Lavapiés recupera a su barberillo

Vuelve a La Zarzuela este ‘Barberillo’ de 2019 en la refinada visión de Alfredo Sanzol, con José Miguel Pérez-Sierra a la batuta

09 / 06 / 2022 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 3 min

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barberillo El exitoso 'Barberillo' con Borja Quiza y Cristina Faus © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
barberillo Quiza, acompañado por Faus y María Miró © Festival de Teatro Lírico Español / Alfonso SUÁREZ
Pérez-Sierra / operaactual.com José Miguel Pérez-Sierra en el Festival Rossini in Wildbad (Alemania) © Rossini in Wildbad / Roxana VLAD

Madrid

Teatro de La Zarzuela
Barbieri: EL BARBERILLO DE LAVAPIÉS
15, 16, 17, 18, 19, 22, 23, 24, 25, 26_06

Lamparilla: Borja Quija / David Ollar. Paloma: Cristina Faus / Carol García. Marquesita del Bierzo: María Miró / Cristina Toledo. Don Luis: Javier Tomé / Francisco Corujo. Don Juan: Gerardo Bullón. Don Pedro: Abel García. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela (Dirección: Antonio Fauró). Dirección musical: José Miguel Pérez-Sierra. Dirección de escena: Alfredo Sanzol.

 

¿Para qué arreglar lo que no está estropeado? Vuelve a La Zarzuela este Barberillo de 2019 que tantos elogios acaparó, y lo hace con un equipo artístico similar y pocos cambios respecto del reparto original. La visión refinada de Alfredo Sanzol, con José Miguel Pérez-Sierra a la batuta, paseará luces y colores sugerentes por el escenario para arropar a uno de los más inspirados hitos del género.

Con el paso del tiempo, uno de los aspectos más alabados de las obras maestras es su contemporaneidad, ya sea literal o metafórica. Un ejemplo sería esa Traviata de Verdi que iba a levantar el telón en un primer momento sin distancia temporal entre el público y lo que acontecía en escena. Con El barberillo de Lavapiés ocurre que parte de su genialidad radica en su capacidad para alojar varias especies de contemporaneidad. Aunque la acción no transcurra en el estricto presente, la pluma de Luis Mariano de Larra sabe situar anclas a lo largo de toda la obra (la Calle de la Paloma, la Plaza de Herradores, la Cárcel de Villa) que funcionan como activadores del imaginario sentimental del oyente.

Por otro lado, el trasunto argumental se ajusta a cualquier época, sin necesidad de tratar solo grandes conflictos universales que sean, por naturaleza, intemporales. Para permitir respirar a la inspiración compartida de Barbieri y Larra, Alfredo Sanzol construyó en 2019 una liturgia visual que funcionaba sobre la base de una iluminación evocadora, espacios abstractos y un maravilloso vestuario que de colorista parecía incandescente. Se recupera para esta temporada esta visión funcional, que se sostiene gracias a la concreción de algunos objetos (abanicos, zancos) y la confianza en la materia musical y teatral.

José Miguel Pérez-Sierra: “Esta es una de las mejores zarzuelas de la historia, con música tal vez más cerca de Verdi que de Rossini, pero con un carácter justamente al contrario”

Como en aquella ocasión, el director musical del espectáculo será el español José Miguel Pérez-Sierra, quien se muestra encantado de volver a dirigir lo que define como “una de las mejores zarzuelas de la historia, una partitura poliédrica, chisposa, brillante, con música tal vez más cerca de Verdi que de Rossini, pero con un carácter justamente al contrario. Barbieri es un músico perfectamente enclavado en la música de su tiempo”, explica a ÓPERA ACTUAL. “Eso sucede con la pequeña superioridad intelectual que le da ser parte de su tiempo, no como la zarzuela del siglo XX, que es música maravillosa pero un tanto anacrónica. La música es mitad italiana (herencia materna, podría decirse) y mitad madrileña (legado paterno). Podríamos resumir que Lamparilla en Madrid es como Fígaro en Sevilla”.
El maestro madrileño contemporiza una agenda internacional con su presencia en los principales coliseos de la lírica españoles desde hace varias temporadas. “En España tenemos el privilegio de tener el único genero popular del mundo que tratamos de dignificar al mismo nivel que el género más intelectual, que es la ópera”, comenta Pérez-Sierra. “Los artistas que cantan ópera y zarzuela suelen ser comunes a ambos géneros, y eso no pasa fuera. Yo trato de convertirme en especialista de lo que estoy haciendo y me obligo a la plena inmersión con la partitura y con el entorno estilístico de la obra. En realidad, en esta reposición solo me apetece competir conmigo mismo. No me obsesiona lo diferente o lo nuevo. Me obsesiona hacer las cosas bien”, concluye.– ÓA