Jonas Kaufmann vuelve con 'Tosca' a Peralada: “Cantar un buen Tristán te puede asegurar años de carrera”

El tenor alemán, que anoche bisó su aria en 'Tosca' en el Teatro Real y que lo lleva el domingo a Peralada, debutó el personaje wagneriano en Múnich

20 / 07 / 2021 - Gema PAJARES - Tiempo de lectura: 3 min

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tosca-real-kaufmann-operaactual (1) Jonas Kaufmann bisó "E lucevan le stelle" © Teatro Real / Javier DEL REAL
Jonas Kaufmann / operaactual.com Jonas Kaufmann © Teatro Real / Javier DEL REAL

El tenor, que bisó ayer el aria «E lucevan le stelle» en una representación histórica de Tosca en el Teatro Real de Madrid que contó con otro bis de Sondra Radvanovsky, comentó con los medios lo gratificante y especial que fue el momento. El domingo cantará el papel en Peralada, siempre junto a la soprano norteamericana y al barítono malagueño Carlos Álvarez, siempre junto a la compañía del Teatro Real.

Detrás del telón, cuando el foco no estaba puesto en ellos, Jonas Kaufmann (Múnich, 1969) y Sondra Radvanovsky, Mario Cavaradossi y Floria Tosca para Puccini, bromeaban sobre sus bises con sendas sonrisas que se les escapaban de la cara. Dos repeticiones que hicieron de la representación de ayer una jornada histórica en el coliseo. Él, con la camisa empapada en sangre de atrezzo, juntaba su palma con la de la soprano en un gesto de total camaradería. Menudo equipazo hacen. No es la primera vez que el público le pide que repita el aria «E lucevan le stelle». Ya lo hizo en la Ópera de Viena en 2016. Pero este tenía ese sabor especial de hacerlo la misma noche en que su compañera de reparto, su amada sobre las tablas, también volvía a cantar una de sus arias, «Vissi d’arte». «Ha sido algo muy especial que piensas que nunca te va a pasar», dijo esta mañana en un reducido encuentro con los medios. «No es algo que suceda cada semana, aunque Sondra Radvanovsky va por el camino de conseguir que se convierta en una tradición», soltó en tono de broma en alusión a los bises de la soprano afincada en Canadá. «Nunca olvidaré esta noche», escribía ella en sus redes sociales después de la función.

Relajado y muy satisfecho, el cantante vestía un terno de lino, pantalones y camisa, en su reunión con los medios. Confesó que dedicaría la tarde de hoy a visitar museos. Seguro que El Prado le recibe con sus puertas de par en par, con inquilino nuevo, Picasso, entre Velázquez y El Greco. Eso no se lo puede perder.

Jonas Kaufmann: "Intento crear un personaje diferente cada vez. Cada función es diferente, lo mismo que la emoción que sientes"

Ahora, en las dos funciones del Teatro Real (ya solo le queda una en Madrid y otra en el Festival Castell de Peralada el domingo) es el enamorado que pierde la vida a manos de un pérfido capitán de la policía romana, el barón Scarpia. Y en este personaje, uno de los que más le gusta cantar, se concentra. ¿Es cada función única? Kaufmann no pierde tiempo en las respuestas: «Intento crear un personaje diferente cada vez, como ahora con Cavaradossi. Cada función es diferente, lo mismo que la emoción que sientes, que es lo que hace que tu voz pueda ir cambiando». En Peralada repetirá, siempre junto a Sondra Radvanovsky y a Carlos Álvarez en una única representación en versión de concierto junto a los cuerpos estables del coliseo madrileño.

El tenor más deseado, un divo del siglo XXI con los pies bien asentados en tierra, está en plena forma después de unos años en que su salud le dio algún quebradero de cabeza. Los teatros del planeta se lo rifan. Todos le quieren en sus elencos. Y él va administrando funciones, óperas y recitales. Los dosifica con sabia mano para estar en todos los que pueda sin abandonar su papel de esposo y padre. De ahí que no cante demasiado en Estados Unidos para no perderse momentos de estar con los suyos. A Madrid no volvía con una ópera desde 1999. Ya tenía ganas, dice, y no encontraba el momento.

Ahora, Netrebko

Se define como «un tenor». Ni menos ni más. Sin apellidos ni adherencias, sabedor de que Puccini no se canta como Wagner ni este como Mozart. La voz, el instrumento que vive con él, siempre ha sido prioritaria en el desarrollo de su carrera. Gracias a ese cuidado hoy puede mirar de tú a tú a Tristán, medirse con él y salir victorioso, como lo ha hecho en Múnich, junto a Anja Harteros, con Petrenko en el foso y Warlikovsky en la regia, tal y como da cuenta esta crítica en ÓPERA ACTUAL. ¿Quién dijo que no había llegado el momento de cantarlo? «Si eres capaz de cantar un buen Tristán te aseguras diez años de carrera», cuenta. Y él parece que así lo ha hecho. El papel «rompe gargantas», pero no le asusta. Se ha dado su tiempo para hacerlo suyo, pero ya lo ha incorporado, de momento.

Kaufmann no piensa que tenga que rechazar cantar otros roles para no importunar al personaje wagneriano. Pero prima la cautela. La crítica ha sido unánime y le ha elogiado en bloque. «Es un papel que te lleva al límite, muy exigente. Y una frase mal dicha puede conducirte directamente al desastre, por lo que has de estar alerta todo el tiempo. Aunque la ópera necesita de personajes como este, Otello o Siegfried. Creo que no volveré a repetir el papel en los próximos dos años. Me siento lo suficientemente fresco como para tener tiempo de programarlo un poco más adelante. Aún me queda mucho», señala.

El jueves tiene en el Teatro Real una nueva ocasión para bisar, con Radvanovsky y Carlos Álvarez como testigos de excepción. Mañana miércoles será el turno de ver y escuchar a la gran diva Anna Netrebko (que tiene otra función el sábado 24). El bis, y nunca mejor dicho, está cantado. Eso sí, sin Kaufmann a la vera, pues el papel del pintor lo representará el marido de la cantante, Yusif Eyvazov. Quizá se esté ante otra noche histórica.– ÓA