'La Traviata' vuelve a Peralada

La obra maestra verdiana llega dirigida por Riccardo Frizza y en una nueva producción de Paco Azorín

01 / 08 / 2019 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 2 min

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Un momento del primer acto de 'La Traviata' en su estreno en el Festival de Peralada © Festival Castell de Peralada / Toti FERRER
Escena final de 'La Traviata' en su estreno en el Festival de Peralada © Festival Castell de Peralada / Toti FERRER
Ekaterina Bakanova y el Coro Intermezzo durante los ensayos © Festival Castell de Peralada / Toti FERRER
El 'regista' Paco Azorín, la soprano Ekaterina Bakanova, el tenor René Barbera y el director del Festival de Peralada, Oriol Aguilà © Festival Castell de Peralada
Ekaterina Bakanova y el Coro Intermezzo durante los ensayos © Festival Castell de Peralada / Toti FERRER
Paco Azorín firma la 'regia' de esta nueva 'Traviata' © Pedro CHAMIZO
Riccardo Frizza, especialista en el repertorio italiano, vuelve al podio de Peralada © Joan TOMÀS

Festival Castell de Peralada
Verdi LA TRAVIATA
05, 07_07

Violetta Valéry: Ekaterina Bakanova. Alfredo Germont: René Barbera. Giorgio Germont: Quinn Kelsey. Flora: Laura Vila. Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu. Coro Intermezzo (Dir.: José Luis Basso). Dirección: Riccardo Frizza. Dirección de escena: Paco Azorín.

En este regreso de La Traviata de Verdi a la programación del Festival Castell de Peralada (ver crítica en este enlace), el director de escena Paco Azorín propone una revisión del libreto enfocándolo en “un amor fuera de lugar y del momento” en el que se intenta “no juzgar a los personajes desde una óptica tradicional”, sino proponiendo una “lectura feminista bajo el lema sempre libera”, según apunta el regista.

© Giacomo ORLANDO

Ekaterina Bakanova, Violetta en Peralada

La Violetta de referencia del momento, Ekaterina Bakanova, será la protagonista de las dos funciones previstas este mes de agosto, junto al Alfredo Germont del tenor René Barbera y al Germont père del barítono Quinn Kelsey. Los solistas estarán acompañados por la Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu y por el Coro Intermezzo, todos bajo la dirección de Riccardo Frizza.

Para el director italiano, «La traviata es un título que quería debutar en La Fenice de Venecia, en el que Verdi la estrenó, y donde finalmente pude hacerla habiendo ya debutado Rigoletto, Aida, Ballo in maschera, Nabucco, Luisa Miller, Boccanegra, Otello, Don Carlo, Falstaff y hasta Masnadieri, Oberto, Attila, Giovanna d’Arco y el Requiem. Con toda esa experiencia hacerla en Venecia fue muy positivo porque su refinada orquestación le va muy bien a la acústica y a las dimensiones de La Fenice. Aspectos como estos hoy no se valoran tanto y son fundamentales».

Riccardo Frizza: "El hecho de que la protagonista sea una cortesana es importantísimo, porque con ella Verdi sube al escenario una compleja relación intrafamiliar, que es lo que le interesaba"

Frizza cree que de las tres óperas de la trilogía popular verdiana, «Traviata es la obra que más aporta, ya que en ella Verdi se atreve a proponer como protagonista a una prostituta; es muy importante cómo relaciona a Violetta con el padre de Alfredo, empoderándola. En la época del estreno, en Italia la familia era completamente patriarcal y el hombre más anciano de la familia tomaba las decisiones. Violetta se atreve a llevarle la contraria, a luchar por su amor, aunque al final ceda. El hecho de que se trate de una cortesana es importantísimo, porque Verdi sube al escenario una compleja relación intrafamiliar –como sucede en Rigoletto–, que es lo que le interesaba. La obra tiene páginas muy populares gracias a los grandes intérpretes que la han hecho suya, como Maria Callas, quien le dio un vuelco a la escenificación operística en la mítica puesta en escena de Visconti en La Scala, marcando un punto de no retorno, lo que implica un esfuerzo extra para la intérprete del papel protagonista: ser Violetta siempre es más difícil porque se ha de unir a la entrega vocal unas dotes de actriz que normalmente no se exigen en otros papeles. El público así lo ha determinado».

Para Paco Azorín, “el tema de la ópera no es el hedonismo, sino más bien la hipocresía y la mentira, pero la verdad siempre sale a la luz. Contra la mentira de Germont padre está la fuerza del sacrificio de Violetta”, sentencia.

Ha concebido su puesta en escena como intemporal, pero reconocible y sorprendente, plena de referentes cercanos, con un gran protagonismo de símbolos de fiesta, juego y placer, con imágenes visualmente muy potentes y de gran vuelo poético subrayado por una lectura de un mundo paralelo. Todos estos conceptos son los que Azorín y su equipo han definido para impregnar una propuesta que no dejará a nadie indiferente.– ÓA