La tragedia universal de Orfeo retumba en Valencia

El Palau de Les Arts propone la revisión de Gluck del mito griego, en una producción de Robert Carsen que aporta a la historia del amante de Eurídice una mirada realista

28 / 02 / 2024 - A. C.-P. - Tiempo de lectura: 3 min

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La producción de 'Orfeo ed Euridice' de Robert Carsen © Teatro dell'Opera / Fabrizio-SANSONI

Valencia

Palau de Les Arts

Gluck: ORFEO ED EURIDICE

MAR / 03, 05, 07 y 09

Orfeo: Carlo Vistoli. Euridice: Francesca Aspromonte. Amore: Elena Galitskaya. Orquestra de la Comunitat Valenciana. Cor de la Generalitat Valenciana (Dir.: Francesc Perales). Dirección musical: Gianluca Capuano. Dirección de escena: Robert Carsen.

 

La revisión del mito de Orfeo que escribió Gluck a mediados del siglo XVIII sube al escenario del Palau de Les Arts de la mano de la propuesta escénica del aclamado regista Robert Carsen, quien aporta a la bajada de los infiernos del amante de Eurídice un significado universal. Dan voz a la pareja protagonista el contratenor Carlo Vistoli y la soprano Francesca Aspromonte, bajo la batuta de Gianluca Capuano.

Tras llevar a Valencia la impactante producción de Elektra en enero de 2020 (ver crítica en este enlace), Robert Carsen vuelve a las tablas del Palau de Les Arts con otro de sus montajes más icónicos: su versión del Orfeo ed Euridice de Gluck, que se adentra en la fina frontera entre la vida y la muerte con un enfoque eminentemente realista. Darán vida a los mitológicos personajes dos jóvenes cantantes italianos de reconocida trayectoria en los estilos barroco y clásico, como son el contratenor Carlo Vistoli, que encarna a Orfeo, y la soprano Francesca Aspromonte, que presta su voz a Euridice, personaje que ya interpretó en el estreno de la producción en Viena. Completa el reparto Elena Galitskaya como Amore, mientras que el maestro Gianluca Capuano, director principal del conjunto Les Musiciens du Prince-Monaco que acompañó recientemente a Cecilia Bartoli en su primera actuación en Les Arts, dirigirá esta vez a la Orquestra de la Comunitat Valenciana.

En su propuesta, Carsen elimina toda referencia a la antigua Grecia, no para modernizar la ópera de Gluck de manera forzada, sino para poner en valor la universalidad de los mitos. Aquí, la historia de la bajada a los infiernos del protagonista simboliza uno de los momentos más angustiosos y dolorosos de la vida humana, como es la pérdida de un ser querido y el deseo imposible de hacer marcha atrás. La acción transcurre en un mismo decorado, que recrea las diferentes atmósferas a través de la iluminación y los elementos de la naturaleza, como la arena, flores o agua. Sobre el estreno de la producción en el Teatro dell’Opera de Roma, coproductor del espectáculo, Mauro Mariani, corresponsal de ÓPERA ACTUAL en la capital italiana, escribió: «El viaje de Orfeo al Hades ocurre solo en la imaginación del protagonista. No se trata de un viaje real y por ello los tres actos, representados sin pausa, transcurren en un escenario abstracto, un círculo de tierra negra en el que se abre un agujero que es la tumba de Euridice y el camino por el que Orfeo se comunica con el mundo de los muertos. Tan sencillo como emocionante, el espectáculo revelaba escena a escena el dolor de Orfeo y hacía pasar al espectador por una experiencia dolorosa e insoportable, como la de una tragedia griega. El final feliz, que obedece a las convenciones teatrales de la época, parecería hoy una conclusión insatisfactoria, pero Carsen consiguió hacerlo aceptable insinuando la idea de que Euridice no volvería realmente a la vida sino que lo haría solo en la imaginación de su amado».

Conocida como la obra que cambió el modo de hacer ópera durante el Clasicismo, Orfeo ed Euridice de Gluck, estrenada en 1762, cuando Mozart solo tenía 6 años, mantiene en su relato dramático el misterio original del mito antiguo, surgido como todos los mitos para explicar lo inexplicable, lo sublime. En pleno auge del racionalismo, la obra de del compositor alemán conserva intacto el poder inexplicable del amor en las acciones humanas y sostiene en sus versos la fuerza irracional del sentimiento, que elimina todo rastro de poder divino ante su presencia. Más cercano al hombre que anuncia el Romanticismo que al orden intelectual del Siglo de Las Luces, Orfeo, que tiene por único Dios a Amor, comete el error irreprochable de mirar atrás y firma su condena.– ÓA