'Marie', o imaginar a 'Wozzeck' en el siglo XXI

El Teatro Real de Madrid propone en el Teatro de La Abadía el estreno absoluto de la ópera de Germán Alonso

03 / 01 / 2021 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 4 min

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Marie Rafael Villalobos (director de escena), Lola Blasco (autora del libreto) y Germán Alonso (compositor y director musical) © Teatro Real / Javier DEL REAL
Marie Concepto escenográfico de 'Marie' según Emanuele Sinisi para la producción de Rafael R. Villalobos © Teatro Real / Emanuele SINISI
Marie La soprano Nicola Beller Carbone (Marie) y el contratenor Xavier Sabata (Woyzeck) en uno de los ensayos © Teatro Real / Javier DEL REAL

Teatro Real
Germán ALONSO: MARIE
Estreno Absoluto
09, 10, 12, 13, 15, 16_01 (Teatro de La Abadía)

Woyzeck: Xavier Sábata / Jordi Domènech. Diferentes sombras de Marie: Nicola Beller Carbone / Valentina Coladonato. Ensemble Proyecto Ocnos. Dirección musical: Germán Alonso. Dirección de escena: Rafael R. Villalobos.

El Teatro Real arranca este 2021 nada menos que con un estreno absoluto, el de la ópera Marie, con partitura de Germán Alonso (1984) y libreto de Lola Blasco, obra que defenderán las voces de Xavier Sábata y Nicola Beller Carbone. Esta nueva creación ha podido ser realizada gracias a la Beca Leonardo para Investigadores y Creadores Culturales 2018 de la Fundación BBVA.

El coliseo madrileño inaugura el año con las últimas funciones del Don Giovanni de Claus Guth en el cartel y con el estreno absoluto, dentro de su temporada pero en el escenario del Teatro de La Abadía, de esta ópera Alonso contando con el conjunto sevillano especializado en música contemporánea Proyecto Ocnos –integrado en esta ocasión por un orgánico compuesto por clarinete(s), guitarra, acordeón, flauta y saxofón, más electrónica–, que pondrá música a este teatro musical inspirado en Marie, personaje grabado en la piel del melómano gracias a Wozzeck, de Alban Berg, de la que aquí se promete una particularísima deconstrucción. «Marie plantea la tragedia de la mujer contemporánea», dicen sus responsables, una mujer que se dará a conocer a partir de los testimonios que se ofrecen de ella en una obra «en la que la superposición de planos hace que la realidad se diluya», según comenta el compositor.

ÓA: ¿Cuándo empieza a gestarse un proyecto como este?

Germán ALONSO: La autora intelectual es Lola Blasco, la libretista. Ella tenía la idea inicial de hacer una obra de teatro inspirada en el icónico personaje de Woy­zeck. Pero al entrar en contacto con el director de escena Rafael R. Villalobos, llegaron ambos a la conclusión de que era un proyecto que requería música.

ÓA: Es entonces cuando llega a sus manos…

G. A.: Sí porque Rafael había asistido al estreno en Sevilla de mi ópera The Sins of the Cities of the Plain, que interpretó Niño de Elche. Y allí tuvo claro, según me comentó, que mi música era la que mejor podía encajar en el trabajo que ya entonces se estaba gestando en torno al personaje de Marie.

ÓA: ¿Se está en el terreno de la ópera, entendiéndola bajo sus propias convenciones, o del teatro musical en general?

G. A.: Es una tragedia musical con partes cantadas, episodios dramáticos y fragmentos de música incidental. Así que teatro musical creo que, como etiqueta, es más certera.

ÓA: En su anterior título la obra fue moldeándose en los ensayos y, prácticamente, la partitura no se cerró hasta el estreno. ¿Es similar en el caso de Marie?

G. A: Sí y no. El grueso de la obra ya está escrita y acabada. Pero también queremos que vaya creciendo conforme avancen los ensayos, y es ahí donde probamos las ideas y vemos si la obra pide más música. Como también contamos con el componente electrónico, este nos permite jugar más o menos con el.

ÓA: The Sins of the Cities… resultó ser un trabajo muy radical en su concepción sonora, con una estética híbrida deudora de la saturación francesa pero también de géneros populares como el metal y el rock. ¿Sigue en parecido momento estético?

G. A.: No estoy muy lejano a aquella obra y, por tanto, no se pueden esperar grandes cambios en mi música. En todo caso, a nivel estético, el hecho de contar ahora con cantantes líricos sí que supone una ruptura con respecto a lo que hicimos con Niño de Elche. Ese es el punto más disruptivo. En el apartado vocal el margen de experimentación es menor pero, por contra, el nivel de complejidad de la escritura es considerablemente mayor.

ÓA: La obra se relaciona con el texto icónico de Georg Büchner. ¿Cómo lo hace, en cambio, con la ópera que aquel relato inspiró la hoy fundamental Wozzeck, de Alban Berg?

G. A.: Wozzeck es una ópera que respeto muchísimo, pero cuya influencia no me ha supuesto ningún tipo de limitación a la hora de enfrentarme a mi propia creación. Sí que hay relación, por ejemplo, con cierto uso del Sprech­gesang, concebido sin ningún ánimo imitativo.

ÓA: ¿Qué referentes creativos tiene al componer?

G. A.: Desde luego siempre está ahí Fausto Romitelli y su obra An Index of Metals, que es la partitura en la que pienso cuando imagino música vocal. Pero por cuestiones de temática en esta obra hay también guiños al Salvatore Sciarrino de Luci mie traditrici, una ópera que me parece fascinante.

ÓA: ¿Qué le fascina tanto de ese sonido impuro, característico de las obras de autores como Franck Bedrossian y Raphaël Cendo, entre otros?

G. A.: Siempre he tenido una gran atracción por los sonidos complejos que escapan de un etiquetado sencillo. Y desde luego, reconozco de forma clara la influencia de los compositores que cita en algunas obras que escribí en el pasado. A día de hoy mantengo esa predilección por el sonido impuro y las sonoridades híbridas, por el carácter monstruoso de unos sonidos que no pertenecen a ningún mundo concreto y que basculan entre la música de vanguardia, el rock, el free jazz y el metal.– ÓA