Los pescadores de Bizet recalan en el Campoamor

'Les pêcheurs de perles' despide este mes el accidentado, exitoso y empoderado curso lírico de la Ópera de Oviedo

19 / 01 / 2021 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 3 min

Print Friendly, PDF & Email
Pêcheurs Una escena del montaje de Yosho Oida de 'Los pescadores de perlas' que despide el curso de la Ópera de Oviedo © Opéra Comique / Pierre GROSBOIS
Pêcheurs Una escena del montaje de Yosho Oida de 'Los pescadores de perlas' que despide el curso de la Ópera de Oviedo © Opéra Comique / Pierre GROSBOIS
Pêcheurs Una escena del montaje de Yosho Oida de 'Los pescadores de perlas' que despide el curso de la Ópera de Oviedo © Opéra Comique / Pierre GROSBOIS

Ópera de Oviedo
Bizet: LES PÊCHEURS DE PERLES
25, 28, 31_01, 03, 05, 06_02 (Teatro Campoamor)

Leila: Ekaterina Bakanova / Larissa Alice Wissel. Nadir: Celso Albelo / Luis Gomes. Zurga: Borja Quiza / George von Bergen. Nourabad: Felipe Bou / David Lagares. Orquesta Oviedo Sinfonía. Coro de la Ópera de Oviedo (Dirección: Esteban Urzelai). Dirección: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Yoshi Oida.

 

La Ópera de Oviedo cierra su temporada número 73ª llevando a escena el título de Bizet y con el anhelo de ser una de las pocas casas de ópera en completar todas las funciones programadas en este complicado ciclo lírico 2020-2021 que pasará a la historia.

En el tifón cultural causado por la pandemia del coronavirus, el barco de la Ópera de Oviedo llega al destino final de su 73.ª temporada: la idílica aldea de Los pescadores de perlas. La primera ópera de Bizet, ausente desde hace tiempo del escenario del Teatro Campoamor, regresa con la marejada de esta crisis sanitaria dirigida por José Miguel Pérez-Sierra y un primer reparto compuesto por Celso Albelo, Ekaterina Bakanova y Borja Quiza para cerrar un ciclo lírico de infarto, en el que tuvo que posponer hasta en tres ocasiones Madama Butterfly y reprogramarla alternándose con Fidelio el pasado diciembre.

El triángulo amoroso entre la sacerdotisa Leïla (Bakanova) y sus pretendientes, Nadir (Albelo) y Zurga (Quiza), centra la acción musical y teatral de un título dispuesto a envolver al espectador en una atmósfera exótica, casi onírica. Un trance musical y estético reforzado por la producción elegida para las funciones previstas por la Ópera de Oviedo. Una propuesta dirigida por Yoshi Oida y original de la Opéra Comique de París, en coproducción con la Opéra National de Bordeaux y la Opéra Royal de Wallonie.

"Tom Schenk y Fabrice Kebour convierten el escenario en una playa o un intenso mar azul, como salido del pincel y la paleta de un maestro impresionista"

De fuerte inspiración pictórica, Tom Schenk y Fabrice Kebour convierten el escenario en una playa o un intenso mar azul, como salido del pincel y la paleta de un maestro impresionista. Es el vestuario que firma Richard Hudson el que sitúa a estos Pescadores de perlas en el Ceilán –hoy Sri Lanka– que pudieron conocer los viajeros europeos de finales del siglo XIX. Como en los meses previos desde la apertura de su temporada el pasado septiembre, la Ópera de Oviedo ha programado cinco funciones con el primer reparto, para afrontar las intensas restricciones de aforo, sumando además el Viernes de ópera con un segundo cast y entradas a más bajo precio.

La ópera de Bizet, llena de vida y precursora del verismo en el tránsito musical hacia el siglo XX, nació asociada a una nueva forma de hacer teatro. Un cambio en el punto de vista en el que los dramas líricos situaron de nuevo en primer término los conflictos vitales de los protagonistas, dejando atrás las escenas de multitudes. Una curiosa coincidencia en estos tiempos de distancia social.

© Joan TOMÀS

Celso Albelo

Con dirección musical del maestro José Miguel Pérez-Sierra, que estará al frente de la orquesta Oviedo Filarmonía, estos Pescadores ovetenses buscarán un cierto retorno a las esencias de la obra. No solo en las conocidas danzas religiosas del primer acto o el famoso Choeur dansé del tercero, de absoluto protagonismo para el Coro de la Ópera de Oviedo que dirige Esteban Urzelai, sino en las arias y cavatinas. Pasajes de gran dificultad como «Je crois entendre encore», en la que la solvencia técnica y la implicación dramática «tienen que ir de la mano», explica Celso Albelo, que interpreta al pescador Nadir en esta producción. «Se me hace complicado entender no solo este personaje, sino cualquier otro, acometiendo estas dos cuestiones por separado», afirma el tenor, Premio ÓPERA ACTUAL en el año 2008. En los momentos de «especial dificultad», o en los que es necesaria una mayor delicadeza, «uno trabaja para hacer de ello un aliado expresivo», asevera. Nadir es, tanto en grabación como sobre el escenario, uno de los personajes que más satisfacciones ha dado al artista canario, discípulo de Carlo Bergonzi.

© Esther CHAMOSO

Borja Quiza

Como ocurre en el Don Carlo verdiano, el dúo de amistad entre el tenor y el barítono «Au fond du temple saint» es otro de los momentos álgidos que el aficionado espera en cada función. Nadir y Zurga son dos de los vértices de esta historia, y el barítono gallego Borja Quiza será en el Campoamor el jefe de los pescadores y rival de Nadir por el favor de la sacerdotisa Leïla, a la que pondrá voz la soprano rusa Ekaterina Bakanova. Para Quiza, galardonado por ÓPERA ACTUAL en 2009 y que se enfrentará a este rol por cuarta vez, Zurga «es, probablemente, uno de los personajes más difíciles que he cantado en mi carrera». «Es un rol dramático para el que hay que tener un centro sonoro y una buena línea de canto, muy flexible, pero además exige tener muy bien resuelto el pasaje y los agudos», explica. El barítono apela a «la resiliencia» para tratar de superar un momento especialmente difícil para todas las profesiones del universo cultural y que, en su caso, vino asociado a la pérdida de su abuelo, «una persona muy importante para mí», debido al coronavirus. «Se agradece la valentía de los teatros y las entidades que no cancelan», destaca Quiza, «porque los artistas necesitamos seguir trabajando y seguir pagando nuestras facturas».

El streaming, apunta, «está muy bien como alternativa de emergencia, pero no es comparable en absoluto a una experiencia teatral en vivo». Esa que Oviedo se ha resistido a perder, y que este mes puede convertirla en una de las pocas casas de ópera en completar su temporada.– ÓA