El tenor ruso Andrei Danilov gana el concurso internacional de canto de Hertogenbosch

El joven cantante impresionó con un Puccini arrollador al jurado, que también premió a Sílvia Sequeira, Bella Adamova y Stanislaw Napierala

06 / 07 / 2022 - Albert GARRIGA - Tiempo de lectura: 3 min

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andreidanilov-operaactual-ivc Andrei Danilov, ganador del concurso IVC © IVC

El 2 de julio tuvo lugar la final del 55º International Vocal Competition de Hertogenbosch (Bolduque, Holanda), en la que compitieron los cantantes que más impresionaron durante la semifinal. El tenor ruso Andrei Danilov consiguió el primer premio y el tenor polaco Sanislaw Napierala fue galardonado con la segunda posición.

Ya dejó huella en las semifinales, donde el jurado de la prensa internacional del 55º concurso IVC de Bolduque (Holanda) le otorgó su premio, y en la final del pasado 2 de julio no fue para menos. El tenor ruso Andrei Danilov (34 años) conquistó al jurado con portentosas interpretaciones de “Di rigori armato” de Der Rosenkavalier (Strauss) y, sobre todo, con “Torna ai felici” de Le Villi de Puccini, gracias a una voz de extraordinaria belleza, un fraseo de elegancia natural y una especial musicalidad. También es quien, quizá, aportó mayores tablas escénicas, muy patentes en las semifinales gracias a su andadura en la ensemble de la Deustche Oper de Berlín.

Pero tampoco fue un camino de rosas, ya que el “nivel y la calidad de los cantantes han sido muy altos”, apuntó el director general del certamen, Ivan van Kalmthout en declaraciones a ÓPERA ACTUAL. El que fuera responsable de repartos en el Liceu en el equipo de Joan Matabosch, comentó que de los más de 400 inscritos “los 16 que llegaron a la semifinal tenían, todos, un nivel excelente superando varios retos, porque les hacemos cantar tres estilos y épocas y, al menos, en tres idiomas distintos, además de la canción compuesta para el concurso”.

Los semifinalistas tuvieron que interpretar “Vermeer’s Gold” del compositor holandés Bart Visman con letra de Marc Pantus que habla de las peripecias a las que se tiene que enfrentar un cantante cuando sube al escenario. De esas 16 versiones, dos cantantes optaron en la final al premio especial dedicado a la interpretación de la pieza, las mezzosopranos Jolana Slavikova (31 años), de la República Checa, y Linsey Coppens (29 años), de Bélgica. Se llevó el premio la segunda, dotada de un instrumento de inusual belleza, pero que no logró cosechar ningún premio oficial pese a una impecable “Laudamus te” de la Grosse Messe de Mozart.

La soprano portuguesa Sílvia Sequeira (30 años) abrió la final, dejando estupefacto al público –que la galardonaría con su premio– gracias a una voz grande, excelentemente proyectada e de inusual madurez interpretativa en las difíciles páginas de “Dich, teure Halle” –que le valdría el premio Wagner– y la emotiva “Sola, perduta, abbandonata”, de Puccini. El otro premio oficial, el de oratorio, se lo llevó la mezzosoprano checa Bella Adamova (30 años) quien gustó mucho en Urlicht de los “Des Knaben Wunderhorn” de Mahler –¡qué pena de orquesta!– pero algo irregular en “Pie Jesu” del Requiem de Maurice Duruflé.

El segundo premio fue para el tenor polaco Stanislaw Napierala (25 años) quien dejó patente su elegancia y sensibilidad en una maravillosa “Dies Bildnis” de la Flauta mozartiana, y de un cuidado fraseo belcantista en “Una furtiva lagrima” de Donizetti –a pesar de una tendencia en marcar como vocales cerradas a las os y, en ocasiones, un vibrato excesivo.  Su compatriota, el barítono Szymon Raczkowski (25 años), hizo gala de una especial distinción canora en “Kogda by zhizn” de Onegin de Chaikovsky, pero se quedó a medio gas en “Se vuol ballare signor” de las Bodas mozartianas. Cerró el apartado de finalistas la soprano neerlandesa Tinka Pypker (26 años) quien acometió con seguridad “Ach, ich fühl’s” de la Flauta aunque con demasiada superficialidad el vals de Musetta y con un registro agudo algo tirante.

© IVC

Bella Adamova, finalista del IVC

Otros dos cantantes estuvieron presentes en el concierto final, pero sin opción a premio ya que no habían pasado a la última fase, pero se les otorgaron dos premios especiales en la semifinal. La soprano china Xuelio Zhou (30 años), premio a la mejor cantante de coloratura, que interpretó una estratosférica “Tornami a vagheggiar” de la Alcina de Händel, con una técnica impecable. El benjamín del certamen, el barítono ucraniano Yurii Strakhov (20 años), cosechó el premio al joven talento. Lo cierto es que el cantante llamó la atención durante la semifinal por varios factores: su buen gusto, gallardía –por así llamarla– y su entrega. Interpretó ”Lieben, Hassen, Hoffen, Zagen” del Arlequín de Ariadne auf Naxos de Strauss. Cerró el concierto la soprano ucraniana Olga Pasichnyc, primer premio IVC de 1994, quien quiso traer al concierto dos piezas de su tierra, que introdujo con unas sentidas palabras sobre la situación actual la mezzosoprano neerlandesa Nina van Essen, presentadora de la final. Después de una elegante “Bella mia fiamma, addio” de Mozart, Pasichnyc puso la piel de gallina con la canción popular “La montaña se alza tan alta” y con la versión vocal de Melodia –originariamente escrita para violín– de su compatriota Myroslav Skoryk, con el público en pie.

La Orquesta Philarmonie Zuidnederland, dirigida por Hartmurt Haenchen, hizo lo que pudo con la diversidad de piezas y los pocos ensayos. Anduvo mejor en los Mozart y en la maravillosa versión orquestal de “Vermeer’s Gold”, pero no jugó su mejor papel en Mahler y en Duruflé.– ÓA