'La selva sin amor', por Lope de Vega y seis jóvenes compositores, pero sin Piccinini

Un proyecto coordinado por José María Sánchez-Verdú convoca a seis compositores que ponen música a un libreto histórico

18 / 03 / 2021 - Ismael G. CABRAL - Tiempo de lectura: 3 min

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Selva Lope Un momento de los ensayos de 'La selva sin amor'
Selva Lope Un momento de los ensayos de 'La selva sin amor'
Sánchez Verdú El coordinador del proyecto, el compositor José María Sánchez-Verdú

Escuela Superior de Canto de Madrid

Sofía SAINZ, Axel, Daniel BLÁZQUEZ, Juan MONTERO, Albero SÁNCHEZ SANTOYO, David LIMA:

LA SELVA SIN AMOR

24, 25_03

Venus: Lucía Ayestarán / Pilar Cuadrado. Amor: Dennis A. Manzanares / Rosario González. Manzanares: Adrián Sáiz / Tomás Castro. Silvio: Pepe Hannan / Héctor Gutiérrez. Jacinto: María Luis Bringas y Alexandra Tkachenko. Filis: Violeta Siesto y Candelas Pañeda. Flora: Karla Guerra y Paula Passelari. Memoria: Marta Barbé / Sara Permuy y Sara Navacerrada. Voluntad: Pilar Cuadrado / Yasmín Forastiero. Entendimiento: Alexandra Zamfira y Sona Gogyan. Orquesta Sinfónica Mercadante. Dirección: Mariano Rivas. Dirección de escena: Raúl Arbeloa. Coordinación: José María Sánchez-Verdú.

 

La selva sin amor es una de tantas óperas perdidas del patrimonio lírico español. Se desconoce en qué momento se extravió la partitura de Filippo Piccinini que, a partir de un libreto original de Lope de Vega, se estrenó en el Alcázar de Madrid el 18 de diciembre de 1627. Actualmente la musicología como la considera la primera ópera española. La Escuela Superior de Canto de Madrid, en colaboración con el Seminario de Composición del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, reestrena el próximo 24 de marzo este título. Lo hace, evidentemente, con otra música, la escrita por seis jóvenes compositores: Sofía Sainz (prólogo, interludios I, II y III), Axel (escenas I y II), Daniel Blázquez (escenas II y VI), Juan Montero (escenas III y IV), Alberto Sánchez Santoyo (escena V) y David Lima (escena VII). Esta nueva versión de hora y media de duración de La selva sin amor contará con Mariano Rivas como director musical, Raúl Arbeloa al frente del apartado escénico y escenográfico y la coordinación musical de José María Sánchez-Verdú.

Sánchez-Verdú se siente especialmente orgulloso de que esta sea la primera vez que los alumnos de composición hacen una ópera

Media docena de compositores que configuran otros tantos acercamientos posibles a la creación musical. «No es un problema que las seis personalidades asomen más o menos claramente», afirma a ÓA Sánchez-Verdú. «Pero en ese sentido se han creado varios elementos musicales que confluyen en relación a determinados personajes, situaciones o ambientes. Y además una pieza del Cancionero de La Sablonara ha estado como palimpsesto en algunos momentos para los autores». Sánchez-Verdú, responsable de la organización y de la coordinación del proyecto, se siente especialmente orgulloso de que esta sea la primera vez que «se hace una ópera por parte de los alumnos de composición, sobre todo además pensando que cuentan con una orquesta, dos elencos con 20 cantantes en total, escena, iluminación y una dramaturgia exigente de 90 minutos. Nuestro proyecto pretende que los alumnos se acerquen de forma clara a formas escénicas, a propuestas interdisciplinares, al arte sonoro, aparte de la música vocal, instrumental y el uso de la tecnología. Sería el ideal de centro de creación para mí».

Una iniciativa como La selva sin amor no hunde sus raíces en el vacío, por eso el compositor andaluz tiene claro el hilo del que ha tirado para urdir una propuesta de tal envergadura. «Cuando quieres armar algo grande y homogéneo y con varios compositores este es un camino especial. Son proyectos complejos, pero por otro lado muy enriquecedores para todos. Mi primera ópera, Silence, fue un proyecto profesional (no académico) que dirigió Peter Mussbach en la Staastoper de Berlín y que unió, bajo un único libreto del escritor norteamericano Jonathan Safran Foer, a siete compositores diferentes. En aquella ocasión aprendí mucho. Pero en el terreno de lo académico proyectos cercanos ya los he vivido en centros en los que he estado varios años como profesor, por ejemplo en Hannover y en Dresde. Y también algo similar en el CSMA en Zaragoza, centro en el que estuve un buen número de años y que me pareció una proyecto europeo y público de primer nivel. Aquí en Madrid hemos tenido como nueve meses (!) para organizarlo, y en medio de una pandemia. Pero con el concurso y participación entusiasta de la Escuela Superior de Canto de Madrid, del director de escena Raúl Arbeloa, con el precioso teatro y foso, y una orquesta, hemos preparado algo verdaderamente enriquecedor para los alumnos participantes de los dos centros. Un verdadero lujo y creo que una experiencia inolvidable para todos ellos. Solo pensemos en cuántos compositores españoles han podido estrenar una ópera, sobre todo en España… Todo este proyecto, con todo su gigantesco trabajo, está dedicado a estos alumnos. ¿Por qué no vamos a ser en Madrid como en otras ciudades de Europa?».– ÓA