La Scala proyecta ampliar sus dependencias a las afueras de Milán

En la 'Magnifica fabbrica' se ubicarán los talleres y almacenes, así como un centro cultural, y está dirigido por FRPO Rodríguez y Oriol, WALK Architecture de Madrid y SD Partners de Milán

07 / 09 / 2022 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 3 min

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Magnifica Fabbrica / operaactual.com El intendente de La Scala, el embajador de Italia en España y la directora del Instituto Italiano de Cultura con el equipo de arquitectos del proyecto © Teatro alla Scala / Matteo ROVELLA
Magnifica Fabbrica / operaactual.com Imagen panorámica de la Magnifica Fabbrica © Teatro alla Scala
Magnifica Fabbrica / operaactual.com Dominique Meyer, el Embajador de Italia en España, Riccardo Guariglia, y la directora del Instituto Italiano de Cultura, Marialuisa Pappalardo © Teatro alla Scala / Matteo ROVELLA
Magnifica Fabbrica / operaactual.com Taller escenográfico de la Magnifica Fabbrica © Teatro alla Scala
Magnifica Fabbrica / operaactual.com Sala de ensayos de la Magnifica Fabbrica © Teatro alla Scala

La Scala abre su corazón a la arquitectura española. El intendente del coliseo lírico milanés, Dominique Meyer, presentó este mediodía, y por primera vez en Madrid, la temporada scaligera pero también los retos de futuro a los que se enfrenta el teatro italiano, como es su ampliación a través del proyecto Magnifica Fabbrica, cuyo objeto es el relanzamiento urbanístico de una zona degradada de la ciudad de Milán y que comenzaría a levantarse una vez concluida la torre Botta, que se acabaría en 2023, las nuevas dependencias del coliseo en Vía Verdi, a pasos de su sede histórica.

Imposible que fuera una presentación de temporada lírica al uso, por mucho que se tratara de La Scala, fundamentalmente porque la programación se dio a conocer meses atrás. Sin embargo, las fuerzas vivas del coliseo se habían trasladado a Madrid para hablar del presente, pero, sobre todo, del futuro del templo de la ópera. Quizá por eso, el intendente, Dominique Meyer, que hizo en la sede madrileña del Instituto Italiano de Cultura una pormenorizada explicación de óperas, ballets e iniciativas varias, dejó para el final la guinda de un sabroso pastel que conectará el teatro con el futuro.

Dominique Meyer: “No estoy a favor de atacar la cultura rusa, hay que respetarla. No quiero esconderme si leo a Pushkin”

El responsable de La Scala ha tirado de la experiencia adquirida en otros teatros en los que ha estado al frente. Incluso de sus experiencias cuando era un joven espectador con el dinero justo. Meyer habla con claridad meridiana y no se corta al decir en voz alta que los precios de la ópera no son para todos los bolsillos, que es cara o que en La Scala, como siempre se ha hecho, se va a seguir escuchando a los compositores rusos. El ejemplo es la apertura de temporada del curso, como siempre, el 7 de diciembre, día de San Ambrosio, con Boris Godunov, de Musorsgski: “Yo no estoy a favor de atacar la cultura rusa, hay que respetarla. No quiero esconderme si leo a Pushkin”, aseguró.

Por eso, como tenían programado hace dos años, pero la pandemia dio al traste con casi todo, abrirá la stagione 2022-23 con este título, con la versión original sin el añadido acto polaco. Y a partir de ahí desgranó los otros 13 títulos operísticos, nueve de ellos de compositores italianos y el resto de Alemania, Checoslovaquia, Francia, Rusia y Gran Bretaña. Salome, Vespri Siciliani, La Bohème, Lucia di Lammemoor, Andrea Chenier, Rusalka o el título napolitano Li zite ‘ngalera, de Leonardo Vinci (que se cantará en napolitano con subtítulos en italiano) conforman, entre otros, el grueso dedicado a la ópera. La danza crece y ya no camina de puntillas para demostrar que goza de envidiable salud y que el pasado se puede alternar perfectamente con el presente.

Un presente que ya es futuro y dentro de ese tiempo verbal conjugó los retos tecnológicos que afronta, tanto el tecnológico, como el ecológico o el de inclusión. Más mujeres en los puestos de dirección, lograr un equilibrio de género, dar oportunidades a los jóvenes que empiezan (“que no nos asustemos por no conocer el nombre de un director o de un cantante”, subraya), abrir las puertas con programas de formación y estar más cerca del público. Para ello no ha dudado en acometer la modernización del sistema informático o dotar al teatro de un servicio de streaming, en marcha a partir de diciembre “que será de pago y en el que no estará solamente nuestra web, sino también las más destacadas plataformas internacionales”, comentó.

