Todo a punto para la revolución sevillana

El Maestranza despide el curso con 'Andrea Chénier' contando con las voces de Ainhoa Arteta, Alfred Kim y Juan Jesús Rodríguez

03 / 06 / 2019 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 2 min

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Ainhoa Arteta en su debut como Maddalena en la Ópera de Oviedo © Ópera de Oviedo
La producción de Alfonso Romero estrenada en Peralada recalará en el Maestranza sevillano © Ópera de Oviedo

Teatro de La Maestranza
Giordano: ANDREA CHÉNIER
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Andrea Chénier: Alfred Kim. Carlo Gérard: Juan Jesús Rodríguez. Maddalena di Coigny: Ainhoa Arteta. Bersi: Mireia Pintó. Condesa de Cogny / Vecchia Madelon: Marina Pinchuk. Roucher: Fernando Latorre. Fléville / Fouquier-Tinville: David Legarés. Mathieu: Alberto Arrabal. Abate / Incredibile Moisés Marín. Mayordomo / Dumas / Schmidt: Cristian Díaz. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro A. Amigos del Teatro de La Maestranza (Dir.: Íñigo Sampil). Dirección: Pedro Halffter. Dirección de escena: Alfonso Romero.

El relato que en su obra maestra, Andrea Chénier, realiza Umberto Giordano de la Revolución Francesa y de la corrupción que conllevó ese período tan luminoso como trágico, está indeleble hoy a 123 años de su estreno en La Scala de Milán.

Mad­dalena de Coigny es uno de los personajes fundamentales de toda soprano lírica. Para Ainhoa Arteta, que regresa a Sevilla interpretándola, es uno de sus papeles favoritos, según explica a ÓPERA ACTUAL

Giordano, uno de los padres del verismo operístico, traduce en esta partitura genial –puro teatro musical– momentos fundamentales de la historia de Occidente inspirándose en la historia real del poeta André Chénier ejecutado durante la llamada época del Terror y al cual el compositor asigna la cuerda de tenor, en este caso defendido por el coreano Alfred Kim. Giordano y su libretista, el gran Luigi Illica –estrecho colaborador de Puccini– brinda también un gran protagonismo a los otros dos vértices del triángulo amoroso típico del melodrama italiano, Carlo Gérard –barítono, interpretado en Sevilla por Juan Jesús Rodríguez– y la deseada Mad­dalena de Coigny, uno de los papeles fundamentales de toda soprano lírica.

Lo es para Ainhoa Arteta, quien regresa en Sevilla a uno de sus personajes favoritos según explica a ÓPERA ACTUAL. “Es mi heroína por anotonomasia, adoro el personaje. es la única que entra en escena hablando del alma, de que hay algo más allá de lo físico que trasciende. Es una noble muy instruida que me la imagino observando mucho el firmamento, las estrellas y lo trascendente, el espíritu. Y eso me encanta”.

Dramática escena de Arteta como Maddalena y Carlos Álvarez como Gérard

Según explica Arteta, el triángulo que conforman los protagonistas de la obra representan tres tipos diferentes de espiritualidad: “Gérard es el amor a la patria; Chénier es el amor carnal y sentimental; y Maddalena evoluciona durante la ópera entendiendo que el amor trasciende a lo físico porque tiene que ver con el alma. Por eso seduce tanto el papel, porque es único. Cuando Chénier le canta ‘Un dì all’azzurro spazio’ ella se siente tocada en lo más íntimo, en su alma”.

Las desventuras que vive el personaje le hacen más fuerte, “aunque siempre cuenta con la complicidad y protección de ese ángel que es para ella su fiel Bersi. En el aria ‘La mamma morta’ se recoge esa transformación que vive Maddalena. Ella describe su propio shock postraumático, pero ese dolor que describe en la misma aria se convierte en esperanza, afirmando que lo único que la puede salvar es el amor eterno. Ese es el punto de encuentro con Chénier. Ambos descubren que están en otra dimensión y Gérard es testigo de esa trascendencia. Por eso esta obra, que el compositor dedicó a su esposa, es tremendamente profunda. Cantarla, a pesar de sus dificultades y exigencias, es un goce para sus intérpretes”.

La ópera estará en cartelera hasta el 14 de junio. – ÓA