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Jordi Savall y Núria Rial cierran el 40º Festival Perelada con delicias venecianas
El maestro y la soprano, junto a la violinista Lina Tur Bonet y Les Musiciennes du Concert des Nations, protagonizaron un recorrido por el Barroco italiano que clausuró una edición marcada por la creación contemporánea y la recuperación del patrimonio
Peralada ha cerrado su cuadragésima edición con la voz de Núria Rial como principal hilo conductor de un concierto dirigido por Jordi Savall y protagonizado también por Lina Tur Bonet y Les Musiciennes du Concert des Nations. El programa, dedicado a Albinoni, Ferrandini, Geminiani y Vivaldi, reunió música instrumental y vocal en la clausura de una edición marcada por los actos de celebración, los estrenos contemporáneos y una gran respuesta de público, con un más de 96 % de ocupación.
Cerrar los cuarenta años de Festival Perelada con la voz de Núria Rial cantando obras del Barroco fue una elección especialmente apropiada. No solo porque el repertorio del siglo XVII forme parte de la identidad musical que el festival ha ido construyendo a lo largo de cuatro décadas, sino porque el concierto de clausura, protagonizado por Jordi Savall, la soprano catalana y Les Musiciennes du Concert des Nations, condensó buena parte de las líneas que Perelada reivindica como propias: la recuperación del patrimonio antiguo proyectado hacia el presente y la creación de vínculos duraderos con los artistas locales de primer nivel.
La iglesia del Carme acogió una formación de cuerda íntegramente femenina, inspirada en las instrumentistas de los ospedali venecianos, con Lina Tur Bonet como concertino y violín solista y Savall al frente del conjunto. El programa, dedicado al Barroco veneciano, alternó música instrumental de Albinoni, Vivaldi y Geminiani con tres páginas vocales que acabaron dando al concierto su verdadero centro expresivo: Il pianto di Maria, de Giovanni Battista Ferrandini, la Salve Regina y el Laudate pueri Dominum de Vivaldi.
La primera intervención vocal llegó después del Concierto para violín en la mayor, op. 9 nº 4, de Tomaso Albinoni, que Tur Bonet abordó con claridad. Rial afrontó el lamento de María con una línea vocal flexible y de dicción particularmente cuidada. Luego, tras una frenética interpretación de Bonet del Concierto para violín en re mayor vivaldiano, Rial fue de nuevo la protagonista con un Salve Regina en fa mayor exquisito, luciendo una voz luminosa y delicada, transparente y a la vez cargada de color y peso expresivo.
El Concerto grosso en re menor de Francesco Geminiani, construido sobre La Folia de Corelli, devolvió el protagonismo al conjunto instrumental, para terminar con el el Salmo 112, Laudate pueri Dominum, RV 600. Las diez secciones de la obra exigen agilidad, control de la ornamentación y una considerable variedad expresiva. Rial resolvió los pasajes más elaborados con limpieza y seguridad, pero fueron los episodios más íntimos los que alcanzaron mayor relieve, hasta desembocar en el Amen final.
Todo ello bajo la atenta batuta de Jordi Savall, quien, pocas semanas después de cumplir 85 años y en el mismo año en que ha recibido el Premio Ernst von Siemens, el músico regresaba a Peralada al frente de un repertorio que forma parte esencial de su trayectoria.
Un aniversario con un 96,4 % de ocupación
Con este concierto, el Festival Perelada ponía punto final a su programación de verano y cerraba también una edición marcada por el cuadragésimo aniversario. El balance que hace su director, Oriol Aguilà, incide precisamente en la voluntad de no convertir la efeméride en una mirada retrospectiva. Ha sido, explica, «una celebración consciente», respetuosa con el legado de las cuatro décadas anteriores, pero planteada «con una mirada muy de presente y de futuro, pero sin ningún rastro de nostalgia, sino con un espíritu renovador».
Los datos respaldan la respuesta del público: un 96,4 % de ocupación y once espectáculos con las localidades agotadas. Pero para Aguilà el resultado artístico se mide también en otro terreno, menos cuantificable: la capacidad de las obras encargadas por Peralada para sobrevivir al propio festival. «La valoración artística la hacemos en función de si aquello que hemos encargado permanece en el catálogo, tiene visibilidad y recorrido», señala.
La cuestión resulta especialmente significativa en un festival que ha convertido los encargos, los estrenos y la producción propia en una de sus principales señas de identidad. Diario di una madre, de Alberto García Demestres; NIU; Estética y masacre; el estreno de Bernat Vivancos interpretado por Montserrat Torrent, y Ronde, de Francesc Prat, estrenada por el Trio Fortuny, son algunos de los proyectos que Aguilà considera destinados a «tener vida propia» más allá de Peralada.
La memoria de estas cuatro décadas, mientras tanto, permanecerá abierta en el Museu Castell de Peralada con la exposición Festival Perelada: instantes que transforman. 40 años de historia, que podrá visitarse hasta finales de febrero de 2027. El aniversario tendrá todavía un último capítulo en verano el 29 de agosto en el Palau de la Música Catalana, donde actuará la Orquesta del Festival de Bayreuth, una colaboración que sitúa a Peralada en diálogo con una de las grandes instituciones históricas del teatro musical europeo.
Pero este no será el final de la celebración, ya que la quinta edición del ciclo de Pascua continuará con el aniversario. De momento, la programación cuenta, el sábado 27 de marzo de 2027, con el estreno de una nueva obra de Raquel García-Tomás, concebida a partir de las lecciones de tinieblas. Y el Viernes Santo, 26 de marzo, llegará además la primera interpretación en la historia del ciclo de la Pasión según San Juan de Johann Sebastian Bach, a cargo de MUSIca ALcheMIca, la formación fundada y dirigida por Lina Tur Bonet, la misma solista del concierto de Savall y Rial.– ÓA
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