A partir del próximo verano, ya en 2023, llegarán las tablets al patio de butacas, en 8 idiomas “porque el público que viene a Milán es cada vez más internacional. Mi intención es darle a La Scala todo aquello que he aprendido en otros teatros y que ha funcionado”. Como La Scala no puede situarse al margen del movimiento ecologista, “hemos empezado un plan verde hace un año con el objeto de tratar de ahorrar el 52 por cien del gasto energético y estamos reestructurando el sistema de climatización”. Los centenares de bombillas que iluminan el teatro son ya de led. El gasto excesivo de papel ha sido otro de sus objetivos: “Consumíamos 10 toneladas de papel y eso es un auténtico abuso que no podemos permitirnos”, lo mismo que poner en marcha un sistema de tratamiento de residuos, que ya es una realidad.

Con apellido español

Este enorme teatro es un cuerpo vivo: “Todo el personal está muy implicado en crear una Scala moderna. No soy ni Toscanini ni Muti, pero tengo un equipo que trabaja con gran entusiasmo”, dijo Meyer antes de dar paso a lo que será la príxoma “extensión scagliera, un corazón que va a hacer que el teatro lata aún con más fuerza, y que lleva la rúbrica de dos estudios de arquitectura españoles (FRPO Rodríguez y Oriol y Walk) y uno italiano (SD Partners). Se trata de un proyecto de una pequeña ciudad del teatro dentro de Milán, en el área de Rubattino, “que albergará talleres, salas de ensayo y almacenes donde descansarán los montajes y que va a cambiar la vida de La Scala y del barrio donde va a estar”, señaló Meyer.

Así, bajo el nombre de Magnifica Fabbrica se proyecta lo que será un nuevo centro productivo, una nueva ampliación de La Scala que se une a la Torre Botta que se está construyendo junto a la sede histórica del teatro que albergará las oficinas administrativas, las salas de ensayo de orquesta, coro y ballet y un amplio espacio para montar las escenografías. A La Scala del siglo XXI se unirá este moderno y ecológico complejo arquitectónico al acabarse la construcción que está hoy en marcha, dando vida a “este inmenso proyecto que no es sino un gran centro de producción que se levantará al este de la ciudad y que estará vinculado a la ampliación del Parque de la Lambretta, actualmente inmerso en un proceso de regeneración urbana”, explica Pablo Oriol, uno de los responsables del proyecto que ganó el concurso el pasado mes de mayo. “El corazón de la ciudad se va a abrir al público a través de estas instalaciones y permitirá que pueda ser visitado y que tanto los escenarios de producción como los espacios dedicados al ensayo puedan recorrerse”, añade el arquitecto español, quien incide en la importancia que dentro del proyecto tendrán tanto el agua como la vegetación “que serán los elementos que vinculen edificio y parque”, apostilla. Las viejas infraestructuras, como la Torre del agua, cobran una segunda vida: “Magnifica Fabbrica no es un museo. Nuestra aspiración es que se convierta en un concentrador de la actividad urbana”, cuenta Oriol, quien añade que, en definitiva, se trata de “disfrutar de todos los espacios de producción de La Scala, como una enorme sala destinada al almacenamiento de las escenografías utilizadas en las producciones de ópera”.

También se levantará un gran espacio destinado a ensayos que albergará a su vez tres salas que el público podrá visitar. La Magnifica Fabbrica será un ZEB (Zero Energy Building), producirá más energía de la que consumirá, con un sistema fotovoltaico de 3.600 kW en la cubierta traslúcida y un gigantesco sistema geotérmico de ciclo abierto, que contribuirá a la depuración de las aguas subterráneas. El objetivo es crear un lugar más racional y sostenible, donde las operaciones de producción, ensayo y almacenamiento de La Scala puedan combinarse en un diseño espacial muy preciso. Con inicio y final en la plaza, el Anello es un recorrido que llevará al visitante a descubrir el mundo mágico «detrás de escena»: más de 65.000 metros cuadrados de espacios de producción de decorados, sastrería, atrezo, camerinos, salas de ensayo, almacenes y depósitos. Estará abierta a quienes deseen ser testigos de la vida cultural y creativa que se esconde en este atractivo corazón de la lírica.– ÓA

Magnifica Fabbrica / operaactual.com El Palazzo di Cristallo, parte del nuevo complejo © Teatro alla Scala
Magnifica Fabbrica / operaactual.com La Torre dell'Aqcua, parte del nuevo complejo © Teatro alla Scala