Fallece Marcelo Cervelló, vicepresidente del Comité de Honor de ÓPERA ACTUAL

El crítico y divulgador operístico, un liceísta de corazón, falleció esta madrugada en su Barcelona natal

09 / 05 / 2024 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 4 min

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Marcel Cervelló Marcelo Cervelló, segundo desde la izquierda, en la entrega de los Premios ÓPERA ACTUAL 2012 © Antoni BOFILL
Marcel Cervelló Marcelo Cervelló, a la derecha, en la entrega de los Premios ÓPERA ACTUAL 2015 © Antoni BOFILL
Marcel Cervelló Marcelo Cervelló © Joan TOMÀS

Escritor, divulgador cultural, crítico de ópera y un hombre sabio y lleno de inquietudes. Marcelo Cervelló (Barcelona, 1937-2024), vinculado a ÓPERA ACTUAL desde su fundación, ha muerto esta madrugada a los 87 años. Era vicepresidente del Comité de Honor de esta revista.

Sin duda, era un puntal de esta revista; su opinión, siempre fundamentada, era vital, porque su mirada iba más allá de lo superficial, y sabía encontrar el lado positivo a las cosas. Y esas cosas, en su caso, o eran la música, la literatura, la danza o el deporte, pero, sobre todo, la ópera. “¿Para qué estoy aquí si ya no puedo ir al Liceu?”, le preguntaba en las últimas semanas a sus hijos al verse imposibilitado, desde hace algo más de dos meses, de poder asistir a su templo sagrado, el teatro de ópera de su ciudad que consideraba como una extensión de su casa. Marcelo Cervelló, o Marcel en el ámbito de su lengua catalana materna, no se perdió ni un solo título desde que debutó como liceísta a finales de la década de 1940, siendo desde entonces un abonado leal. Ya desde muy pronto se convirtió en una auténtica enciclopedia viviente, un sabio con una memoria prodigiosa que sabía contagiar su entusiasmo por la lírica a quien se lo pidiera.

"Genio y figura y perfeccionista enfermizo, era un defensor a ultranza de eso de que 'el detalle marca la diferencia'”

Nacido en Barcelona en 1937, fue un destacado profesional del mundo de las compañías de seguros, pero dedicó todo su tiempo libre a la ópera; recorrió muchos escenarios internacionales viendo producciones, pero, sobre todo, escuchando voces, su gran pasión. Su entusiasmo por el arte lírico le convirtió en políglota, ya que aprendió alemán para entender a Wagner, italiano para saber exactamente qué le decían Verdi, Donizetti y Bellini, y hasta ruso para adentrarse en el mundo de su querido Chaikovsky; en este ámbito también realizó traducciones de novelas incluso policiales. Genio y figura, perfeccionista enfermizo y defensor a ultranza de eso de que “el detalle marca la diferencia”, durante su exitosa trayectoria laboral llevó lo que él llamaba con su habitual humor irónico, una doble vida más allá de la del trabajo: la que le dedicaba a la lírica. Su entusiasmo y conocimientos le llevaron a participar durante cuatro décadas en el programa de radio Gran Gala de Radio Nacional de España, un altavoz pionero en el ámbito operístico en la época en la que el Liceu era el centro lírico más importante del país; Marcel allí era uno de los expertos en el tema, junto al también desaparecido crítico operístico Pau Nadal y al maestro Jaume Tribó, que continúa siendo apuntador del Gran Teatre, miembros de lujo de este programa creado por el periodista Joan Lluch y por el foniatra José María Colomer Pujol. Ellos mismos fundaron y formaron parte activa del Club Polimnia, que organizó y programó recitales, conciertos y óperas.

Marcel colaboró en diversos medios de comunicación, siendo crítico, corrector y traductor en ÓPERA ACTUAL (habiendo publicado en esta revista centenares de críticas, especialmente de Barcelona y de Sabadell, cubriendo la actividad de los Amics de l’Òpera desde su fundación) y corresponsal en Barcelona de la revista italiana L’Opera. Publicó varios libros, como El Gran Teatre del Liceu, junto a Pau Nadal, participó en la redacción de varios monográficos dedicados al coliseo lírico barcelonés y en centenares de programas de mano, sobre todo para el Liceu y para la temporada de lo que hoy es la Fundació Òpera a Catalunya.

