La Ópera de Oviedo reprograma 'Butterfly', que convivirá con 'Fidelio'

La entidad asturiana alternará ambas óperas en diciembre si el Gobierno de Asturias permite abrir los teatros del Principado

17 / 11 / 2020 - Pablo GALLEGO - Tiempo de lectura: 3 min

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'Madama Butterfly' llegará al Campoamor en el montaje del Festival de Peralada © Festival Castell de Peralada / Toti SOLER
'Madama Butterfly' llegará al Campoamor en el montaje del Festival de Peralada © Festival Castell de Peralada / Toti SOLER

La incertidumbre domina la temporada lírica en Oviedo, que tendrá las óperas de Puccini y Beethoven alternándose en las mismas fechas en la cartelera, siempre y cuando el Gobierno de Asturias suavice las restricciones por el coronavirus y permita abrir los teatros del Principado.

La Ópera de Oviedo sigue haciendo cambios para intentar seguir adelante con su temporada. Tras la orden del Gobierno del Principado de Asturias para cerrar al público los teatros, decisión que ya dio al traste con el estreno de Madama Butterfly en noviembre, la extensión temporal de las medidas tomadas para tratar de frenar la expansión del coronavirus sitúan a la institución lírica asturiana en una encrucijada difícil de resolver para tratar de evitar la cancelación definitiva, y ante un mes de diciembre de auténtico infarto. Tanto que, a la espera de la reapertura del Teatro Campoamor, la dirección artística de la Ópera de Oviedo recupera el tiempo perdido teniendo dos títulos al mismo tiempo en cartel: la tragedia japonesa de Puccini y Fidelio, la obra maestra de Beethoven originalmente prevista para ese mes.

Realizando un gran esfuerzo de medios humanos y técnicos, la oferta se concentrará entre el 6 y el 19 de diciembre (Madama Butterfly los días 6, 9, 12, 14, 17 y 18 y Fidelio los días 7, 10, 13, 16 y 19). Once funciones en catorce días sobre las que planean demasiados interrogantes.

"Planificar esta posibilidad sin apenas margen de maniobra ha obligado a la Ópera de Oviedo a tomar decisiones drásticas"

Planificar esta posibilidad sin apenas margen de maniobra ha obligado a la Ópera de Oviedo a tomar decisiones drásticas que afectan, y mucho, a ambas producciones. La primera ha sido retrasar de nuevo el estreno de Butterfly; ya se había propuesto trasladarlo desde el día 9 de noviembre al día 20, pero, ante la prolongación de las prohibiciones establecidas por el Ejecutivo asturiano, ahora se optaría a retrasar el estreno al 6 de diciembre. La segunda, un cambio en la orquesta inicialmente prevista para interpretar la ópera de Puccini; no se podrá contar –por cuestión de fechas– con la Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) tal y como estaba previsto, de forma que será Oviedo Filarmonía la que se encargue de ambas partituras. La tercera fue prescindir de la producción de José Carlos Plaza para la ópera de Beethoven, y buscar la forma de que el espacio escénico en el que Joan Anton Rechi plantea el drama de Cio-Cio San, el consulado americano en Nagasaki bombardeado, sirva también como la prisión en la que se desarrolla la trama del que sería el primer Fidelio del Campoamor.

Hasta el momento este título solo se ha presentado en Asturias en el desaparecido Festival de Música de la Universidad, y era una de las cuentas pendientes de la temporada lírica. Además, podría ser el último montaje de Fidelio de este accidentado y frustrante Año Beethoven, que en diciembre celebra el 250º aniversario del nacimiento del genio de Bonn. Según el registro de Operabase, solo el Teatro Nacional de Praga, actualmente cerrado a consecuencia de la Covid-19 y sin fecha de apertura, tiene programada esta ópera en fechas posteriores a las marcadas en el calendario ovetense.– ÓA