'La Dolores' renace en Madrid

Coincidiendo con la celebración del primer centenario de la muerte de Tomás Bretón vuelve al escenario del Teatro de La Zarzuela 'La Dolores'

20 / 01 / 2023 - Mario MUÑOZ - Tiempo de lectura: 5 min

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Dolores Zarzuela Un momento de los ensayos de la nueva producción de 'La Dolores' © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
Saioa Circe Zarzuela Saioa Hernández © Teatro de La Zarzuela / Javier DEL REAL
ladolores-maqueta-operaactual Diseño escenográfico de Jesús Ruiz para esta nueva producción de 'La Dolores' © Teatro de La Zarzuela / Ricardo SÁNCHEZ CUERDA

Madrid

Teatro de La Zarzuela
Bretón: LA DOLORES
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Dolores: Saioa Hernández / Carmen Solís. Lázaro: Jorge de León / Javier Palacios. Melchor: José Antonio López / Ángel Ódena. Gaspara: María Luisa Corbacho / Milagros Martín. Sargento Rojas: Rubén Amoretti / Ihor Voievodin. Celemín: Javier Tomé / Santiago Vidal. Patricio: Gerardo Bullón. Cantador de coplas: Juan Noval Moro. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro Titular del Teatro de La Zarzuela (Dir.: Antonio Fauró). Dirección: Guillermo García Calvo. Dirección de escena: Amelia Ochandiano.

 

Coincidiendo con la celebración del primer centenario de la muerte de Tomás Bretón vuelve al escenario del Teatro de La Zarzuela una de las puntas de lanza del repertorio lírico español: La Dolores, un drama lírico que maneja un abanico referencial tan amplio que hace inútil cualquier reduccionismo estilístico. España estaba en plena Guerra Civil cuando subió por última vez al escenario de la zarzuela. ¿Cuánto ha cambiado esta sociedad desde entonces?

Respondiendo a los requiebros de Rojas, Dolores sirve vino mientras contesta al petulante sargento: “¡Usted es otro Marte!”. Acaba de arrancar la segunda escena y el personaje protagonista está plenamente definido con esta expresión. Dolores es una personalidad arrolladora, “libre, guapa, divertida, apasionada, contradictoria, impulsiva, rebelde y por encima de todo, mujer”, tal y como la define Amelia Ochandiano, la directora de escena del nuevo montaje de esta ópera española fundamental que vuelve en enero al escenario del Teatro de La Zarzuela.

Tomás Bretón escribe el calderón final de la obra en 1895, demostrando a lo largo de la partitura su incontinencia estilística y su fino instinto teatral. El músico salmantino sabe interpretar los motivos que le habían separado del éxito en óperas anteriores y propone un nuevo modelo operístico que, acorte la duración del drama, modere el uso de los motivos recurrentes y, por encima de todo, que se acerque a una especie de verismo patrio. Mientras Puccini dibujaba lo cotidiano congelando los dedos al cuarteto de locos bohemios creados por Henri Murger, Bretón retrataba su verdad lejos de las buhardillas parisinas: su revolución y su particular verismo miraban al drama rural, a la sencillez de los campos de labranza y a los manzanos.

© Teatro de La Zarzuela / Ricardo SÁNCHEZ CUERDA

Diseño escenográfico de Jesús Ruiz para esta nueva producción de 'La Dolores'

Trasfondo aterrador

El libreto de José Feliu y Codina adaptaba a la perfección el ideario regeneracionista de Bretón, dando presencia continua a Dolores y colocando a su alrededor una suerte de circo cotidiano con barberos, seminaristas, taberneras y militares. Serán varias las ocasiones en las que Bretón rompa las fronteras establecidas con sus personajes, colocando música diegética (es decir, que los protagonistas pueden oír) con una banda de vientos y una rondalla. Es este ambiente festivo, un punto frívolo pero con un trasfondo aterrador, el que ha querido subrayar la nueva producción escénica de Amelia Ochandiano, posando la mirada en la década de 1950, en plena dictadura, para hacer pertinente en cualquier época la defensa del honor propio de Dolores.

© Teatro de La Zarzuela / Jesús RUIZ

Uno de los figurines de Jesús Ruiz para la ópera de Tomás Bretón

Eso que inocentemente se ha venido a llamar como “estilo internacional” es para los directores un auténtico quebradero de cabeza. Forman parte de este selecto grupo esas obras que miraban hacia sus propios referentes populares pero sin dejar de incorporar la esbozos de la construcción armónica alemana, la tímbrica privilegiada francesa o el melodismo desaforado italiano.

Algo similar ocurre con La Dolores, un auténtico vendaval creativo, “una partitura extremadamente ambiciosa desde todos los puntos de vista”, según comenta a ÓPERA ACTUAL , Guillermo García Calvo, el director musical del Teatro de La Zarzuela que llevará la batuta en las 13 funciones programadas por el coliseo. “Tomás Bretón es sin duda uno de los compositores españoles más trascendentes no solo por su lírica, sino también por la enorme diversidad de su creación. La Dolores es el ejemplo perfecto de lo que podría haber sido la gran ópera española romántica, que para mí no es muy lejana al verismo italiano, no solo en esta obra sino también en otras de la época, como Curro Vargas. Su estética inevitablemente bebe mucho de la inspiración alemana pero también del último Verdi y los primeros representates del verismo musical”, explica el maestro.

El componente popular

La integración del componente popular es uno de los atractivos principales de la partitura, reivindicando la raíz, según García Calvo. “Bretón sabe integrar todos los estilos de forma magistral, añadiendo fragmentos de música inspirados en el folclore español a la manera en que antes lo había hecho Bizet en Carmen. En ese sentido, es tanto la representación del entonces anhelado género español como una ópera internacional”, continúa el director madrileño. “Todos los números, los tres preludios, las arias, dúos o conjuntos, son de larga duración. Las exigencias vocales son enormes por el legado de ese verismo italiano, y la orquestación es densa y llena de colorido. Es una obra en la cual se percibe que el compositor quería lograr algo grandioso a través de un romanticismo exacerbado. No hay más que analizar la famosa jota para darse cuenta: usa una melodía popular, pero la desarrolla como un tema con variaciones extraordinariamente elaboradas, dignas de un Brahms o un Reger”, concluye.

Guillermo García Calvo

Para abordar el desafío el Teatro de La Zarzuela ha buscado un reparto de altura. Nombres como Jorge de León, Carmen Solís o José Antonio López, encabezados por la rutilante presencia de Saioa Hernández, buscan no solo el éxito de la obra sino la consecución de algo más importante. En palabras de García Calvo, “la repercusión de Bretón en el panorama musical es sin duda mucho menor de lo que debiera. Espero que con esta producción contribuyamos todos a hacerle un poco más de justicia”.– ÓA