia, 2012), la trilogía de Monteverdi L’Orfeo (2009), Il Ritorno d’Ulisse in Patria (2011) y L’incoronazione di Poppea (2014) en la Scala de Milán y la Opéra de Paris, La Traviata (Landestheater Linz, 2015), Il trovatore (Festival Verdi de Parma, 2018), Turandot (Teatro Real de Madrid, 2018), Otello (Festival de Badem Badem, 2019) y El Mesías de Händel (Mozartwoche Salzburg, 2020), entre otras.
© Mozartwoche / Lucie JANSCH 'El Mesías' de Händel en la versión de Bob Wilson
Robert (Bob) Wilson nació en Waco, Texas (Estados Unidos) el 4 de octubre de 1941. Hijo de un abogado y una ama de casa, su tartamudez infantil le llevó a estudiar danza con la esperanza de que desarrollara la confianza en sí mismo. Su maestra, Byrd Hoffman, se dio cuenta de que el problema del niño era que intentaba hablar demasiado rápido y sus palabras se solapaban. Le enseñó a hablar más despacio y a enfocar sus procesos de pensamiento, que le ayudaron a superar su problema, y años más tarde utilizó los patrones vacilantes y la repetición de su tartamudez infantil como un elemento en su obra.
Estudió administración de empresas en la Universidad de Texas, en Austin, en 1959, estudios que abandonó en 1962. Al año siguiente se mudó a Brooklyn y estudió arquitectura y diseño de interiores en el Instituto Pratt, donde se licenció en Bellas Artes en 1965. Mientras estudiaba en Pratt, diseñó marionetas para Motel, la última obra de la trilogía satírica America Hurrah de Jean-Claude van Itallie, que se representó en el Pocket Theater de Nueva York y en el Royal Court Theater de Londres.
Presentó diversas obras experimentales y mientras escribía sus primeras obras, impartía clases de actuación y movimiento. En 1971 colaboró con Raymond Andrews, un adolescente sordomudo al que había adoptado, en Deafman Glance, que Wilson ha descrito como una “ópera muda”. Para entonces, ya había despertado el interés con El rey de España (1969) una obra sin argumento de tres horas que fue vista por Harvey Lichtenstein, director de la Academia de Música de Brooklyn, quien le encargó La vida y la obra de Sigmund Freud (1969). A partir de ese momento empezó a dirigir obras de otros autores.
Bob Wilson deja como legado el The Watermill Centre, un laboratorio interdisciplinario para las artes y las humanidades en Nueva York, donde desde principios de la década de 1990 ha impartido talleres para estudiantes y profesionales creativos de todo el mundo en el Programa Internacional de Artes de Verano. The Watermill Centre ofrece residencias, conferencias, representaciones y programas educativos durante todo el año.- ÓA





