Fallece a los 89 años la gran Renata Scotto

Fue una de las más destacadas cantantes de su época, legendaria intérprete de Puccini y Verdi

16 / 08 / 2023 - Pablo MELÉNDEZ-HADDAD - Tiempo de lectura: 3 min

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Renata Scotto en el Liceu
Scotto Liceu Renata Scotto en 'La voix humaine' en el Mercat de Les Flors, en la temporada del Liceu © Gran Teatre del Liceu / Antoni BOFILL
Renata Scotto fotografiada por Steiner para la portada de su biografía © Christian STEINER
Scotto Municipal Renata Scotto junto a Pablo Núñez dirigiendo 'Adriana Lecouvreur' en el Municipal de Santiago de Chile © TMS
Scotto Municipal Renata Scotto junto a Verónica Villarroel dirigiendo 'Adriana Lecouvreur' en el Municipal de Santiago de Chile © TMS
Scotto Scotto como maestra de canto

Renata Scotto, una de las grandes de la lírica contemporánea, falleció esta madrugada en Nueva York, según informa su familia. Cantante modélica, directora de escena y maestra de canto, Scotto ha dejado una profunda huella en varias generaciones de intérpretes líricos gracias a una manera única de concebir el personaje.

Grabó su primer disco a los 17 años, pagado por su tío. Era una cantante-actriz de método, que preparaba el rol a conciencia hasta que lo tenía a punto para después subirlo al escenario dejando poco margen a la improvisación. Su voz potente, de incisivos agudos y sobreagudos, su fraseo de ensueño, su incomparable capacidad expresiva y su fascinación por el teatro la convirtieron en una de las sopranos más poderosas de su época. Renata Scotto, la gran Butterfly, Violetta, Adriana, Luisa Miller, Lucia di Lammermoor o Manon Lescaut de su época, falleció esta madrugada en Nueva York, donde tenía su segunda residencia. Nació en Savona (Italia) el 24 de febrero de 1934, aunque la rumorología de los melómanos asegura que la cantante había comprado un certificado de nacimiento en el que se quitaba dos años (de la misma forma que habría adquirido un título nobiliario).

"Su legado discográfico es inmenso y abarca un arco estilístico tan amplio como su repertorio"

Su legado discográfico es inmenso y abarca un arco estilístico tan amplio como su repertorio, el que comenzó a alimentar siendo prácticamente una adolescente como protagonista de La Traviata (1952) para más tarde profundizar y hacerse un nombre como soprano lírico-ligera y como excelente intérprete del bel canto romántico, asumiendo los grandes roles para su cuerda de Bellini y Donizetti. Su prestigio llegó a convertirle en la cantante favorita de la Metropolitan Opera House durante varias temporadas, donde cantó casi todos sus papeles favoritos, dirigida, entre otros, por James Levine, muchos de cuyos títulos han marcado época en el mercado videográfico compartiendo escenario con estrellas como Domingo, Pavarotti, Kraus, Carreras y un etcétera infinito.

Scotto se formó en Milán con Emilio Ghirardini y tras debutar como Violetta consiguiendo un gran triunfo al año siguiente fue Cio-Cio San, todo ello antes de cumplir los 20 años. Su nombre se hizo conocido tras interpretar La Wally en La Scala junto a Renata Tebaldi y Mario Del Monaco, para más tarde continuar perfeccionándose con Mercedes Llopart. Su despegue internacional fue casi inmediato, destacando siempre por su extraordinaria capacidad expresiva, tanto vocal como teatral, consagrándose como una gran actriz y cómoda en la cuerda de soprano dramática de agilidad. Su carrera alcanzó cotas de leyenda cuando, en plena madurez, se atrevió a interpretar papeles como los de Lady Macbeth (Verdi) y Francesca da Rimini (Zandonai), para también abrirse a algunos roles de mezzosoprano como Charlotte de Werther (Massenet) o, ya al final de su trayectoria, como Klytämnestra de Elektra (Richard Strauss). Su autobiografía More than a diva fue en la década de 1980 un auténtico best-seller en Estados Unidos.

Desde antes de su retirada de los escenarios comenzó una activa carrera como directora de escena en teatros de Italia, Chile, Francia o Estados Unidos con títulos que ella misma dominó sobre las tablas como La Bohème, Adriana Lecouvreur, Madama Buttefly, Tosca, La Sonnambula, Norma, La Traviata, Turandot o Un ballo in maschera. La última de ellas fue en julio pasado en su Savona natal, donde dirigió –junto a La Dame de Monte-CarloLa voix humaine de Poulenc, obra con la que se despidió de los liceístas en 1996.

En paralelo, Renata Scotto realizó una importantísima labor como pedagoga, coach y maestra de canto, ofreciendo clases magistrales en Europa, Asia y América. Descanse en paz.– ÓA