Su amor por la ópera era similar al que sentía por la zarzuela, que aseguraba que había que tratar con el mismo respeto y cariño con el que se monta el género lírico en todo el mundo. Desde hace un par de décadas su visión estética fue adaptándose a los tiempos que corren, aunque siempre elevó su tono crítico ante las puestas en escenas que él consideraba que traicionaban al compositor.

Ya con su salud muy mermada, Marcel continuaba siendo fiel a la revista y su último trabajo, sobre el centenario de Carlo Bergonzi, nos llegó a la redacción hace dos días y está todavía por publicar. Con su muerte nos deja un maestro de periodistas y de operófilos, un hombre íntegro que dedicó su vida a una pasión por la que era capaz de dejarlo todo; su adorada esposa Rosa, que se marchó antes que él dejándolo casi desamparado, siempre decía que para Marcel la ópera era lo que, en realidad, le daba la vida.

Cervelló Lacambra Marcel Cervelló, Fernando Sans Rivière, Mirna Lacambra, Pablo Meléndez y Xavier Gondolbeu © A. Bofill
25º Aniversario revista Imagen de la celebración del 25º Aniversario de la revista ÓPERA ACTUAL © Joan Tomás

Marcelo Cervelló, un enamorado de la ópera

Quisiera destacar la gran profesionalidad de Marcelo Cervelló en todos los artículos y críticas que ha realizado en ÓPERA ACTUAL desde sus inicios y durante más de tres décadas: un enamorado de la ópera capaz de aprender italiano, alemán y ruso para disfrutar al máximo del repertorio operístico y que dedicó gran parte de su vida a difundir un género que le apasionaba. Colaboró desinteresadamente en programas de radio como Gran Gala o Polimnia durante décadas y también escribiendo sobre ópera y como crítico en revistas españolas e internacionales, como Montsalvat -hasta que cerró- o la revista italiana L’Opera, además de en esta cabecera donde desde hace una década era el Vicepresidente del Comité de Honor.

Persona muy afable, de gran sabiduría y con una pluma distinguida, al que le gustaba ser muy riguroso y escoger siempre la palabra precisa, aunque no fuese la más utilizada hoy en día, era capaz de ofrecer textos de gran interés, llenos de información y conocimiento, pero también con una fina ironía que los convertían en muy apreciados y divertidos para los aficionados a la lírica. Cervelló explicaba las cosas de primera mano, ya que las había vivido personalmente, y siempre podía hacer un apunte a una crítica discográfica comentando que había escuchado a ese mismo cantante en ese personaje u otro afín en el Gran Teatre del Liceu u otro gran coliseo, comentando si lo había cantado mejor que en el disco… Fue abonado y crítico del Gran Teatre del Liceu desde sus años de juventud, sin perderse temporada tras temporada, y conoció a multitud de artistas a los que estimaba y admiraba. Lo mismo con la Ópera de Sabadell, en donde había presenciado casi todos los títulos de sus más de 40 temporadas.

Para Mercelo Cervelló la ópera era su vida, y precisamente ahora que se acercaba el estreno de La Cenerentola de Rossini en el Liceu estaba preocupado al ver que no podría asistir a un nuevo estreno en su teatro de ópera al encontrarse con una movilidad bastante reducida desde que en marzo tuviese un pequeño accidente, precisamente al acudir al teatro de La Farándula de Sabadell para cubrir las funciones de Manon Lescaut de Puccini para esta publicación. A pesar de sus 87 años, cumplidos en febrero, solo pensaba en disfrutar de la ópera y escribir sobre ella.

Empezó a colaborar en la revista en el número 3 de ÓPERA ACTUAL, en abril de 1992, con un interesante artículo de tres páginas sobre el Tannhäuser de Wagner que se ofrecía entonces en el Liceu. En nuestra última edición, ÓPERA ACTUAL 275 de mayo de 2024, hizo un excelente artículo sobre el gran tenor Hipólito Lázaro -en conmemoración del 50º aniversario de su muerte- y acababa de entregar, un par de días antes de su fallecimiento, otro perfil de un cantante legendario como Carlo Bergonzi, que aparecerá en el número de julio de ÓPERA ACTUAL como su última colaboración.  Nos deja una persona inteligente, sabia, buena, muy trabajadora y siempre dispuesta a disfrutar o dar a conocer la ópera que era, junto con su mujer Rosa -fallecida hace algunos años-, sus hijos y nietos, su verdadera pasión. * Fernando SANS RIVÈRE, Director de ÓPERA ACTUAL