Muere a los 77 años James Levine, histórico director musical del Met durante cuatro décadas

El director situó al coliseo neoyorquino entre los grandes teatros líricos del mundo y su brillante carrera musical quedó finalmente empaña por la acusación de abusos sexuales

17 / 03 / 2021 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 6 min

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James Levine James Levine © Michael LUTCH

James Levine, histórico director musical del Met de Nueva York, murió el pasado 9 de marzo en Palm Springs (California) a los 77 años por causas naturales, según ha confirmado hoy su médico, Len Horovitz, a la agencia AFP tras la noticia del óbito publicada por el The New York Times. Levine, que asumió la dirección musical del coliseo lírico neoyorquino en 1975 y la dirección artística entre 1986 y 2004, situó al Met entre los grandes teatros de ópera del mundo, una brillante carrera musical que se vio empañada en 2017 cuando fue acusado de abusos sexuales y despedido del teatro en 2018.

James Levine debutó en el Met el 5 de junio de 1971 dirigiendo Tosca con un reparto encabezado por Grace Bumbry y Franco Corelli, y en 1973 se convirtió en el  principal director invitado de la compañía. Dos años después fue nombrado director musical, cargo que Levine asumió en un momento en el que el prestigio del Met estaba en horas bajas. Durante sus cuatro décadas al frente de la compañía, de la que entre 1986 y 2004 también fue director artístico, moldeó el sonido de la orquesta y la reputación de la institución, convirtiendo al coliseo neoyorquino en uno de los grandes teatros de ópera del mundo.

«Ningún artista en los 137 años de historia del Met ha tenido un impacto tan profundo como James Levine», ha dicho el director general del coliseo lírico neoyorquino, Peter Gelb, en un comunicado. «Elevó los estándares musicales del teatro a nuevas y mayores cotas».

En 1998, Levine formó el Met Chamber Ensemble, un conjunto de cámara con el que interpretó ambiciosos programas que incluían estrenos de obras, como Distances of Sleep, del estadounidense Elliott Carter, que había encargado el Carnegie Hall.

© Metropolitan Opera House

James Levine en 1971, año en el que debutó en el Met de Nueva York dirigiendo Tosca

Considerado uno de los mejores directores de ópera de su generación, James Levine dirigió más de 2.500 funciones de 85 óperas diferentes en el coliseo neoyorquino, desde su debut hasta su última función, en la que dirigió el Requiem de Verdi, el 2 de diciembre de 2017. Esa misma noche, el teatro hizo público un comunicado que decía: «Suspendemos nuestra relación con James Levine a la espera de una investigación tras múltiples denuncias de conducta sexual inapropiada por su parte que tuvieron lugar entre las décadas de 1960 y 1980, incluyendo la primera parte de su carrera como director musical del Met. Levine no participará en ninguna actividad del Met, incluidas la funciones programadas esta temporada».

El Met de Nueva York despidió formalmente a James Levine el 12 de marzo de 2018

La suspensión temporal se convirtió en definitiva cuando tres meses después el Met informó que había encontrado «evidencias creíbles de que Levine había abusado y acosado sexualmente artistas vulnerables en los inicios de sus carreras». El teatro lo despidió formalmente el 12 de marzo de 2018. El director negó las acusaciones y demandó a la compañía por incumplimiento de contrato y difamación. El Met le acusó de haber dañado la reputación de la institución. La pugna terminó en julio de 2019 con un acuerdo cuyos detalles jamás se dieron a conocer públicamente.

Antes de ser definitivamente despedido, Levine había renunciado en 2016 al cargo de director musical tras una década con problemas de salud que empezaron en 2006, cuando sufrió una caída en el escenario de la Orquesta Sinfónica de Boston que le provocó una lesión en el hombro y tuvo que pasar por el quirófano. También sufrió una hernia discal y tuvieron que extirparle un riñón a causa de un tumor maligno que se le detectó, además de otras dolencias que requirieron quirófano.

© Thomas BARTILLA

James Levine, en un concierto con la Staatskapelle Berlin el 31 de octubre de 2017

Ante los continuos problemas de salud -los últimos años dirigía en silla de ruedas motorizada- optó por dejar finalmente la dirección musical del Met en la temporada 2015-2016. El coliseo neoyorquino le nombró entonces director honorario, cargo del que fue despojado en marzo de 2018. Ese mismo año, el canadiense Yanick Nézet-Séguin le sustituyó como dirección musical de la Metropolitan Opera House.

Pese a que su nombre quedó empañado al final de su carrera, el legado musical de James Levine al frente de la institución neoyorquina es extraordinario. Su labor con la orquesta y los cantantes elevó año tras año los estándares de la institución hasta convertirla en la primera compañía de ópera de Estados Unidos. Amplió el repertorio y consiguió fantásticas críticas de sus actuaciones, así como el favor incondicional de los cantantes, a los que mimaba sobre el escenario con sus acompañamientos musicales desde el foso del Met.

© Clemens KALISCHER

James Levine, a la izquierda, a los 13 años, junto a Van Cliburn, en la edición de 1956 del Marlboro Music School and Festival

James Levine nació el 23 de junio de 1943 en Cincinnati, Ohio, Estados Unidos. Hijo del director de orquesta Lawrence Levine y de la actriz teatral Helen Goldstein, empezó a estudiar piano a los 4 años y a los 10, en 1953, hizo su debut como niño prodigio con la Orquesta de Cincinnati en Ohio interpretando el Concierto Nº 2 para piano y orquesta de Mendelssohn. Levine se embarcó en su carrera como director de orquesta, tras estudiar en la Juilliard School de Nueva York, cuando en 1965 George Szell le invitó a convertirse en director asistente de la Orquesta de Cleveland, donde permaneció hasta 1970 y en la cual aprendió en profundidad los mecanismos de una orquesta. Allí creó una orquesta con estudiantes del Instituto de Música de Cleveland.

Sus primeros pasos como director de ópera tuvieron lugar en Cleveland y en el Festival de Música de Aspen; en Europa hizo su debut dirigiendo en 1970 una producción de Aida en la Welsh National Opera.

Además de director musical del Met, Levine fue el director musical del Festival de Ravinia de 1973 a 1993. En 1999 fue nombrado director de la Orquesta Filarmónica de Múnich, cargo que ocupó hasta 2004, año en el que se convirtió en director musical de la Sinfónica de Boston hasta 2011.

Dirigió durante siete años consecutivos en el Festival de Bayreuth, de 1982 a 1998, y una nueva producción de El anillo del nibelungo en 1994. Y era invitado a dirigir de forma habitual la Filarmónica de Berlín y la Filarmónica de Viena.

Simultáneo su carrera como director de orquesta con la de pianista en recitales solo o con otros intérpretes, como Evgeny Kissin, y en especial como pianista acompañante de cantantes, entre los que se incluían las sopranos Jessye Norman y Kathleen Battle.

Su legado discográfico es abundante y la crítica ha alabado sus registros de óperas de Mozart, Verdi y Wagner, así como sus grabaciones de las sinfonías de Brahms y Mahler. En total, ganó 10 premios Grammy, el primero de los cuales, en 1982, lo obtuvo por su registro de las sinfonías de Gustav Mahler con la Orquesta Sinfónica de Chicago.

Tras ser despido del Met, en marzo de 2018, prácticamente todas las puertas del mundo de la música se cerraron para James Levine, que ya no volvió a dirigir. Tenía previsto reaparecer el pasado enero en Florencia con el Réquiem alemán de Brahms los días 17 y 21, pero los conciertos fueron cancelados a causa de la pandemia de la Covid-19.– ÓA