Carlus Padrissa y 'La forza del destino cósmica'

Carlus Padrissa estrena el 4 de junio en el Maggio Musicale Fiorentino una versión de la ópera de Verdi que recorre 16 siglos, con Saioa Hernández y Zubin Mehta

30 / 05 / 2021 - Lourdes MORGADES - Tiempo de lectura: 4 min

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Forza Padrissa Robeto Aronica y Saioa Hernández en un ensayo de 'La forza del destino' con dirección de escena de Carlus Padrissa © Maggio Musicale Fiorentino / Michele MONASTA
Forza Padrissa Annalisa Stroppa, en un ensayo de 'La forza del destino' con dirección de escena de Carlus Patrissa © Maggio Musicale Fiorentino / Michele MONASTA

Qué es la vida humana sino un cúmulo de casualidades que empezó aproximadamente hace 13.800 millones de años con el Big Bang. Ese azar cósmico, que los humanos llaman destino, es el punto de partida de la nueva puesta en escena de La forza del destino, que el director de La Fura dels Baus Carlus Padrissa estrena el 4 de junio en el Maggio Musicale Fiorentino. Los protagonistas de la ópera de Verdi, la soprano madrileña Saoia Hernández, el tenor Roberto Aronica, el barítono Amartuvshin Enkhbat y la mezzosoprano Annalisa Stroppa surcan el espacio bajo la dirección musical de Zubin Metha a 107.280 kilómetros por hora en la nave Tierra recorriendo desde el siglo XVIII al XXXIV.

Para dotar de coherencia al variado cúmulo de sucesos que narra La forza del destino, Carlus Padrissa y su equipo buscaron inspiración en las teorías metafísicas de David Lewis de los mundos posibles y en el interferómetro Virgo, situado cerca de Pisa, que detecta ondas gravitacionales convirtiéndola en esta Forza del destino cósmica de Carlus Padrissa. «Era necesario tener una concepción ideológica precisa que permitiera unificar el conjunto», explica a ÓPERA ACTUAL el director de escena.

«Como una piedra que choca con el agua y genera ondas, así es nuestra existencia: ondas perdidas del universo que encontraremos hoy al leer la partitura de La forza del destino de Verdi, donde el tiempo cíclico, propio de los rituales más profundos del hombre, es la fuerza que lo arrastra hacia un final que aparece como una fatalidad», señala el director de escena que cuenta en este montaje con la soprano española Saioa Hernández.

Carlus Padrissa

Padrissa ha buscado paralelismos entre la fatalidad que persigue a los protagonistas de La forza y el universo. «Los dos amantes, Leonora y Don Álvaro, son dos seres atrapados por la fuerza del destino, dos estrellas que, al chocar, forman un agujero negro y pierden su luz», dice. Agujero negro que aparece al inicio de la representación en una escenografía en forma de pirámide infinita de Roland Olbeter con proyecciones de Franc Aleu. Pirámide que es la nave Tierra en la que viajan los personajes de la ópera a 107.280 kilómetros por hora orbitando el sol y desde la que se ve el espacio infinito de planetas, estrellas y constelaciones. «Es entonces cuando comprendemos lo pequeña y efímera que es nuestra existencia y que el destino nos empuja a ser necesariamente una comunidad. Viajamos todos en el mismo barco. La clave es si somos pasajeros y nos dejamos llevar o somos miembros de la tripulación y tenemos alguna posibilidad de alterar nuestro destino», indica Carlus Padrissa.

© Maggio Musicale Fiorentino / Michele MONASTA

Un momento de ensayo de 'La forza del destino' con dirección de escena de Carlus Padrissa

Siguiendo las teorías de David Lewis, en la versión del director de La Fura dels Baus de La forza del destino conviven pasado, presente y futuro. La representación recorre 16 siglos, desde el XVIII, donde el libretista sitúa la trama, hasta el XXXIV. El primer acto se sitúa en el siglo XVIII y, explica Padrissa, «es en blanco y negro». El segundo transcurre en el presente y el tercero pasa en el siglo XXIII, en el interferómetro Virgo.

Padrissa ha usado la experiencia vivida por la compañía del Maggio Musicale Fiorentino en Japón el 11 de marzo de 2011 mientras ensayaban La forza que iban a representar en gira por el país cuando un terremoto sacudió Japón y desencadenó un maremoto que provocó el accidente nuclear de Fukushima. «Al final del tercer acto, que es el de la guerra, y justo en el momento del ensayo de la ópera en el que tembló la tierra en Japón, en nuestra representación hay un terremoto, seguido de un maremoto y una explosión que lo destruye todo», explica el director de escena.

Zubin Mehta

Carlus Padrissa ha negociado con Zubin Mehta cambiar el final de la versión de La forza del destino, que habitualmente se representa, por la primera que se estrenó en Teatro Imperial de San Petersburgo en noviembre de 1862, en la que no quedaba vivo ni el apuntador. Posteriormente, Verdi escribió a su libretista: «Debemos buscar la forma de evitar tantas muertes», y en 1869 estrenó una segunda versión de la ópera, que es la que habitualmente se representa.

El cuarto acto se inicia con la frase de Albert Einstein: «No sé con qué armas se peleará la tercera guerra mundial, pero la cuarta será con palos y piedras». El director de escena hace que los amantes se encuentren de nuevo, pero tras la explosión, los que han sobrevivido han regresado al mundo de las cavernas. «Sin embargo, pese a las muertes y los horrores, Don Carlo no renunciará a la venganza», indica Padrissa.

El Maggio Musiale Fiorentino ofrecerá un total de cinco funciones de La forza del destino desde el 4 al 19 de junio.– ÓA